Inventario de las campanas de las Catedrales de España

Catedral de El Salvador - ALBARRACÍN (ARAGÓN)

TorreCatedral de El Salvador (Referencia: 34)
Población ALBARRACÍN
Descripción Torre de sillería, sensiblemente cuadrada, con dos vanos por lado, se remata por un segundo cuerpo de ladrillo, octogonal. Según SARTHOU "incrustadas entre los sillares que sirven de estribo a la torre, obsérvanse tres lápidas romanas reducidas a memorias sepulcrales, votos a los dioses y homenajes a la majestad imperial", con inscripciones medio borradas.
Graffitti Probablemente a causa de la restauración de la torre, solamente quedan escasos grafitos en la torre. Así, en una puerta de la sala del reloj, hay un dibujo que puede identificarse como una Virgen del Pilar. En la misma estructura que sirve de base al reloj hay algunas cuentas incisas en el enlucido.
Estado original El conjunto debía estar formado por cuatro campanas de uso litúrgico, ubicadas las dos mayores en el centro de la sala, y otras dos para el reloj (los "tintines", una de las cuales estaba fija y la otra podía participar en alguno de los toques, tanto a "medio bando" (oscilación) como a "bandeo" (volteo).
También parece probable que las cuatro campanas litúrgicas podían tanto repicar, incluso desde las salas más bajas de la torre, como oscilar como voltear, según los toques adaptados a las necesidades litúrgicas de la Catedral.
Estado reciente Un equipo formado por Vicent ESPAÑA i LAVEDA y Juan Ignacio GONZALO ÁLVARO visitaron la Catedral el 22/09/1989. Nuestro informe de fecha 01/08/1994 recogía el estado del conjunto. Se trataba de una torre, sin ninguna protección contra las aves, que tenía seis campanas, de las cuales las dos más valiosas, una de Pedro de Villanueva de 1571 y otra de autor desconocido de 1612, habían sido mecanizadas, sustituyendo el yugo de madera original por otro de hierro, e instalando los correspondientes motores de volteo continuo y los electromazos característicos de la empresa Salvador MANCLÚS de València. El conjunto había sido completado con un tercer electromazo para una de las dos campanas mayores, ubicadas a la manera aragonesa. La otra campana central, precisamente la mayor, la segunda más moderna del conjunto, estaba rajada.
En una de las habitaciones, ubicadas bajo el coro de la antigua catedral, que ahora actúa más como una de las parroquias de Albarracín, así como lugar de visita turística, se encontraba otra campana del siglo XVII, de gran valor, aunque maltratada por los años: el asa original había sido sustituida por un garfio de hierro, y no tenía uso concreto, aunque estaba en buenas condiciones sonoras.
Igualmente había una campana de señales o “campanillo”, ubicado en una espadaña lateral del templo, a la que no se había podido acceder, y por tanto valorar.
En nuestro informe señalábamos el peligro de la electrificación que ponía en grave peligro de existencia las campanas, de 1612 y, de 1571, dos de las campanas más hermosas e importantes de Aragón.
También indicábamos que el sistema de mecanización no sólo no reproducía los toques históricos de la Catedral de Albarracín sino que impedía la ejecución de toques manuales.
Ninguno de estos toques estaba previsto en la electrificación, ya que no podían bandear las dos mayores – una de ellas rota, probablemente por un exceso de badajo – y solamente podían repicar tres campanas, entre ellas las dos medianas que bandean sin poder hacerlo a medio bando, es decir que solamente pueden voltear, sin tocar a medio volteo, como era usual para la mayoría de los toques en los que participaban. Finalmente la inexistencia de mecanismos para los “tintines” los deja fuera de toque automático. Del mismo modo la electrificación impedía el volteo manual de las dos medianas, y probablemente de la menor de las grandes por la posición del electromazo.
Conservación actual En nuestro trabajo de campo de 2 de julio de 2004, realizado por Mari Carmen ÁLVARO MUÑOZ y Francesc LLOP i BAYO, hemos podido verificar los cambios producidos a lo largo de estos años.
Como habíamos avisado, la mecanización ponía en peligro la existencia de las dos campanas medianas, motorizadas para el volteo continuo. Los resultados no han podido ser peores, ya que la campana de 1612, que era bellísima en sus decoraciones, fue refundida en 1997, sustituyéndola por una vulgar campana que carece de todo ornamento y que ha sustituido una epigrafía tradicional (SANTA BARBARA ORA PRO NOBIS ANNO 1612) por una vulgar e insulsa CATEDRAL EL SALVADOR / ALBARRACIN / AÑO 1997.
La instalación ha sido modificada con motivo de la restauración del inmueble, con varios efectos perniciosos. Por un lado la protección contra las palomas, bien realizada, y de la que hablaremos más adelante, protege al campanario pero deja las campanas fuera, impidiendo no solamente el toque manual, cada vez más alejado, sino incluso el acceso a los tintines, que en el caso de la campana menor no fue posible.
