LLOP i BAYO, Francesc - Estudio de las campanas de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba

Estudio de las campanas de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba

Dr. Francesc LLOP i BAYO

De acuerdo con el encargo realizado por el Excelentísimo Cabildo de la S. I. Catedral de Córdoba, procedemos a la redacción del avance del estudio sobre las campanas, sus toques, así como la posible mecanización de las mismas.

Este avance no incluye una serie de informaciones complementarias, de las que aún no disponemos, que pueden modificar la relación de toques o la autoría de las campanas, pero que no modificarán las líneas generales del estudio.

Describiremos en el primer capítulo el estado actual de las campanas. En el segundo capítulo hablaremos de los problemas teóricos y prácticos que presentan las citadas campanas y su disposición pasada, presente y futura en la torre. Detallaremos en el tercer capítulo una primera relación de los toques. En el cuarto capítulo plantearemos la restauración, tenida en cuenta la problemática de las campanas, su instalación, su estado de conservación y los toques para los que han sido concebidas

En el quinto capítulo abordaremos la problemática de la mecanización de los toques. Esa mecanización, mucho más ambiciosa que la existente hasta ahora, debe soportar la reproducción de los toques tradicionales, sin modificar las instalaciones originales y permitiendo la posibilidad de los toques manuales.

En el sexto capítulo señalaremos las servidumbres que plantean las visitas públicas a la torre, especialmente en lo referente a la conservación de las campanas y al control de sus toques. El último capítulo aportará propuestas para la difusión de la restauración, en sus diversos aspectos.

Los apéndices incluirán una serie de informaciones sobre las características de las campanas, de los toques, de los motores propuestos así como una planimetría sobre el estado actual y el posible aspecto futuro de la torre y sus campanas. También se transcribirán referencias bibliográficas utilizadas para este trabajo.

Estado actual de las campanas

La Catedral de Córdoba contiene tres grupos específicos de campanas, ubicados en lugares distintos y con un uso muy diferenciado y especializado. Están las campanas de señales, las campanas de la torre, organizadas a su vez en campanas fijas o de martillo y campanas de volteo o de repique, y las campanas del reloj. Las matracas, que sustituyen a las otras campanas durante la Semana Santa, constituirían, por su uso, una especie más de campanas litúrgicas.

Las campanas de señales

Existen dos pequeñas esquilas para avisar a los campaneros y que éstos inicien o terminen sus toques en coordinación con los actos litúrgicos de la Catedral.

Las dos campanas tienen un alto valor intrínseco por su antigüedad. La que se encuentra encima del Altar Mayor, en las cubiertas, aunque sin fecha ni autor, parece ser de la misma mano que la Campana Gorda. La otra, colocada en la linterna de la torre, es de 1605. Ambas están dedicadas a María, con hermosas invocaciones.

Aunque el campanillo de la torre ha perdido casi la totalidad del yugo de madera, y el campanillo del Altar Mayor ha visto modificado el modo de tocarlo a distancia, se puede asegurar que ambas campanas oscilaban, mediante una palanca de hierro forjado a la que iba unida una larga cuerda, hasta el nivel del suelo. La campana de la torre pudo servir para anunciar la entrada o salida de procesiones por la Puerta del Perdón, o incluso para llamar al campanero, aunque estos usos ya se habían perdido para los últimos encargados de los toques. No sólo falta la mayor parte del cabezal y casi todo el yugo sino que la campana, bellísima, carece también de badajo.

El Campanillo del Altar Mayor fue utilizado a menudo, para coordinar los toques con la liturgia, especialmente los Gloria de las misas de Pascua, de Jueves Santo o de Navidad, así como algunos toques durante la Consagración y otras partes iniciales y finales de la Misa Mayor. Es la única campana que conserva su instalación manual en estado de uso, aunque precise pequeñas reparaciones.

Campanillo del Altar Mayor
Características
Pequeña campana, de 37 cm de diámetro, con epigrafía gótica similar a la Gorda. Tiene la forma típica, abocinada, de los esquilones medievales, y su inscripción dice "o mater dey memento mey", sin otras indicaciones de fecha o autor.
Estado actual
Conserva su instalación tradicional, con yugo de madera y un gran badajo, adecuado al uso (solamente medio vuelo u oscilación). Sin embargo vio sustituida su ballesta, o palanca para el toque, por la fijación de la cadena que sirve para tocar a distancia, a la parte más alta del yugo, modificando así la forma de oscilar, Este cambio pudo producirse por la sustitución de una cuerda (más ligera) por una cadena, que tiraría demasiado de la campana por su mayor peso. El antiguo accesorio se encuentra depositado junto al campanillo.
Tanto la campana como su instalación se encuentran en un estado aceptable de conservación y se podría tocar a mano con un pequeño engrase periódico.
Uso propuesto
Se propone la recuperación del diálogo entre este campanillo y la torre de las campanas, incluso aunque todas estén mecanizadas.
Intervenciones propuestas
La cadena para el toque manual sería modificada de manera a instalar un pequeño motor a su extremo, para que la campana siguiese oscilando, de manera aparente, mediante la cadena. También habría que sustituir los antiguos cojinetes por unos rodamientos a bolas, que precisan una menor conservación.
El motor propuesto debiera estar instalado de tal modo que no impidiese el toque manual.
Campanillo de la Torre
Características
Pequeña campana, de 44 cm de diámetro, con epigrafía humanista. De hermosa factura, su inscripción dice "AVE MARIA GRATIA PLENA. 1605. ORTUS CONCLVSVS SOROR MEA SPONSA".
Estado actual
Conserva muy maltrecha su instalación tradicional, ya que del yugo de madera apenas queda el brazo y la palanca para el toque a distancia. Tampoco tiene badajo. La campana no ha caído porque el yugo tiene un eje único que pasa por las asas de la esquila.
Su Estado actual impide el toque.
Uso propuesto
El uso de este campanillo es más problemático, puesto que un diálogo entre él y las campanas parece innecesario, habida cuenta de su misma ubicación así como su falta de utilización por parte de los antiguos campaneros tradicionales. No obstante pudiera asociarse al anuncio de ciertas procesiones por el Patio de los Naranjos y sus alrededores, recuperando en cierto modo su papel original.
Intervenciones propuestas
Sería preciso rehacer el yugo de madera, conservando la forma y las dimensiones del existente, rehaciendo sus volúmenes originales. El toque se realizaría mediante un pequeño motor colocado al extremo de una cuerda o cadena, para que la campana siguiese oscilando, de manera aparente, mediante esa soga. La instalación de rodamientos a bolas debería ser nueva.

