PERARNAU DE BRUSE, Carmen - Las campanas de la Catedral de Barcelona
Las campanas Eulalia y Honorata. La primera fue bautizada por Alfonso XII; la segunda sustituye a una mandada retirar por Felipe V, como castigo por ser repicada en todos los motines de la Ciudad Condal

Las campanas Eulalia y Honorata. La primera fue bautizada por Alfonso XII; la segunda sustituye a una mandada retirar por Felipe V, como castigo por ser repicada en todos los motines de la Ciudad Condal

Cuando el bronce es historia

Las campanas de la Catedral de Barcelona

El campanero sustituido por la electrónica

Las campanas no tienen historia, sino anécdota; anécdotas sentimentales, ya que su pasado pertenece al espíritu, pues la mayoría de ellas resuenan con un nostálgico recuerdo en el corazón, glosando horas intimas o hechos patrióticos de la vida ciudadana.

Algunas campanas han desempeñado un importante papel en los sucesos barceloneses, durante centurias. Recuérdese si no, la fecha histórica del 11 de mayo de 1809, cuando Julián Portet, Ramón Mas y Pedro Lastortras tocaron a rebato las campanas, en un intento de sublevación contra los franceses, siendo detenidos en el interior de la catedral y, contra todas las promesas que se les hicieron, fusilados después.

Estos hechos históricos tuvieron por escenario - como se ha dicho - la catedral, obra prócer de la escuela gótica catalana, cuya primera piedra fue colocada el 7 de mayo de 1298, sustituyendo a la románica que levantó Ramón Berenguer el Viejo.

Campanas de la catedral de Barcelona. Cada una tiene su anécdota. Entre sus bronces históricos se guardan recuerdos de la vida de la ciudad.

Campanas de la catedral de Barcelona. Cada una tiene su anécdota. Entre sus bronces históricos se guardan recuerdos de la vida de la ciudad.

Regalo de San Bernardino

Existe una tradición muy extendida segÚn la cual las campanas las "inventó" San Bernardino de Nola, por lo que antiguamente se las llamaba "nolas". San Bernardino -antes de su conversión- era mercader y residía en Barcelona sintiendo profundamente enraizados sus sentimientos a la vida de la Ciudad Condal. Cuando la fe y la luz del cristianismo le iluminaron quiso dejar un recuerdo a Barcelona y le regaló la primera campana que poseyó la Seo barcelonesa. La tradición afirma que ésta todavía se conserva, que es una de las dos que penden del campanario de la capilla de Santa Lucía, Patrona de las gentiles "llucietas" o modistillas. Precisamente, la mencionada campana, cuyo son es distinto al de las demás; sólo deja oír su voz una vez al año: la víspera de la festividad de Santa Lucía, bajo cuya advocación, y alrededor de la catedral se agrupan los feriantes de casitas y figuras para los nacimientos, que hacen la felicidad de los niños en las fiestas navideñas.

La catedral ha tenido varias campanas famosas. Recordemos los nombres de algunas de ellas: "Severa", "Tomasa", "Feria", "Lladre", "Dominical"; las tres fraternales hermanas que "responden" a los nombres de "Badada", 'Prima" y "Olaguera"; "Mercedes", la "Nona", y las dos que son pareja: la "Esquella baixa" y la "Esquella alta". Cada una de las nombradas tiene su singularidad, su nota destacable, y entre ellas se reconocerá como muy antigua la "Severa", que fue bautizada en 24 de noviembre de 1508, siendo apadrinada por el obispo don Enrique de Cardona y la condesa de Luna, esposa del lugarteniente del reino.

En el interior de la catedral barcelonesa fueron apresados por los franceses Julián Portet, Ramón Mas y Pedro Lastortras durante la guerra de la Independencia. Dirigieron un fracasado alzamiento contra los invasores e hicieron sonar a rebato las campanas catedralicias. Contra las promesas que se les hizo, fueron posteriormente ajusticiados.

En el interior de la catedral barcelonesa fueron apresados por los franceses Julián Portet, Ramón Mas y Pedro Lastortras durante la guerra de la Independencia. Dirigieron un fracasado alzamiento contra los invasores e hicieron sonar a rebato las campanas catedralicias. Contra las promesas que se les hizo, fueron posteriormente ajusticiados.