Por otro lado se han modificado las posiciones de los motores de volteo continuo, de modo que ya no están en horizontal a la altura del eje o algo más abajo sino que están por debajo, en la vertical del mismo eje. La solución es buena, desde un punto de vista arquitectónico, porque desaparece el peso visual del motor, que apenas es visible desde la calle. Sin embargo no tiene en cuenta las características del mecanismo, y las consecuencias del cambio de posición. Hay que recordar que el potente motor continuo, de alimentación trifásica, necesita una reductora, generalmente de relación 13/1, para disminuir la velocidad de giro y aumentar la fuerza del conjunto. Esta reductora necesita estar muy lubricada, y por lo general en posición horizontal, en cuyo caso las juntas no dejan perder demasiado aceite. Sin embargo en posición vertical ha sucedido que precisamente la única campana antigua del campanario, la gótica, ha perdido el lubricante manchándolo todo, y lo que es peor, con grave riego de bloqueo del mecanismo y una posible rotura de la campana. En estas condiciones parece recomendable inmovilizar inmediatamente el conjunto, e iniciar una rápida restauración de esta valiosísima campana.
Los trabajos de conservación, irregulares, han sido realizados en los últimos tiempos por la empresa 2001 TÉCNICA Y ARTESANÍA, que ha vuelto a atar la mayor parte de los badajos.
Protección La Catedral de Albarracín está incluida en el Conjunto Histórico de la Ciudad de Albarracín declarado el 22-06-1961 (BOE 20-07-1961) con el número de registro (R.I.) - 53 - 0000030 - 00000 (Fuente Inventario de Bienes Inmuebles - Dirección General de Bellas Artes - Ministerio de Cultura - 2007)
Ubicación campanas
Las campanas El campanario de la Catedral de Albarracín aparece como un típico conjunto aragonés, con cuatro campanas de volteo, dos medianas y dos grandes, que se utilizaban para diversos repiques, oscilaciones o volteos según las celebraciones, al que se añaden dos menores, fija una de ellas y móvil la otra, del siglo XIX, utilizadas para el reloj.
Desaparecida una de las medianas de 1612, de bellísima epigrafía humanista, con todas las letras decoradas, resta aún una importante campana gótica tardía, mal mecanizada, mal orientada y excesivamente empleada, que utiliza tanto epigrafía minúscula gótica como una singular decoración de motivos de la Pasión para separar las palabras. La campana mediana, del XVIII, de escasa calidad, conserva la instalación tradicional no sólo de yugo de madera, con elementos para el volteo manual, sino incluso un sistema de fijación de los herrajes, mediante cuñas y clavijas, probablemente anterior.
Se da la casualidad que la campana mayor, del siglo XIX como los dos "tintines" del reloj, ha sido reparada de manera que los antiguos herrajes han sido sustituidos en parte por tornillería decimal, cosa innecesaria cuando la campana, quebrada y sorda, no va a ser volteada.
Finalmente, la campana del XVIII, de compleja decoración, fue sustituida por una vulgar y reciente campana que por no tener, no tiene ni nombre ni cruz ni otro signo decorativo.
Toques tradicionales Los toques tradicionales de Albarracín habían sido bien estudiados, puesto que formaron parte de nuestra tesis doctoral, basada sobre los toques de campanas en Aragón.
Las dos campanas pequeñas, “los tintines”, que probablemente estaban destinadas al reloj, estaban fijas y había una sola cuerda que las unía, de badajo a badajo. Las dos campanas medianas se tocaban, sobre todo, a medio vuelo, o como se dice en Aragón, a “medio bando”, aunque una de ellas se volteaba mediante una soga enrollada al brazo que hacía girar ocho o diez vueltas en uno o en el otro sentido a la campana, tirando y arrollando la cuerda respectivamente.
Las dos campanas mayores, ubicadas en el centro de la torre, se “bandeaban”, es decir se volteaban mediante cuatro “bandeadores” para cada una, dos y dos, a cada lado, tirando o empujando respectivamente de unas barras verticales de hierro que aún se encuentran en los cabezales de las campanas.
Había un par de cuerdas para tocar desde la sacristía los toques más ordinarios: las señales de oración con una soga unida al badajo de la campana mayor, y los toques de misa diaria mediante un “campanico” que se tocaba desde abajo, probablemente a medio bando. Tras el toque de esta campana menor se daban una, dos o tres señales para indicar el aviso correspondiente.
Al tratarse de una Catedral, había toques de coro por la mañana y por la tarde, realizados mediante el medio bando de la menor de las medianas, un rato antes de laudes y de vísperas, respectivamente. El mismo toque se realizaba con la otra mediana los domingos.
Las fiestas se indicaban mediante el bandeo de una o más campanas. Para las pequeñas celebraciones se bandeaba una u otra de las medianas, según el santo, pero en todo caso una sola. El toque más festivo era el bandeo de las dos mayores, probablemente alternadas (una está hacia abajo cuando la otra está hacia arriba) mientras que solamente una de las medianas bandeaba a su ritmo, según marcase la soga enrollada o desenrollada y los tintines se repicaban. Probablemente en casos excepcionales bandeaban las cuatro que podían hacerlo, mientras repicaban las dos fijas, aunque no debía ser habitual.
Había al menos tres toques de difuntos: el de personas civiles con cinco campanas, el de capítulo para los canónigos, en que una campana iba tocando a media vuelta, mientras que las otras iban contestando. El tercer toque de difuntos era probablemente tocando a medio bando las campanas que podían hacerlo.
Toques actuales Los toques actuales se limitan al volteo de las dos mecanizadas, posiblemente combinado con el repique de la mediana, para las misas de los domingos y todas las demás ocasiones festivas, y el toque de muertos mediante los electromazos de estas tres campanas, posiblemente sin señalar el sexo de los difuntos.
La ausencia de ordenador limita por tanto los toques a aquellos que son pulsados directamente en un cuadro de mandos obsoleto y complicado, y pensado inicialmente para repicar y voltear las seis campanas de la Catedral.