Las campanas litúrgicas

Las campanas litúrgicas. organizadas en dos grupos, constituyen el grupo más importante y central de los bronces de la torre.

Su principal característica genérica consiste en que todas tiene un nombre propio, marcado en la misma campana, dato que no es usual en las campanas antiguas de la mayor parte de las catedrales, y que en la mayor parte de ellas figura el nombre del Canónigo Obrero así como, a menudo, el escudo del Obispo que las mandó hacer. En todas figura el año de su fabricación, pero muchas carecen de un dato generalmente esencial como es el nombre del autor de las mismas.

Tan sólo la nueva campana rompe con todos estos moldes, indicando exclusivamente el año de fabricación, el fundidor, y el nombre de la Catedral.

Por su disposición y tamaño, las campanas se dividen en "Gordas" y "Campanas de repique". En el centro de cada una de las cuatro caras se encuentran sendas campanas fijas, llamadas "Gordas" por su tamaño, aunque "la Gorda" por antonomasia es la mayor, también conocida como "la campana de Santa María", y coloquialmente como "la Gôda". Es la única de la torre que conserva epigrafía minúscula gótica (junto con el campanillo del Altar Mayor, como ya dijimos). También es la única que está "girada" un cuarto de vuelta, por el desgaste producido por el badajo, tañido siempre a mano o mediante una soga.

Este uso de las campanas mediante badajo, y su imposibilidad física de voltear, debido al muro que se encuentra tras ellas, ha motivado la preservación, hasta nuestros días, de los yugos de madera de las citadas "Gordas", yugos que se encuentran en un estado casi irreversible de degradación. Hay que destacar que se trata de yugos innecesarios acústicamente e incluso inoperantes a la hora de mantener la campana, por lo que plantean ciertos problemas que deberán ser tenidos en cuenta a la hora de la restauración final.

Las cuatro "Gordas" penden de una o varias barras de hierro que atraviesan las asas superiores de la campana y reposan sobre una especie de cojinetes de madera encastrados en el muro de la torre. Como se trata de campanas fijas, solamente hay alguna cuña de madera para evitar la oscilación de la campana, pero carecen de otro elemento para evitar frotamientos inexistentes. Los ejes, en contacto directo con el bronce, transmiten sus vibraciones directamente al muro, atenuados tan solo por una pequeña tabla de madera entre el hierro y la fábrica. Los yugos en vez de servir de sistema de sujeción de las campanas, cuelgan de ellas y están unidos a los ejes metálicos. La campana de "San Zoilo" aporta una novedad, en cuanto su único eje, que atraviesa también las asas, está fijado mediante horquillas al yugo, lo que le confiere una notable rigidez, sirviendo ambos elementos (yugo y eje) de medio de sustentación de la campana.

De las ocho campanas de repique históricas una de ellas fue refundida en el momento de la electrificación, la "Esquila", perdiendo entonces toda su inscripción, decoraciones, y probablemente su sonoridad, ya que es una campana de mala factura, realizada por el único fundidor andaluz existente en la actualidad. Este mismo empresario sustituyó los yugos de madera históricos, tan valiosos o más que las mismas campanas, por sendos cabezales de hierro soldado, mal hechos y peor protegidos contra la corrosión y las violentas sacudidas a los que son sometidos durante el volteo. Tan sólo un yugo de madera antiguo ha llegado hasta nosotros, el de la llamada "San Pedro", que parece que fue realizado cuando se refundió esta campana a principios de siglo.

Describiremos a continuación las doce campanas litúrgicas, numerándolas de 1 a 12, según se encuentran en la torre.

