Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol - VALFERMOSO DE TAJUÑA (CASTILLA LA MANCHA)

Inventario de Campanas

Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol - VALFERMOSO DE TAJUÑA (CASTILLA LA MANCHA)

(Referencia: 8748)



Fecha de construcción s. XVII
Descripción La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol se levanta en la parte más alta del pueblo, junto a los restos del castillo (siglo XV) del cual sólo se conserva el monumental aljibe y parte de la torre del homenaje. Es un templo de estilo Renacentista (segunda mitad del siglo XVI) de tres naves, destacando por su anchura la central. Las bóvedas góticas estrelladas de la nave central y de las laterales se encuentran a la misma altura creando un interior amplio, luminoso y diáfano. El proyecto original del templo contemplaba la realización de, al menos, un tramo más a los pies que no se concluyó. Desde el exterior son visibles las cornisas, arcos y arranques de los nervios. Ante la imposibilidad de llevar a término la construcción total se improvisó un pequeño coro a modo de capilla y junto a ella, en el lado de la epístola, se levantó la torre campanario.

Aunque carecemos de datos sobre la construcción de la torre, por su aparejo y su estilo, podemos fecharla en el siglo XVII e incluso principios del XVIII. Responde al modelo de torre campanario de estilo barroco que se popularizó por el centro de la península deudor del estilo herreriano del Monasterio del Escorial. Está construida en ladrillo y verdugada de piedra caliza. La base es un podio de sillares de caliza rematada en una moldura. El fuste de la torre llega hasta la cornisa del templo, marcado en el muro de la torre por una faja de sillares sobre la que se levantan dos cuerpos separados por otra faja de sillares. En el segundo cuerpo, de forma cúbica, se localiza el campanario. En cada cara se abre una tronera flanqueada por un par de bandas verticales a modo de pilastras. El coronamiento de la torre remata en un entablamento con cornisa. La torre se cubre con un sencillo tejado a cuatro aguas con veleta y cruz.

La estructura interna de la torre (escaleras de subida de hierro, suelo de la sala de campanas y el tejado) es de nueva factura. La antigua escalera, de madera y yeso, estaba casi arruinada, carecía de quitamiedos y estaba cubierta de una espesa capa de palomina, lo cual hacía muy arriesgado su uso. Existía también una meseta que coincidía con la ventana abierta en la parte inferior de la torre. Esta meseta fue eliminada con la construcción de la actual escalera.

El conjunto consta de cuatro campanas que, ordenadas de menor a mayor, son conocidas con los siguientes nombres: “el campanillo”, “la Atanzonera”, “la del Reloj” y “la Gorda”. De esta forma las dos campanas grandes se ubican en las troneras que dan a la población, mientras que las pequeñas se sitúan en las que miran al exterior. En esta jerarquización se concede especial protagonismo a la campana “Gorda” que se ubica en la tronera que da a la plaza principal.

Es un conjunto excepcional que afortunadamente sobrevivió a la destrucción generalizada de la guerra civil. Tres de las campanas fueron fundidas en el siglo XVIII. Dos conservan la instalación original, con sus yugos de madera de tipo toledano. En la planta baja de la torre se conserva arrumbada la antigua maquinaria del reloj, probablemente realizada en el siglo XVIII.
Graffitti En el pasillo de entrada a la torre se conservan numerosas marcas consecutivas, similares a las que pueden aparecer en las trojes de las viviendas, ¿pueden indicar número de cargas?

Entre las marcas aparecen dos fechas: “1738 Ano 1740”, que curiosamente son las fechas de fundición de la “Atanzonera” y el “Campanillo”.
Estado original Las cuatro campanas de la torre eran repicadas desde la sala. Salvo la campana “del Reloj” que estaba fija (posiblemente inmovilizada por el martillo del reloj), el resto de campanas eran también volteadas a mano. La maquinaria del reloj se encontraba en el centro de la sala, protegida por una caseta de madera.
Estado anterior Una vez finalizada la guerra civil se reconstruyó el último tramo de escaleras, cuyo derribo intencionado evitó la destrucción de las campanas. Volvieron a tocarse acabado el conflicto bélico, manteniendo el repertorio tradicional, aunque quizás algo mermado.

Entre los años cuarenta y cincuenta del siglo XX la campana Gorda se rompió, lo cual no impidió que se siguiera tocando hasta que la conservación del yugo obligó a su inmovilización y posterior desmontaje, reposando sobre el pretil de la tronera.

