El gremio de campaneros se merece un homenaje, con el reconocimiento de los valencianos. Desde lo alto del Miguelete hacen sonar magistralmente el bronce de las viejas campanas.
Sus volteos y sonidos, sus toques y redobles, son de lo más exacto, solemne y hermoso que acompaña a nuestras grandes festividades.
En la tarea de los maestros campaneros no hay error ni vacilación. No hay concesiones, desórdenes ni vulgaridades. ¡Enhorabuena!