La Esquila
Características
Se trata de una campana de 82 cm de diámetro: la más reciente y una de las dos más defectuosas. Su inscripción es extremadamente lacónica, sin ninguna invocación ni referencia, excepto a la Catedral, siendo la única campana que se refiere a la iglesia de forma explícita: "AÑO 1981. CATEDRAL DE CORDOBA. FUNDICION HIJO DE MANUEL ROSAS TORREDONJIMENO (JAEN).
Estado actual
La campana fue refundida en el momento de la electrificación. No conserva por tanto ninguno de los elementos tradicionales que la caracterizaban, desde un punto de vista histórico, epigráfico, técnico o acústico.
El yugo, típico de la empresa Rosas, está formado por perfiles de chapa de hierro, soldados y pintados de cualquier forma. Los ejes, instalados en ángulo recto, para que la misma campana haga de propio contrapeso, están realizados por dos barras de hierro, soldadas en ángulo recto, de manera poco fiable, y reforzadas por trozos de chapa metálica cortada con soplete de cualquier manera. La mala preparación del yugo (pintura inadecuada) se refleja en su avanzado estado de oxidación.
El badajo es típico de la empresa Rosas, y se trata de una solución inadecuada a los problemas de roturas producidos por la deficiente concepción de los yugos metálicos. El badajo está formado por una bola de hierro dulce, atada mediante un amasijo de cables que atraviesan una caña de hierro, a una fijación al asa badajera de la campana. El conjunto de cables confiere poca rigidez al badajo, con lo cual la mayor parte de éstos están flojos y percuten de cualquier manera sobre la campana correspondiente, produciendo en consecuencia un sonido deficiente, aunque se evita así su rotura y posible caída a la calle. Finalmente, la fijación al asa badajera, realizada de manera que el eje de giro baje de su posición original, tiene una doble consecuencia sonora negativa: el badajo oscila con una menor amplitud, produciendo menor volumen sonoro, y además produce frotamientos con las partes metálicas de la campana, no aisladas entre sí, aumentando los ruidos indeseables.
Los desastres acústicos se ven aumentados porque la campana toca con sus hombros en el yugo, produciendo aún mayores distorsiones sonoras.
Uso propuesto
Esta esquila volteaba muy a menudo. Asimismo se empleaba su badajo, para ciertos toques de coro y de difuntos, por lo que debe recuperar ambas funciones.
Intervenciones propuestas
En el caso que se decida mantener la campana, de escasa calidad, ésta debe recuperar su yugo de madera así como un mecanismo exterior para los toques "de martillo". El badajo debe ser sustituido inexcusablemente.
De manera especial esta campana aguda debe ser colocada, como estaba antiguamente, en una posición algo más elevada, aunque ello dificulte su toque manual, ya que dicha ubicación favorece la expansión de los armónicos altos.
La campana del Santísimo Sacramento
Características
Se trata de una de las cuatro campanas "Gordas", y parece ser que una de las que menos se usaban. Forma parte de una magnífica seria de campanas, fundida por autor anónimo, que realizó cinco campanas, tres de ellas gordas. Su diámetro es de 132 cm y su inscripción reza. "ANNO DOMINI NOSTRI IESVCHRISTI MDCCLXV". Lleva como sus compañeras el escudo del Obispo que las mandó hacer, con la siguiente divisa: "DISCERNIT SOLA VIRTVS HOM HOM PAR".
Estado actual
En el momento del estudio la campana carecía de badajo, posiblemente por tratarse de la zona de acceder a la torre durante las obras. El citado badajo se encuentra en la parte baja del edificio, en la Puerta del Perdón.
La campana pende de tres gruesos ejes de hierro, que atraviesan sus asas. A los mismos ejes está fijado un hermosísimo yugo, probablemente de madera de carrasca, decorado en rojo, que carece de todo efecto sustentante o acústico. El sistema de fijación del yugo es antiguo, mediante cuñas de madera. También es original el sistema de los tirantes de hierro, formado por sólo tres (y no cuatro o seis como en las otras campanas) y que confirman no sólo la inmovilidad de la campana sino que los citados cuadradillos solamente sirven para mantener en su lugar al yugo.
Uso propuesto
La campana debe seguir sonando "a martillo", y continuar inmovilizada.
Intervenciones propuestas
A pesar de la belleza del yugo y del brazo de madera, que deben ser preservados, hay que revisar y tratar de mantener el sistema de fijación de cuñas de madera, debido a que esta campana no está sometida a los esfuerzos producidos por el volteo.
El sistema de ejes de hierro y sobre todo la manera en que éstos descansan en el muro debe ser revisado. No obstante parece muy correcta la solución que reposen sobre madera para aislar en cierto modo las vibraciones, transmitidas directamente por la campana a través de los ejes, a la fábrica de la torre.
La Asunción
Características
Se trata de una campana de regular factura, fundida a principios de siglo en Madrid. Tiene 82 cm de diámetro, y su inscripción es: "LA ASUNCION. 1911. SIENDO OBRERO MAYOR EL DR. D. MARCIAL LOPEZ CANONIGO LECTORAL". Esta inscripción está realizada en mayúsculas góticas, de buena traza, mientras que el resto de la epigrafía está hecho con letra humanista, tanto en el escudo del Obispo: "D. JOSEPH. POZUELO. ET. HERRERO. DEI. ET. A. S. C. EPISCOPUS. CORDUBENSIS." como en el sello de los fabricantes: "CONSTANTINO LINARES ORTIZ. MADRID. CARABANCHEL BAJO."
Estado actual
La campana se encuentra en un estado aceptable de conservación. No obstante tanto el yugo metálico de Rosas como el badajo presentan los gravísimos defectos antes apuntados.
Uso propuesto
La campana debe seguir volteando y tocando a martillo, como lo hacía anteriormente.
Intervenciones propuestas
Debe volver a colocarse el yugo de madera, para encontrar las Características acústicas, rítmicas y estéticas tradicionales. El badajo debe ser sustituido inexcusablemente. También debe aislarse los rodamientos a bolas de la fábrica de la torre.
Nuestra Señora de la Concepción; la Purísima
Características
Se trata de otra de las campanas de la citada serie de autor anónimo. En este caso también hay disparidad de denominación, ya que si CALVETE, empleando una fuente que no cita, la llama "Nuestra Señora de la Concepción", la lista de toques la nombra como "La Purísima" (o, más exactamente, Prma.). Sin embargo la campana carece de nombre escrito, aunque ostenta una imagen de la Purísima en relieve. También carece del escudo episcopal, aunque es de similar factura que las otras campanas. Dice su escueta epigrafía: "ANNO DOMINI NOSTRI IESVCHRISTI MDCC LXV"
Estado actual
La campana conserva su badajo histórico, y es la única de las electrificadas que no perdió esa pieza original tan importante para producir el sonido. Sin embargo le soldaron, de muy mala manera, un cable de acero, seguramente para evitar su caída en caso de rotura. La soldadura es tan poco cuidadosa y tan mal alineada que esta campana sonaba, en uno de los lados, mediante el golpe que producía el cable y no por el propio badajo.
Hay otro detalle que muestra el poco cuidado de los instaladores, ya que la cruz de la campana está orientada hacia adentro y no hacia afuera, como es preceptivo en las campanas tradicionales. El cambio denota una falta de cuidado hacia estos detalles simbólicos de alto contenido referencial.
La campana se encuentra en buen estado, pero su instalación, hecha por Rosas, muestra todas las deficiencias apuntadas anteriormente.
Uso propuesto
La campana debe seguir volteando y tocando a martillo como lo hacía antiguamente.
Intervenciones propuestas