En la actualidad han desaparecido todos los toques que conformaban no solamente la existencia de la Catedral sino, incluso, los de una parroquia tradicional. No hay toques de oración, no hay toques de coro, y las escasas misas dominicales se anuncian con el toque al unísono de las tres campanas electrificadas (las dos medianas al volteo y la mayor con golpes del electromazo). No solamente no corresponden estos toques a ninguna tradición sino que no marcar el paso del tiempo (diario, semanal, festivo) y ponen en peligro, por su exceso, a la única campana importante del conjunto.
Por otro lado las tres campanas se utilizan para los toques de difuntos, tan importantes en las pequeñas comunidades, pero sin indicar el sexo de los fallecidos. Tampoco este toque corresponde a ninguno histórico de la Catedral ya que se empleaban, como vimos, cinco de las seis campanas en diversas combinaciones.
Visitas La torre no está abierta al público. No obstante la restauración fue concebida para que fuera el campanario visitable, cerrando por ejemplo las campanas (lo que no solo impide el acceso de aves sino que protege de cierto modo a los visitantes) e instalando igualmente sendas rejas en cada una de las plantas en el hueco por donde caían las pesas del reloj, que solamente pueden bajar ahora una planta.
Actuaciones En los últimos quince años ha habido dos tipos de actuaciones, ninguna de las cuales ha tenido en cuenta las campanas, sus instalaciones ni los toques tradicionales.
Una de ellas ha sido un gravísimo atentado contra el patrimonio: la refundición de una hermosa campana de 1612, y la responsabilidad debe repartirse no sólo entre quienes solicitaron esa refundición sino también con la empresa que fue capaz de refundir tan hermosa campana. Puesto que hay otras en la torre (como los tintines), puesto que esa campana era bellísima, y puesto que hay un museo catedralicio, lo mínimo hubiera sido depositar la campana en el museo para su contemplación. Eso hubiera permitido, en el momento de la restauración del conjunto, la soldadura de la campana, y la recuperación de su voz casi cuatro veces secular. Pero el mal ya está hecho, y es preciso actuar para que no ocurra lo mismo con la otra campana mediana, aún más antigua e importante.
La otra actuación, arquitectónica, no ha tenido en cuenta ni las necesidades del campanario como instrumento musical, ni tampoco las del reloj monumental y otros elementos del conjunto. Debemos decir que es una actuación muy correcta, muy bien realizada, y con intención de abrir el campanario al turismo. Sin embargo, dentro de la importancia de las actuaciones realizadas, no se ha tenido en cuenta la restauración de las campanas, de sus instalaciones y de sus toques, poniendo las cuatro menores, como ya hemos apuntado, por fuera de la protección de las palomas, manteniendo una instalación electromecánica obsoleta y sin una actuación concreta sobre las campanas. No se han tenido en cuenta las matracas, que estaban en el campanario antes de la actuación, aunque desmontadas, y se ha adoptado una solución para el reloj muy estética pero absolutamente inútil y falseadora de las necesidades de aquel mecanismo tan interesante. El pozo por donde caían las pesas ha sido derribado y sustituido por sendas rejas en cada una de las plantas, que impiden las caídas, ofrecen una visión singular… e impiden la bajada de las contrapesos, con lo cual el reloj no podría funcionar más que algunas horas. No obstante es un gran acierto haber dejado el monumental mecanismo en su lugar de origen.
Curiosamente se ha actuado con la campana mayor, la rota, sustituyendo los herrajes históricos, que se mantienen en la otra, por tuercas y varillas soldadas métricas. No deja de ser contradictorio, cuando esta campana no debe voltear, tanto por el horrible sonido que ahora produce como por el peligro de que se desprenda algún trozo de bronce que pueda herir, incluso muy gravemente, a los bandeadores.
Del mismo modo se ha protegido con Oxirón o pintura similar los herrajes de las campanas fijas solamente en la parte visible desde el interior, ya que en la parte externa los hierros siguen oxidados.
Ante la ausencia de grafitos en las paredes del inmueble, esperamos que hayan sido documentados antes de la restauración ya que esas inscripciones transmiten a menudo la historia del edificio, de sus usos y de los trabajadores que han pasado su vida entre sus muros.
Notas LLOP i BAYO, Francesc
21-03-2007
Autores de la ficha de la torre
  • ESPAÑA i LAVEDA, Vicent; GONZALO ÁLVARO; Juan Ignacio (22-09-1989)
  • CALVETE HERNÁNDEZ, Pascual [Artículo] (1991)
  • ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc (02-07-2004)
  • Autores ficha LLOP i BAYO, Francesc
    Actualización 27-09-2016
    Cuadrante solar
    Rectangular con el lado inferior en moldura mixtilínea. Vertical declinante a poniente.
    Grabado en el muro y pintado de negro en una reciente restauración. Horas en números arábigos, de 7 de la mañana a 6 de la tarde, situadas en la banda exterior que se ensancha en el centro del tramo superior formando el círculo distribuidor. Líneas de las horas y de las medias horas, estas más cortas y pintadas de rojo, terminadas en punta de flecha. Varilla de dos apoyos en ‘Y’ terminada en una bolita con el extremo doblado hacia abajo. Leyenda en el tramo superior de la banda que delimita el reloj: A SOLIS ORTV VRSVR (VSQVE, error) AD OCASVM.

