INSTITUCIÓN TERESIANA - Tres claves en la vigilia de oración en Covadonga

Tres claves en la vigilia de oración en Covadonga

La noche se llenó de luz y en los alrededores de la Santa Cueva de la Santina resonaron las canciones, el sábado 14 de Junio, víspera de la Fiesta de la Santísima Trinidad, cuando los peregrinos iniciaron el recorrido desde la Basílica de Covadonga, hasta llegar junto a la Madre.

“Este rostro y esta imagen son los mismos que contempló San Pedro Poveda”, recordó el Abad, Don Florentino Hoyos al subrayar que la cercanía del nuevo Santo nos habla de “alguien de los nuestros que acogió la Palabra de Dios, se acogió a Él y hoy es Santo”.

Le escuchaban cientos de personas llegadas de toda España y de otros países. Venidas una vez más a Covadonga para cumplir los deseos de quien fue canónigo de Covadonga, fundó la Institución Teresiana en 1911 y hoy es Santo.

Su imagen presidió la vigilia de oración en la Basílica y centró las miradas de quienes oraban recordando su vida y en especial lo que Covadonga había significado en el peregrinar de aquel sacerdote andaluz que en 1906 llegó a Covadonga después de 11 años de empeño evangelizador en Guadix.

Tenía 31 años y una larga experiencia de lucha por el Reino” recordó desde el micrófono la lectora.

Con alusiones al compromiso evangelizador de Poveda, su empeño de oración y su esfuerzo por buscar respuesta a la necesidad de pan, ropa y dinero para educar a los cueveros, se recordó también su sufrimiento al tener que dejar Guadix muy a su pesar.

“Sabía de incomprensión y de derrota” recordó la lectora. Y por ello, quizás, la oración de esta vigilia habló de Covadonga como lugar de remanso, de horizonte y de acción de gracias.

REMANSO porque en Covadonga el joven sacerdote pudo escuchar la voz de Dios que le abría nuevo camino. “Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que yo te mostraré”.

HORIZONTE porque el camino personal tomó allí forma y llegó a converger en una clave: la educación. “Ante la imagen de la Santina se oró, se proyectó, se vio, por decirlo así, el desarrollo de la Obra”, diría Poveda años más tarde.

Y así nace la Institución Teresiana, “una obra arriesgada, una obra sencilla, puesta desde sus orígenes en manos de jóvenes”.

ACCION DE GRACIAS, porque, lo que fue tradición desde 1912, años después el mismo Poveda lo convirtió en promesa o ‘voto’ por el que “el fundador, la directora general y toda la Institución Teresiana prometen solemnemente venir todos los años a Covadonga… para renovar, ante la imagen de la Santina, su consagración a la Santísima Virgen”. Así lo consignó Pedro Poveda en una carta de 1934 en la que establece las normas para la peregrinación que se ha realizado cada año desde entonces.

Al convocar a los miembros de la Institución y a todos los seguidores de Poveda, la Directora General, Loreto Ballester había dicho que el voto de Covadonga de este año había de ser: “silencio para escuchar, Corazón agradecido que se hace disponible y mayor agilidad para dejarnos conducir donde el Espíritu quiera llevarnos con este impulso nuevo”.

el escudo de las Institución

“Queremos vaciarnos de nosotros mismos, de los ajetreos de tantas cosas como hemos tenido que hacer… Hagamos silencio y vamos a escuchar la voz del Señor que nos habla a través de María” dijo el Abad, al invitar a la oración, recordando que más de un millón de peregrinos acuden cada año a la Virgen “para cargar sus baterías y salir fortalecidos”.

Estas mismas personas pronto encontrarán allí algo nuevo: unas campanas que serán invitación continua a la oración. Lo anunció el Abad, antes de la bendición final.

Pero la noticia había saltado ya a los medios de comunicación. Con grandes titulares se había hecho pública el mismo día 14 en el diario La Nueva España, de Oviedo. Y volvió a salir en la hoja diocesana ‘Esta Hora’ del domingo 15 de Junio.

Las diez nuevas campanas, a instalarse este mismo mes de junio para conmemorar la canonización de San Pedro Poveda, sustituyen al carillón electrónico actual. Dos de ellas, con un peso superior a los mil kilos están dedicadas respectivamente a Santa María de Covadonga y a San Pedro Poveda. El coste de esta última lo sufraga la Institución Teresiana como parte de su ofrenda estos dos años. Ambas serán colocadas en el torreón de la izquierda.

De las otras ocho restantes, cinco estarán dedicadas a cada uno de los misterios luminosos del Rosario y otras tres son genéricas dedicadas a los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, con inscripciones alusivas.

La campana de la Santina lleva inscrita la estrofa “Bendita la Reina de nuestra montaña, que tiene por trono la cuna de España”.

La campana de Pedro Poveda lleva grabadas sus palabras: “si hay que velar, se vela; si hay que sufrir se sufre; si hay que humillarse se humilla. Si hay que pedir limosna, se pide; si hay que enfermar, se enferma. Si hay que morir se muere en la batalla, con honra y con gloria, con Cristo, en nombre de Cristo y para gloria de Cristo”

INSTITUCIÓN TERESIANA

Institución Teresiana (14-06-2003)

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