La campana deberá ser instalada de nuevo con un yugo de madera y con el aislamiento preciso de los rodamientos a bolas con respecto a la fábrica de la torre. El badajo deberá ser mantenido, conservándolo en su integridad original.
De manera especial la campana tiene que recobrar su orientación simbólica, disponiéndola de modo que la Cruz esté al lado exterior, y la Purísima hacia la parte interior.
San Zoilo
Características
Se trata de otra de las campanas de autor anónimo, y es una de las cuatro "Gordas", permaneciendo fija y con el yugo de madera original.
Tiene 136 cm de diámetro, y su epigrafía dice: "SANTE ZOILE MARTIR ORA PRO NOBIS. ANNO NATIVITATIS DOMINI MDCCLXII". Ostenta igualmente, una imagen de San Zoilo con los símbolos del martirio, así como el escudo episcopal ya citado, con una variante ortográfica, que solamente se da en esta campana: "DISCERNIT SOLA BIRTVS HOM HOM PAR".
Estado actual
La instalación se encuentra en un estado pésimo de conservación, y la campana no se ha caído, como el Campanillo de la Torre, gracias al eje que la atraviesa, ya que faltan algunos de los tirantes de hierro que unen el yugo a la campana. Aunque el bronce está en condiciones correctas de conservación, descontando una notable suciedad, producida por el Estado actual de obras, el yugo, seguramente a causa de su ubicación en la torre, está muy degradado y no conserva nada de su pintura roja original. El yugo aporta una serie de soluciones muy interesantes y que propondremos para las demás campanas, como son el eje único fijado al brazo mediante horquillas, las asas empotradas en el yugo y el reforzamiento de éste mediante un semicírculo de hierro.
Uso propuesto
La campana ha de seguir sonando "a martillo", en los toques correspondientes.
Intervenciones propuestas
La principal intervención consiste en la restauración del yugo, protegiéndolo y fijándolo al muro de manera que se evite su bamboleo. También es preciso reponer los herrajes que faltan, y que ponen en peligro, cuando menos, la estabilidad de la campana (ya que ésta no pende del yugo sino que ambos elementos están fijados, más o menos, al eje central que sirve de apoyo.
San Antonio
Características
La campana de San Antonio es una de las más recientes y de las menos buenas campanas de la Catedral de Córdoba. De 101 cm de diámetro, consta en ella el Santo de su dedicación así como el del Obispo, pero no recoge ni el nombre ni otra marca que permita identificar, en un primer contacto, a su fabricante: "SAN ANTONI". Hay un escudo episcopal con su nombre en relieve en torno al mismo y un anagrama de María, mientras que la divisa está incisa, es decir grabada a posterioridad: "DR. D. SEBASTIANUS HERRERO ET ESPINOSA DE LOS MONTEROS DEI ET A. S. GRATIA EPISCOPUS CORDUBENSIS + AM [anagrama de María] CHARITAS CHRISTI URGET NOS. AÑO 1885"
Estado actual
La campana, de regular factura, reúne todos los defectos de instalación ya señalados, con una gran oxidación del yugo, mayor aún si cabe que el resto, y un reforzamiento doble de los ejes, seguramente a causa del tamaño más que mediano del bronce.
Uso propuesto
La campana, una de las más empleadas tradicionalmente, según la Tabla de Toques, debe recuperar su instalación original para voltear y tocar "a martillo".
Intervenciones propuestas
Es necesaria la reconstrucción del yugo de madera y la instalación de sendos mecanismos para el volteo y el toque "a martillo". También debe reconstruirse, como en el resto de campanas mecanizadas, el badajo de hierro forjado original, así como colocarse un sistema que evite la transmisión de vibraciones de la campana a la fábrica de la torre
Santa Victoria
Características
Nos encontramos ante otra campana de la serie construida por autor anónimo en torno a 1765, y más interesante si cabe por ser la única que, junto al escudo episcopal, incluye el nombre del Obrero de la Catedral. Tiene 82 cm de diámetro, y su epigrafía es: "AÑO DE 1764 SANTA VICTORIA ORA PRO NOVIS". El escudo episcopal lleva la divisa ya conocida: "DISCERNI SOLA VIRTVS HOM HOM PAR" a la que hay que añadir "SIENDO OBRERO EL SD DON CAIETANO CARRASCAL DELGADO".
Estado actual
La instalación de la campana tiene todos los defectos señalados anteriormente, a los que cabe añadir unos ejes excesivamente alargados y poco reforzados, debido al tamaño menor de la campana, que ponen su seguridad en entredicho.
Uso propuesto
Esta campana, no citada en la Tabla de Toques, debió ser la Otra Esquila, y como tal tañida a menudo. Debe recuperar sus funciones de volteo y toque "a martillo".
Intervenciones propuestas
La campana precisa, como las demás mecanizadas, una urgente reconstrucción de yugo, ya que el actual pone en peligro su existencia.
La Campana del Alba
Características
La Campana del Alba, una de las Gordas, y la segunda en tamaño, es, quizás, la que está en más grave peligro de conservación, debido a ciertas averías antiguas, motivadas quizás por un defecto de fundición, que causaron la rotura de sus asas. De 160 cm de diámetro, ostenta una larga inscripción, en capitales humanistas: "MATHIAS SOLANO ME FECIT ANNO DNI 1691 SIENDO OBISPO DE CORDOVA EL EMINMO S. D. F. Pº DE SALAZAR CARDENAL DE LA S.A IGLESIA DE ROMA TITVLO DE S. CRVZ IN HERVSALEM I OBRERO MAIOR EL Lº D. FRACº DE ZEHEJIN I GODINEZ RACIONERO ENTERO DESTA S. IGLESIA GOBERN. PROVISO I VICARIO GEN DESTE OBISPADO".
Estado actual
La campana conserva su yugo histórico de madera, y ambos penden de un solo eje de hierro muy recio que se apoya en los a modo de cojinetes de madera que hay en los huecos correspondientes del muro. Las asas, muy historiadas, que recuerdan cabezas de animales míticos, están partidas por la mitad, y se arbitró, de antiguo, una especie de abrazaderas que taladran la parte alta de la campana (sin afectar a su sonido) y que fijan de algún modo las asas rotas, de manera que éstas siguen manteniendo el peso de la campana y la fijación del yugo de madera. Puesto que la del Alba está fija, el sistema puede ser suficiente para su fijación, pero no obstante requiere una importante revisión.
A esto cabe añadir que la campana conserva el sistema antiguo de fijación del yugo y de los ejes mediante cuñas de madera, conjunto que tiene un interés muy alto, pero que exige una cuidadosa conservación.
Uso propuesto
En las entrevistas realizadas a los familiares del último campanero, esta campana solamente se empleaba en los toques de difuntos. Sin embargo, y a falta de otra información, parece lógico que esta campana sirviese para el toque diario de oración al rayar el día.
Intervenciones propuestas
La campana, que deberá permanecer inmóvil por ser una de las Gordas, deberá ser asimismo revisada cuidadosamente para mantener no sólo su integridad acústica sino, y de modo especial, debido al gran tamaño de la misma, su seguridad física. No obstante, debe tratarse de conservar la instalación original, debido al alto interés del conjunto.
Santa María de la Paz
Características
La campana de Santa María de la Paz, de 98 cm de diámetro, es una de las más antiguas y valiosas. Su breve inscripción está hecha con capital humanista y dice: "SANCTA MARIA DE LA PAZ ORA PRONBIS ANNO 1644. LOS RIBAS ME FECIT." En su cruz exterior tiene siete veces el anagrama de Jesús: "IHS".
Estado actual
La campana se encuentra en buen estado, pero no cabe decir lo mismo de la instalación, similar a las ya citadas, con graves defectos en el yugo, el badajo y las fijaciones a la fábrica.
Uso propuesto
Esta campana era otra de las que más tocaban, según la Tabla de Toques. Debe recuperar su volteo y su toque a martillo.
Intervenciones propuestas