La familia encargada de tocar las campanas se fue del pueblo en los años sesenta. Su marcha supuso la desaparición de los toques tradicionales. No obstante, esta ausencia no conllevó la desaparición de los toques manuales, que se adaptaron a las nuevas circunstancias. Si hasta entonces todos los toques se realizaban desde la sala de campanas, en esta nueva situación se decidió disponer unas cuerdas atadas a los badajos que caían al piso de la meseta para poder realizar los toques sin necesidad de subir, lo cual supuso una alteración de los toques.

En 2009 un grupo de vecinos decide reunir fondos para fundir una nueva campana “Gorda”. La antigua es descolgada y colocada, a modo de monumento, en un pedestal circular en la barbacana de la iglesia. Su yugo (más interesante que la propia campana) fue depositado en un rincón de la barbacana, y en 2013, poco antes de la documentación, se desechó, salvándose los ejes, abrazaderas y demás herrajes que fueron guardados en la planta baja de la torre.
Estado actual Las troneras han sido tapadas con redes para evitar la entrada de aves. Las correspondientes a la “del Reloj” y la “Gorda” cuentan además con una estructura de metal que retranquea la red para permitir el volteo.

El “campanillo”, la campana “del Reloj” y “la Gorda” están mecanizadas, la primera con martillo eléctrico, la segunda con motor de volteo continuo y la última con motor de volteo continuo y martillo eléctrico.

En la sala de campanas hay material de obra (ladrillos), a al espera de una futura restauración.

En la planta baja de la torre se conserva la maquinaria del reloj (s. XVIII).
Acústica, afinación de les campanas Aunque no podemos hablar de afinación en sentido estricto, las campanas fueron fundidas con vistas a crear un conjunto armonioso, algo realmente excepcional en Guadalajara y en toda Castilla, donde tradicionalmente ha primado la variedad tímbrica sin prestarse mucha atención a la armonía musical de las campanas entre sí. Esta armonización, lograda ya en el siglo XVIII, ha sido respetada con la adición de la nueva campana “Gorda”.
Palomas y otras plagas Tradicionalmente la torre ha sufrido una fuerte plaga de palomas y tordos, cuya palomina cubría el suelo y las escaleras de subida. En la última intervención se han cerrados las troneras con redes (dos de ellas con aparatosas estructuras de hierro), de manera que las campanas quedan fuera. Esta solución, que respeta la estética desde el exterior y que evita el anidamiento de palomas en el interior de la torre, no protege las campanas de los excrementos de las palomas, aparte de impedir cualquier tipo de toque manual.
Campanas El conjunto de campanas es realmente excepcional y único: cuatro campanas, tres de ellas del siglo XVIII. De menor a mayor reciben el nombre de “campanillo”, “atanzonera” (por mirar a Atanzón, pueblo ubicado 6 km. en línea recta, al otro lado de los ríos Tajuña y Ungría), “del Reloj” y “Gorda”. Las tres primeras son del siglo XVIII, datadas en 1740, 1738 y 1799. La campana “Gorda” actual es del año 2009, del fundidor Abel Portilla. Sustituye a la fundida en 1930 por Domingo Quintana en Sigüenza, campana de no muy buena calidad, que se rompió entre los años cuarenta y cincuenta del siglo XX.

En un inventario de 1852 se mencionan las cuatro campanas de la torre y un “campanillo” que no debemos confundir con el de la torre. Aunque poco más sabemos sobre él, el hecho de ser mencionado aparte de las cuatro de la torre, nos hace sospechar que debía tratarse de un campanillo de señales, localizado en una espadaña sobre el tejado de la iglesia. Los campanillos de señales se tocaban mediante una larga cuerda desde el interior de la iglesia y servían para avisar a los campaneros del inicio de determinados toques y para señalar algunos toques diarios que no requerían el toque de las campanas. Las personas encuestadas no tienen recuerdo de este campanillo, por lo que deducimos que debió desaparecer en la guerra civil.

El “Campanillo” y la “Atanzonera” todavía conservan los yugos de madera, tan interesantes como las propias campanas. El de la antigua campana “Gorda” se conservó parcialmente hasta 2013. Mantienen el perfil característico del antiguo arzobispado de Toledo: yugos poco contrapesados, ejes acodados con abrazadera de refuerzo, corona embutida en el brazo para realzar la campana y hacerla partícipe de su propio contrapeso. Como suele ser normal está compuesto de tres piezas de madera: los brazos, de gran altura y dos piezas más de menor tamaño a modo de contrapeso, la superior colocada perpendicularmente.