"La Tomasa"

En dos inolvidables ocasiones Don Alfonso XII fue padrino de dos campanas: la "Mercedes" -que Dios sabe lo que este nombre diría a su alma- y la "Eulalia", a la que seguramente se la llamó así en re cuerdo de la Virgen barcelonesa, cuyo sepulcro y adoradas reliquias se conservan en la cripta de la misma Seo. La "Tomasa", que es la campana de mayor tamaño existente en España y que dé la vuelta completa, fue colocada en 1589. Su tono grave y solemne preside siempre los albores de las grandes solemnidades y. según viejas crónicas, para ponderar su tamaño se contaba que debajo del arco que forma su boca podían cobijarse cómodamente siete zapateros sentados en sus taburetes y alrededor de un velador; y decían zapateros porque éstos contribuyeron a su adquisición e impusieron ciertas prerrogativas, entre ellas la de poderse guarecer debajo de la "Tomasa" en caso de lluvia. Por haberse roto en el mes de mayo de 1758, después de dos siglos de uso, fue vaciada de nuevo y bendecida dos meses más tarde, respetándole el nombre que llevaba, el que le ha dado gran popularidad, hasta el punto que en el día de su festividad, el 29 de diciembre, "cuan toca per ella mateixa", muchos ciudadanos no se pierden la oportunidad de oír su son y hallarse cerca, a la vista de su campanario, por el inigualable placer de oírla, pues, según ya hemos dicho, "en aquella fecha suena como nunca".

Documento relativo al traslado de la campana «Honorata desde la fundición a la torre del Reloj, de la catedral barcelonesa, donde fue instalada, según cuenta la tradición, ciento dos muchachos realizaron la maniobra, lo que gráficamente se muestra en la parte inferior del grabado. Se acompaña el documento de los escudos de los consejeros que reglan entonces (1763) el Ayuntamiento de Barcelona.

Documento relativo al traslado de la campana «Honorata desde la fundición a la torre del Reloj, de la catedral barcelonesa, donde fue instalada, según cuenta la tradición, ciento dos muchachos realizaron la maniobra, lo que gráficamente se muestra en la parte inferior del grabado. Se acompaña el documento de los escudos de los consejeros que reglan entonces (1763) el Ayuntamiento de Barcelona.

Campana revolucionaria

La campana "Honorata"- que junto con su compañera "Eulalia", anuncian la hora desde la torre de la puerta de San Ivo- cuenta con una accidentada vida, llena de dramáticos contrastes. Padeció gravísimas "heridas" durante el bombardeo de Barcelona, efectuado por las tropas de Felipe V. En el año 1717, el Monarca dicto una orden para que se destruyese, en castigo por haber tocado a rebato o somatén en todos los levantamientos de la ciudad. La "Honorata" actual fue cuidadosamente fundida en un solar cercano a la Vía Layetana, a mediados del pasado siglo. Su peso es enorme y, propósito de esto, se cuenta que al ser trasladada a la catedral, con mucho esfuerzo parecía que nunca podría llegar a su destino. Entonces los chicos que presenciaban la maniobra se comprometieron a trasladarla ellos, si les facilitaban una soga lo suficientemente larga. El trabajo quedó para el día siguiente, en que se presentaron doscientos dos voluntarios, de diez a doce años, que con maña y esfuerzo tiraron de la larga cuerda y, muy ufanos, trasladaron la campana hasta el portal de la catedral, donde había de ser bendecida y bautizada como nueva "Honorata". Efectuada la ceremonia de otro tirón la condujeron hasta el pie de la torre que debía cobijarla, pero no contaron con la tarea complicada de subirla hasta lo alto. Fueron precisas treinta parejas de bueyes, con cuya ayuda lograron hacerla ascender hasta el nivel de los ventanales altos del campanario, sin conseguir que llegara al sitio a que estaba destinada. Por fin, una voz aconsejó que mojaran las cuerdas pues es sabido que el cáñamo humedecido se encoge. Así lo hicieron y la campana quedó colocada en su puesto.

La «Tomasa», famosa campana de la catedral de Barcelona, El día de Santo Tomás, según la versión popular, la campana voltea airosa y vibrante, pues 'toca para ella sola'

La «Tomasa», famosa campana de la catedral de Barcelona, El día de Santo Tomás, según la versión popular, la campana voltea airosa y vibrante, pues 'toca para ella sola'

En la historia de los hechos más gloriosos de la basílica, destacan curiosas anécdotas que tienen directa relación con las campanas. Entre sacamos de entre ellas la noticia de que cuando en diciembre de 1885 el obispo de la Diócesis salió hacia Madrid para asistir a los funerales del Rey Alfonso X en el momento de aparecer en el umbral de la catedral las campanas de la Santa Basílica y demás iglesias de la ciudad anunciaron la partida con un repique general, restableciéndose así una antigua costumbre. También hace de ello sólo poco más de una centuria, había un toque tradicional que se lanzaba al aire a las dos de la tarde, que llevaba el respetuoso nombre de "Oración del Rey" y se tocaba en la Seo, mientras el pueblo rezaba un "Avemaría" a la intención del Monarca.

Actualmente no hay campanero Los tiempos cambian, todo se mecaniza, y las campanas no podían quedar al margen. Hoy se mueven eléctricamente, maniobrando en un pequeño tablero de interruptores o cuadro de mandos, segÚn las diferentes combinaciones, pero el resultado, siendo el mismo, adolece del latido del alma del campanero, que les infundía su propia vida al dar el melancólico y dulce tañido, cuyo eco resuena en nuestros oídos desde la infancia.

Carmen PERARNAU DE BRUSE
"Blanco y Negro" nº 2.639
Madrid (01/12/1962)
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