Como las demás campanas, debe restaurarse el yugo de madera y la instalación que permita reproducir los toques tradicionales de volteo y de martillo, sin impedir los posibles toques manuales.
San Pedro
Características
San Pedro es una campana especial por muchos motivos. Si desde un punto de vista objetivo no es excesivamente valiosa, por su modernidad y por una fabricación poco cuidada, el hecho de ser la mayor de las de volteo, y la única que conserva la instalación original para los toques manuales, la hacen mucho más importante, aunque la forma de su yugo y la instalación de los ejes plantean problemas técnicos, como veremos en un capítulo posterior. Su inscripción, larga y afectada, es típica del XIX, con una mezcla artificiosa de latín y de español, pero sin reparos ortográficos: "SANTI PETRI APOSTOR. PRINC. IN HONOREM HOCCE CYMBALUN THYNIENS A PRÆDEC. DIVI DICATUM. EXCM. DR. DN. SEBASTIANUS HERRERO ET ESPINOSA CORDUBENS. ECCLES EPISCOPUS CAPITULUMQUE CATHEDRALE. INSTAURARE. SUIS SUMPTIBUS CURAVERUNT ANNO MDCCCXCIII. GERENTE MUNUS ADMINISTRATORIS EJUSDEM ECCLESIÆ. DN. PETRO MORENO ET MARTINEZ ARCHIDIANO. TU ES PETRUS. EDUARDO LINARES Y SUS DOS HIJOS CONSTANTINO Y MANUEL ME HICIRON NUEBA DE BUEN METAL MI VOZ LO DICE".
La campana tiene otra característica muy poco usual, y es la disposición de las asas de forma contraria a la acostumbrada (y normal en las otras campanas de la torre), esto es que en vez de presentar una sola de frente (y dos en el sentido del eje), ostenta dos en el frente y una en el eje, lo que dificulta la disposición de éste, exigiendo que sea doble. Por otro lado, el asa badajera o interior, está dispuesta de manera doble, es decir con sendas asas perpendiculares entre sí, para una futura reorientación de la campana, debido al exceso uso de su bronce (cosa que suele ocurrir cada 200 años).
Su diámetro es de 125 cm.
Estado actual
La campana conserva completa la instalación tradicional, permitiendo su volteo manual en cualquier momento, tras un pequeño engrase y limpieza de sus ejes. Parece que esta campana no llegó a motorizarse, quizás debido a su tamaño, lo que ha permitido que llegase íntegra hasta nuestros días. No obstante esta instalación plantea ciertos problemas teóricos, que discutiremos más adelante.
Uso propuesto
Esta campana es una de las más citadas en la Tabla de Toques, uso que ha perdido y que debe recuperar.
Intervenciones propuestas
La existencia de la instalación original, en estado de uso, permite señalar que la intervención ha de ser de menor entidad, limitándose a la sustitución de los cojinetes de bronce por unos rodamientos de bolas, de más fácil mantenimiento, y a la instalación de sendos motores para el volteo y el toque a martillo, instalados de manera que reproduzcan los toques tradicionales, sin impedir los posibles manuales.
La Gorda, la campana de Santa María
Características
Si alguna campana es definitoria de la Catedral de Córdoba, es ésta, la popular "Gorda". Se trata no sólo de la de mayor tamaño y resonancia; es también la más antigua y de sonido más impresionante. La adorna una imponente inscripción en minúscula gótica, propia de las campanas antiguas, con su invocación latina típica de las campanas del XIV y de principios del XV (aunque esta campana sea algo más tardía), la indicación del obispo, de los reyes y del obrero, así como la fecha de fundición, aunque falta el nombre del constructor. La campana está adornada con dos grandes cruces y sendos escudos episcopales así como la escena de la entrega de la casulla por la Virgen a San Ildefonso. Como ya hemos apuntado repetidas veces, tanto el estilo epigráfico como el de los grabados, de muy poco relieve para lo que es usual en el XVI, es similar al del Campanillo del Altar Mayor. La inscripción reza: "+ ihs maria vox mea sonet + mentem santam spontaneam honorem et patrie lyberacionem. el ylustre y muy manifico señor don alonso manriq ovispo de cordoba capellan mayor de la reina doña juana y del rey don carlos su fylo nros senores mado faser esta canpana año de m dxvii años siendo obrero juan lopez del rio canonigo."
Estado actual
La campana se encuentra en magnífico estado, aunque ya fue girada un cuarto de vuelta, debido al uso de los dos lados de toque, con lo que ambas cruces, interior y exterior, se encuentran ubicadas ahora hacia los lados de la ventana. Curiosamente la campana, que siempre ha estado fija, tiene desgaste en los cuatro puntos, y quizás también de manera circular, lo que denota un uso continuado, y la búsqueda de otras sonoridades. Pende de vigorosos ejes, los cuales sujetan, como en las otras Gordas, también al yugo de madera, que conserva parte de la pintura roja original que servía para protegerlo. Las fijaciones emplean cuñas de madera, lo que denota la antigüedad e interés de las mismas.
Uso propuesto
La campana Gorda era la referencia sonora más constante de Córdoba, convirtiéndose, de algún modo, y no solamente por la gravedad de su sonido y la resonancia de su eco, en el latido del corazón de la ciudad. Llamaba al coro, por la mañana y por la tarde y, hace muchos años, marcaba algunos de los toques de oración, al menos al mediodía y por la tarde.
La campana debe recuperar este uso constante, a lo largo del día, así como la doble sonoridad que la caracterizaba ya que, como veremos en su momento, los campaneros percutían el badajo en sitios diferentes para conseguir timbres más ricos.
Intervenciones propuestas
La Gorda, a causa de su buen estado de conservación, tanto en la campana como en sus accesorios, requiere una intervención mucho menor: la conservación de las maderas, la protección de los hierros de la que pende, y un repaso de las fijaciones antiguas.
San Rafael
Características
La campana de San Rafael es una de las menos interesantes de la torre, junto a la esquila contigua, debido no sólo a la mala instalación mecánica, sino a su defectuosa fundición, realizada este mismo siglo. Es lamentable, y sintomático, que las campanas más recientes sean también las peor hechas. Sin embargo, desde un punto de vista teórico, se trata de la campana más completa, ya que posee la invocación, el año de la fabricación, el escudo y el nombre del obispo, así como el nombre del Obrero (en este caso Mayordomo de Fábrica), así como la marca del fundidor. Estos datos se ven empañados por la mala factura de la campana, que impide la lectura de la divisa episcopal. La epigrafía, en relieve, dice así: "AÑO 1915. SAN RAFAEL RUEGA POR NOSOTROS. SE FUNDIO SIENDO MAYORDOMO DE FABRICA EL DR. D. MARCIAL LOPEZ. FUNDICION DE CONSTANTINO LINARES. MADRID CARABANCHEL BAJO." La divisa del Obispo está incisa, y solamente puede leerse "D. D. RAIMUNDUS GUILLAMON GRACIA DEI ET APOSTOLICA SEDIS EPISCOPUS CORDUBENSIS... ED QUI..."
Estado actual
La campana presenta los defectos apuntados en las restantes mecanizadas, a los que cabe añadir un debilitamiento de las asas centrales, producido seguramente por una mala fundición, y que no parece afectar a su seguridad. También hay que notar que el yugo de chapa de hierro ha sido rebajado para permitir el volteo de esta campana junto a la contigua.
Uso propuesto
La campana de San Rafael, dedicada precisamente al Patrono y Protector de Córdoba, era una de las campanas que más tocaba, como se desprende de la Tabla de Toques, uso que es preciso recuperar, así como el toque a martillo.
Intervenciones propuestas
La restauración que se propone ha de ser similar a las otras campanas mecanizadas, esto es la sustitución del yugo por otro de madera, y la mecanización que permita el volteo y el toque a martillo, reproduciendo los modos de tocar antiguos, sin impedir los posibles toques manuales.