Los yugos de Valfermoso de Tajuña presentan ciertas peculiaridades: carecen de palanca de volteo, objeto imprescindible en este tipo de yugos; están teñidas de añil; las campanas están poco levantadas por encima del eje, y los yugos, por tanto, están menos contrapesados de lo normal dentro de esta tipología toledana.
Toques tradicionales de campanas Al igual que ocurría en otras iglesias parroquiales vecinas de cierta importancia, la labor de limpieza, la ayuda al Oficio Divino, el toque de las campanas y el mantenimiento de la iglesia, eran realizados por dos personas. Por un lado estaba el organista, que también ayudaba en el canto del Oficio Divino, y por otro lado el campanero, responsable además de otras labores como el mantenimiento del templo, su apertura y cierre. Gracias a José, hijo del antiguo campanero y herrero de profesión cuya fragua se encontraba en una casa próxima a la iglesia, pudimos conocer los toques y el funcionamiento tradicional de la iglesia parroquial hasta los años sesenta-setenta del siglo XX.

Los toques consistían básicamente en repiques realizados en la misma sala de una, dos o tres campanas, es decir, podían repicar todas menos el “campanillo”. Sólo en tres ocasiones al año las campanas eran volteadas: Sábado de Gloria, en la procesión del Encuentro del Domingo de Resurrección y en la del Corpus Christi. En el volteo participaban todas menos “la del Reloj”, cuyo movimiento estaba imposibilitado por el martillo del mismo. Para poder voltear las campanas, situadas a gran altura (el labio de los bronces está a unos 2,20 metros de altura), se disponían unos tablones que se apoyaban en la caseta del reloj, situada en el centro de la sala, y en los pretiles de las troneras. De este modo los volteadores quedaban a la altura de la campana para poder voltearla a mano, lo cual, unido al poco contrapeso de los bronces, requería el concurso de gran número de mozos: dos o tres para las pequeñas y cuatro o cinco para la “Gorda”.

Aunque el volteo manual estuvo muy arraigado y gozó de gran popularidad, sobre todo por la espectacularidad y complejidad técnica, debió introducirse tardíamente, posiblemente en la segunda mitad del siglo XIX e incluso en los primeros años del siglo XX. Los yugos de madera evidencian su filiación toledana, en cuyo arzobispado las campanas eran osciladas hasta dejarlas invertidas.

Entre la desaparición de los toques tradicionales (allá por las décadas de los sesenta o los setenta del siglo XX) y las primera mecanización realizada (años noventa), los toques manuales se mantuvieron, pero valiéndose de cuerdas que bajaban hasta la meseta de la parte baja de la torre. En estos años debió de abandonarse el volteo de campanas.
Toques actuales de campanas En el año 2009, con la colocación de la nueva “Gorda”, se programaron toques basados en los tradicionales. Sin embargo, la mecanización de las campanas no se corresponde con el uso tradicional. Por ejemplo, a la campana “del Reloj”, que nunca volteaba, se le dotó de un motor de volteo y al “Campanillo” que no repicaba se le puso un martillo eléctrico. Por tanto, a pesar de la buena voluntad por intentar recuperar de forma mecánica los toques tradicionales, el resultado en nada tiene que ver con ellos pues la mecanización no es la correcta para poder recrearlos.
Actuaciones En los primeros años de la posguerra se llevó a cabo la reconstrucción del último tramo de la antigua escalera, derribada intencionadamente para evitar la destrucción de las campanas.

En los años noventa del siglo XX, QUINTANA, Campanas (Saldaña) llevó a cabo la primera mecanización de las campanas. En ella se sustituyó el antiguo yugo de madera de la campana “del Reloj” por uno de hierro con motor de volteo continuo. El “campanillo” se dotó de martillo eléctrico. Esta intervención se hizo sin criterio y sin tener en cuenta la propia tradición, pues la campana “del Reloj” nunca volteaba y el “campanillo” no participaba en ningún repique.

En 2009 se fundió la nueva campana “Gorda”; fue dotada de yugo de hierro, motor de volteo continuo y martillo eléctrico.

Unos años antes de la documentación (2013) se rehabilitó el interior de la torre, cambiando las escaleras antiguas de madera y obra por unas de hierro, y el suelo de la sala de campanas y el tejado por uno nuevo de viguetas y rasillones.
Propuestas El conjunto de estas características requiere una restauración que ponga en valor sus cualidades patrimoniales :

- Limpieza de las campanas por dentro y por fuera con chorro de arena húmeda.

- Restauración de los yugos de madera originales (“Atanzonera” y “Campanillo”). Conservación de las piezas de madera y hierro originales y sustitución de aquellas que que pongan en riesgo su seguridad.