    Apuntes para el inventario de Relojes de Sol de Aragón

     

    Matracas
    La matraca, que figuraba en el suelo de uno de los vanos en la recogida de datos anterior, ha desaparecido en 2004.

     

    82 fotos del campanario
    Fichas de todas las campanas

    Campanas actuales

    LocalizaciónCampanaFundidorAñoDiámetroPeso
    Santa Bárbara (refundida)161275244
    habitación debajo del coroSanta María16583423
    sala de campanasJesús María y José (1)CUESTA, MANUEL Y COMPAÑÍA (GUADALAJARA)18845281
    sala de campanasSanta Úrsula (2)COLINA, RAMÓN E HIJOS (GUADALAJARA)189965159
    sala de campanasSanta Bárbara (3)PORTILLA, HERMANOS (SANTANDER)199772216
    sala de campanasSalvator (4)VILLANUEVA, PEDRO DE (GÜEMES)157179285
    sala de campanasJoaquina Bárbara (5)CUESTA, PEDRO DE1774113835
    sala de campanasSalvadora María (6)COLINA, RAMÓN18981221051
    tejado de la catedralCampanillo4037

    Relojes

    Reloj mecánico (1)
    Remontaje Manual
    Funcionamiento Parado
    Existencia Existente
    Descripción Magnífico reloj de herrero, recientemente restaurado. Sin embargo solamente el movimiento está dotado de su correspondiente pesa, que no puede desplazarse apenas ya que el antiguo pozo ha sido cubierto con sendas rejas en cada una de las plantas. El reloj tenía dos transmisiones de sonería diferenciadas, hacia la torre, ignorando las campanas que se empleaban, y hacia el templo, dos o tres campanillas que no hemos podido localizar.
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    Última modificación: 24-10-2017