Las campanas del reloj

Las campanas del reloj, es decir la pequeña campana de los cuartos y otra mayor para las horas, plantean un problema de difícil solución, a corto plazo, debido a que, a causa de las obras, se encuentran colgando del vacío, en el centro de la torre.

No obstante, parecen ser dos timbres del más alto interés, como veremos a continuación.

Características
El aspecto de ambas campanas, tal y como aparecen en la y al natural, da a entender que se trata de dos timbres, con epigrafía de mayúscula gótica, así como de perfil medieval. No se trata, como la campana de La Asunción antes estudiada, de réplicas neogóticas, sino que parecen ser dos bronces originales. Por el tipo de letra y forma, podrían ser desde la mitad del siglo XIV hasta el primer tercio del XV, es decir entre 1350 y 1430. No obstante, esta opinión queda reservada hasta que sea posible un mayor acercamiento.
Estado actual
Los dos timbres penden de sendos tirantes metálicos enganchados a su vez de dos vigas instaladas en el centro de la linterna de la torre. Carecen de todo mecanismo para su toque, tanto exterior (martillos) como interior (badajos). Por otro lado la forma de la que cuelgan parece indicar que antes estaban instaladas de otro modo, menos "al aire", ya que esta colocación inestable (aunque segura) puede resultar en balanceos de las campanas, con la consiguiente imprecisión de los toques.
Uso propuesto
Las campanas han de seguir siendo empleadas para el toque horario. No obstante pudiera ser conveniente dotar a la de las horas del correspondiente badajo para emplearla en casos realmente extraordinarios.
Intervenciones propuestas
Más adelante propondremos una serie de intervenciones relacionadas con el reloj, las campanas y su instalación. Avancemos que se trata de recuperar el aspecto que se traduce, a lo largo de los siglos, en los diversos escudos del Excelentísimo Cabildo de esta Santa Iglesia Catedral.

Las matracas

Las matracas, que se encontraban instaladas en la parte más alta de la torre, se hallan ahora depositadas, junto con muchos otros materiales procedentes de las antiguas dependencias del edificio, en la Puerta del Perdón. Constituyen un valioso ejemplar para producir música que debe recuperar su alta posición inicial.

Características
Las matracas de la Catedral de Córdoba son de gran interés ya que reúnen varias Características que las hacen especiales. Tienen forma triangular, poco corriente, ya que suelen (o solían, porque es un instrumento musical en franco peligro de desaparición) tener forma de cruz, con cuatro lados. También tienen cajas de resonancia, formadas precisamente por los tres vértices, que debieron aumentar su sonido ronco. Finalmente hay que destacar que el percutor es, en este caso, un conjunto de martillos de hierro, algo poco usual ya que solía tratarse de martillos de madera, más acordes con la necesidad de evitar los golpes de metales durante el Triduo Sacro.
Estado actual
Las matracas se encuentran desmontadas de su posición original y ubicadas entre otros materiales, en la llamada Puerta del Perdón. Ya habían sido amordazadas previamente, al colocarles una especie de barras atornilladas que impiden que los martillos puedan cumplir su misión. Esta limitación debió estar motivada por los turistas que subían a la torre y, seguramente, hacían sonar las matracas. A pesar de todo lo expuesto, las matracas, que son del más alto interés, se encuentran en un estado de conservación satisfactorio.
Uso propuesto
Las matracas, naturalmente, deben seguir sonando, durante dos días al año, ya que su sonido, tan especial, aporta unas sensaciones acústicas a las que no hay por qué renunciar.
Intervenciones propuestas
La intervención, en este caso, es más compleja, aunque hay varias soluciones, teniendo siempre en cuenta su posible uso. En cualquier caso deben volver a instalarse en la parte más alta de la torre, para garantizar la correcta propagación de su sonido.
La instalación ha de hacerse con rodamientos a bolas, para evitar el esfuerzo de su toque, que era la más pesada de todas las actividades de los campaneros.
En cuanto a su accionamiento, a pesar de las pocas veces que se utilizan, existe la posibilidad de motorizarlas, tal y como ocurre en la Catedral de Roda de Isábena, en Aragón, donde tienen un motor similar al de la antigua instalación mecánica de Córdoba. Este motor debería permitir la posibilidad de poder tocar alternativamente de manera manual las matracas.

Problemática de la instalación de las campanas

Las campanas de la Catedral de Córdoba plantean una serie de problemas acústicos y técnicos debido a su peculiar instalación tradicional. En cierto modo la electrificación no supuso más que un pequeño cambio en la forma de colocar las campanas, con efectos mucho menores sobre la acústica que en otras catedrales. No obstante esa mecanización tuvo graves efectos sobre la conservación de las campanas y sus nuevos accesorios.