- Realización de dos nuevos yugos de madera para “la del Reloj” y la “Gorda” (nueva) inspirados en los dos conservados y manteniendo el perfil y el escaso contrapeso de éstos. En el caso de la campana “Gorda” se deben tomar de referencia las numerosas fotografías existentes del brazo del yugo, así como emplear, siempre que no suponga un riesgo para su seguridad, los herrajes originales conservados en la torre. De esta forma se garantizan los ritmos de volteo tradicionales. Los ejes se apoyarían sobre rodamientos autocentrados.

- Colocación de nuevos badajos de hierro a la “Atanzonera”, “del Reloj” y “Gorda”.

- Dotación al “Campanillo”, la “Atanzonera” y la “Gorda” de motores de volteo por impulsos que no impidan el toque manual.

- Dotación a la “Atanzonera”, la “del Reloj” y la “Gorda” de martillos eléctricos. Motores y martillos deberán ser colocados en el lado izquierdo.

- Colocación de redes de protección contra las palomas en la parte exterior de las troneras. Aprovechando el grosor del muro las campanas pueden retranquearse.

- Programación de los toques tradicionales adaptándose a las necesidades litúrgicas, así como el toque de las horas (sin repetición) y las medias con la campana “del Reloj”.

Un proyecto de restauración más ambicioso incluiría el reloj mecánico del siglo XVIII conservado en la parte baja de la torre, una pieza patrimonial de altísimo interés. El reloj, arrumbado y mal conservado, debe ser, limpiado, restaurado y repuestas sus piezas perdidas o rotas. Debe ser situado en su emplazamiento original, el centro de la sala de campanas, protegido de las inclemencias del tiempo en una caseta que garantice un espacio estanco con las mínimas variaciones de temperatura. En función del grado de compromiso se pueden dar varias posibilidades:

Remontaje y corrección del desfase que pueda acumular el reloj a lo largo del día de forma manual. En esta opción es necesaria una o varias personas encargadas de subir todos los días a la torre.

Motor de remontaje que no requiera una intervención manual diaria, pudiéndose ajustar el desfase una vez a la semana.

Motor de remontaje y mecanismo unido al péndulo capaz de inmovilizarlo durante varios segundos para evitar adelantos horarios. Esta posibilidad es la que requiere menor seguimiento.

Junto a la maquinaria, también se recuperará el toque de las horas con martillo por gravedad. Para ello es necesario realizar uno nuevo.

La esfera del reloj, ubicada en el exterior del pretil de la tronera de la “Gorda”, en mal estado de conservación, debe ser retirado y sustituido por una copia. Se realizará una única aguja en forma de saeta encargada de señalar las horas (el reloj carecía de minutero).

Autores de la ficha de la torre
  • ROMERA SOTILLO, Álvaro [Documentación torre y campanas] (03-08-2013)
  • Rueda de campanas
    En el inventario de 1852 se menciona una rueda de campanas ubicada en el coro. Debió desaparecer en 1936.

    Bibliografía

    (Se puede ordenar por cualquiera de los campos)
    AutoresTítuloFecha
    ARCHIVO HISTÓRICO DIOCESANO DE SIGÜENZADatos sobre las campanas de Valfermoso de Tajuña en un inventario de 18521852
    28 Fotos
    Fichas de todas las campanas
    Editor ROMERA SOTILLO, Álvaro
    Actualización 31-03-2017

    Campanas actuales

    LocalizaciónCampanaAutoresAño fundiciónDiámetroPeso
    Pedestal junto al campanarioLa Gorda, Sagrado Corazón de Jesús (5)QUINTANA, DOMINGO1930102614
    Sala de CampanasCampanillo (1)174065159
    Sala de CampanasAtanzonera, Santa Bárbara (2)173865159
    Sala de Campanasdel Reloj (3)179987381
    Sala de CampanasLa Gorda, Sagrado Corazón de Jesús (4)PORTILLA, ABEL (GAJANO)2009109750

    Reloj

    Reloj mecánico - Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol - VALFERMOSO DE TAJUÑA (CASTILLA LA MANCHA)
    Reloj mecánico (1)

    Existente En marcha

    Fecha de construcción s. XVIII
    Descripción Reloj de hierro arrumbado en la planta baja de la torre. Originalmente estuvo colocado en el centro de la sala de campanas, protegido por una caseta de madera. La esfera todavía se conserva en el pretil de la tronera que da a la plaza, bajo la campana "Gorda". A pesar de su deterioro todavía son visibles los números romanos. La esfera solo tenía una sola aguja para señalar las horas. La campana "del Reloj" (1799) marcaba las horas y las medias.
    Actualización 27-02-2017

  • VALFERMOSO DE TAJUÑA: Campanas, campaneros y toques
  • Francesc LLOP i BAYO; Xavier MARTÍN Metodología de los inventarios de campanas (1998)
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    : 28-04-2017
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