Notas teóricas sobre instalación de campanas

Un poco de teoría acústica aplicada a las campanas

La campana
La campana, como instrumento sonoro, no es más que un vaso de bronce, realizado con metal fundido, y por tanto extremadamente frágil, que resuelve el esfuerzo producido en cierta parte de su superficie mediante una expresión sonora. La debilidad del instrumento hace que éste, si no puede convertir en sonido el golpe recibido, se quiebre, con lo que modifica la estructura, perdiendo por tanto la voz.
La campana produce cinco sonidos armónicos principales: la fundamental o prima, una tercera siempre menor, una quinta aproximada, la nominal que se encuentra una octava por encima de la nota, así como un curioso armónico bajo (en realidad un subarmónico), que suele corresponder a la octava inferior y que recibe el nombre de hum. Mientras que la tercera menor es una referencia característica de las campanas occidentales, los otros tres armónicos pueden oscilar hasta dos y tres tonos por encima o por debajo de la nota teórica, produciendo entre todos el timbre característico de la campana. La armonización varía mucho a lo largo de las épocas y de los distintos gustos musicales de cada nación a lo largo de su historia. Esta sonoridad depende directamente del perfil de la campana observándose que las notas están localizadas con exactitud a lo largo de este contorno, como se demuestra percutiendo con un pequeño martillo en diferentes alturas del vaso. Estos armónicos, característicos de la campana teórica, pueden ser modificados de muchas maneras, y todas ellas dependientes de los diversos accesorios y de la propia instalación, que al reforzar unos u otros hace que cambie la resonancia y el timbre.
El yugo
De manera general, si el yugo es de metal, se refuerzan los armónicos altos, resultando un sonido más "metálico" de la campana. Del mismo modo, un yugo metálico en contacto directo con la fábrica de la torre, transmite a ésta otras vibraciones más bajas, privando a la campana de su resonancia y enviando peligrosos temblores al edificio, de manera que éste acaba dañándose, más pronto que temprano. Hay otra característica del yugo que modifica sobre todo la resonancia de la campana, y es la altura relativa de los ejes respecto a las asas de la campana, así como la relación entre el peso de uno (el yugo) y otra (la campana). Si los ejes están por encima de la campana, ésta gira con más soltura, y el badajo se mueve más libremente, ya que el centro de giro de la campana está por encima de su articulación. Sin embargo, si la campana se equilibra mucho con el yugo o si se rebajan los ejes (el efecto es el mismo, aunque en el segundo caso se requiere menos contrapeso), se desplaza hacia abajo el centro de gravedad, por lo que el badajo se encuentra sometido a violentas torsiones, lo que hace que percuta con menos fuerza, que acabe partiéndose o que rompa la campana.
Los yugos tradicionales eran siempre de madera, para no resonar con las campanas y para aislarlas, en la mayoría de los casos, de la fábrica de la torre ya que, casi siempre, no había un solo eje - o mejor dicho un eje de una pieza - sino que había dos pequeñas barras de metal que no llegaban hasta el centro, evitando su contacto con la campana.
Los cojinetes a menudo de bronce aunque a veces de hierro, no se insertaban directamente en los muros de la torre, sino que lo hacían mediante sendos trozos de madera que aislaban y absorbían tanto las peligrosas vibraciones de los bronces en movimiento como los armónicos bajos producidos por las campanas.
El badajo
El badajo es otro elemento que modifica el timbre, ya que según el metal que sea, tiende a reforzar unos u otros armónicos, con resultados bien distintos. El badajo de bronce da un sonido más suave y apagado, reforzando los armónicos bajos, mientras que uno de acero suena mucho más metálico y, lo que es peor, al ser más duro que el bronce de la campana, comienza desprendiendo de ésta pequeños trozos de metal y acaba por romperla. El mejor badajo es, como demuestra la experiencia de los antiguos, de hierro dulce, pasado por la fragua y dejado enfriar lentamente para que no se acere y gane en dureza y por tanto en peligrosidad. Incluso, hace un par de siglos, los badajos de las campanas gordas, que seguramente tocaban menos que ahora, eran llevados cada dos o tres años al herrero, aunque estuviesen bien en apariencia, para reducir la resistencia del metal, endurecido a base de los repetidos golpes sobre la campana.
Los badajos estaban también aislados acústicamente de las campanas, mediante complicados atados, con cuerdas, con cuero o incluso intercalando pedazos de madera, de modo que el sonido de unos y otras no se interfiriese.
La torre
Un tercer elemento que modifica la sonoridad de la campana es la propia torre, la misma ubicación. Las campanas agudas emiten su sonido, por decirlo de algún modo, en línea recta, siendo absorbida su nota por la piedra o por la madera, mientras que las campanas gordas, las graves, resuenan de manera mucho más plena, rebotando en casi todos los materiales y expandiendo su sonido en cualquier dirección. Los antiguos disponían las campanas mayores más bajas que las pequeñas no tanto por el peso sino porque así sonaban más y mejor.
Los toques
A todo esto cabe añadir las técnicas empleadas para el toque, también interrelacionadas con el modo en que las campanas estaban dispuestas, de manera que no sonaban lo mismo unas campanas que volteasen o que tocasen mediante el movimiento del martillo, igual como vibraban distintas unas campanas con el yugo más o menos equilibrado, o con un badajo de uno u otro metal y forma. La relación de todas estas variables no determina necesariamente la forma de tocar. En Andalucía hay muchos lugares con las campanas instaladas a cuatro o cinco metros sobre el nivel del suelo, que voltean mediante largas sogas y complicadas técnicas, y otras más cercanas al hombre, que se quedan fijas o voltean sólo mediante el esfuerzo de los brazos. Y no digamos de la forma de tocar "a martillo" las campanas, que depende tan directamente del modo en que están dispuestas las cuerdas y de la manera en que se acostumbra a emplearlas.

La instalación de las campanas de la Catedral de Córdoba

La torre de las campanas de Córdoba plantea diversos problemas teóricos, ya que se aplicaron estos principios de forma singular, dando como resultado una sonoridad peculiar que hay que restituir para restaurar el edificio en su integridad.

Las campanas de martillo o "campanas gordas"

Los yugos
Las campanas gordas mantienen en todos los casos sus yugos de madera tradicionales, pero estos contrapesos son "inútiles", tanto desde el punto de vista estructural (la sujeción de la campana) como desde el acústico, ya que los bronces penden directamente de uno o varios barrones de hierro, según la campana.
Esto supondría la transmisión directa de las vibraciones sobre la fábrica, pero esta comunicación de las vibraciones se encuentra muy disminuida a causa de los tacos de madera sobre los que reposan las barras de hierro, bloques que ofrecen cierto aislamiento acústico y de las vibraciones respecto a la torre.
Los yugos, felizmente conservados, no aportan nada con respecto a la acústica, ni respecto a los toques, ya que las campanas fijas no necesitan contrapesos. Por el contrario, aumentan el peso, ya considerable, de las campanas, no causando ventajas aparentes sobre el sonido o las vibraciones. Queda únicamente el aspecto estético, que a menudo desdeñamos, y que explicaría la existencia de dichos yugos. Las campanas, que jamás pudieron moverse, por el muro trasero, destacan mucho más en el vano precisamente por su contrapeso, pintado de rojo (la madera) y negro (los tirantes).
Los badajos
Los badajos de las campanas gordas están atados, aún, al modo tradicional, mediante una base realizada con tiras de piel de toro, cubiertas con cuerda, de modo que el badajo está separado del asa badajera, y puede moverse dentro de la campana en todas las direcciones.

Las campanas de volteo o "de repique"

Es preciso hacer una observación previa, ya que por lo general se llama "repique" al toque producido mediante el movimiento repetido del badajo sobre la campana, estando ésta inmóvil. El volteo, que es solamente peculiar de algunas zonas de España, supone, por el contrario, el movimiento circular de la campana sobre sus ejes de modo que ésta arrastra al badajo en su movimiento, produciéndose así el sonido, generalmente duplicado. En Córdoba ambas expresiones (repique, volteo) tienen el mismo significado, ya que suponen el movimiento rotatorio del bronce con el consiguiente golpe doble (quizás por esto llamado re-pique).
Las campanas oscilantes, de las que hay dos ejemplos en la Catedral, se mueven sólo balanceándose, de modo que producen golpes regulares. Esta forma usual de tocar las campanas en Europa está asociada a ciertos toques de difuntos en la mayor parte de las Españas.
La torre
Las campanas de repique están instaladas en los ángulos, de modo que su sonido se expande, al menos teóricamente, en las cuatro direcciones, aunque mediatizado por la presencia maciza del muro interior de la torre. Para favorecer esta difusión, las campanas menores, las Esquilas, se encontraban a mayor altura, aunque esto dificultaba su toque.
Con la electrificación las campanas se han puesto a una altura menor, lo que ha incidido negativamente sobre la difusión de los sonidos agudos.
El yugo
Por lo que se deduce del yugo existente, y de las numerosas postales y fotografías a las que hemos podido acceder, dichos yugos eran de los llamados de ejes cortados o de ejes desplazados, de modo que el centro de giro no se encuentra como en las campanas "Gordas", si es que pudiesen voltear, por encima de las asas, sino algo más debajo, aproximadamente a la altura de la "asa badajera", argolla interior de la que pende el badajo. Esto tiene una gran ventaja, como es aliviar el peso de la campana, pero a cambio ayuda a la rotura del badajo por desplazar hacia arriba el centro de gravedad de la campana, ubicado generalmente a 1/4 midiendo desde la boca o parte más ancha, precisamente algo más arriba de donde percute el badajo. Otra desventaja, más acusada en esta torre de las campanas, consiste en que el desplazamiento del eje se traduce en una mayor altura relativa del yugo, por lo que necesita de más espacio para su volteo. Si en las campanas tradicionales esta relación está en torno a 1/1 o 0,8/1 entre el desplazamiento circular de la campana y el del yugo, en estas campanas antiguas de Córdoba, la relación era de 3/4, mientras que en las actuales eléctricas llega a ser de 1/2 o incluso más. El yugo tradicional, no sólo tenía el eje curvado, sino que éste estaba formado por una (o dos, en el caso de San Pedro, por su peculiar disposición de las asas) barra de hierro única, que tocaba directamente la campana. Sus armónicos y sus vibraciones eran transmitidos al cojinete de bronce engrasado con aceite aunque quedaban amortiguados por los tacos de madera instalados entre éste y el muro.
Las campanas mecánicas, sin embargo, no han tenido en cuenta estas peculiaridades sonoras, y no sólo carecen de un taco de madera entre el yugo de hierro y el bronce, como se hace por otros instaladores, sino que estos contrapesos de hierro, en contacto directo con la campana, giran sin más sobre rodamientos a bolas directamente embutidos en la fábrica de la torre, con todos los efectos acústicos y vibratorios negativos antes apuntados.
El badajo
El badajo estaba atado del mismo modo que las gordas, como lo demuestran las dos campanas de repique que aún conservan su instalación tradicional, es decir mediante una base de tiras de piel de toro y unas cuerdas, atadas de modo que el badajo no estuviese en contacto metálico con la campana.
Las campanas mecanizadas tienen el badajo unido directamente al asa badajera mediante una ingeniosa ligadura metálica, que carece de todo aislamiento acústico. De este modo, el simple movimiento de la porra metálica produce ruidos de la campana que rompen su sonoridad. La solución no es mala, si se pudiera separar metálicamente ambos elementos, como ocurre con los badajos de las campanas francesas, que cuelgan de una gruesa tira de cuero, reforzada por la correspondiente abrazadera metálica.

Propuesta de restauración de campanas

Las campanas del reloj

Las campanas del reloj van asociadas, naturalmente, con el mecanismo del cual expresan el latido y el continuo movimiento. Cabe encuadrarlas en su contexto, es decir el reloj, la esfera, la fijación de las campanas y el modo de tañerlas.

El reloj
El reloj que existe en una de las capillas de la Catedral es una magnífica pieza, mecánica, de este mismo siglo, y en perfecto estado de conservación. No obstante tiene unos condicionamientos que es preciso contemplar: se trata de una máquina de cuerda manual, y por tanto debiera de ser accesible para subir a darle cuerda. No obstante, por esa misma cuerda, el mecanismo debe estar lo más alto posible precisamente para que la cuerda dure más tiempo.
Por otro lado la máquina, caso de instalarse, debe estar convenientemente encerrada en una habitación o incluso en una caja acristalada, que dificulte el paso del polvo, que es el mayor enemigo de estos mecanismos ya que al estar engrasados, las partículas se adhieren más y al mismo tiempo frenan más las diferentes ruedas.
Al mismo tiempo, si el reloj llega a instalarse, y es un ingenio mecánico, hay que calcular el modo de transmitir los impulsos del mecanismo a las campanas para que éstas suenen, lo que condiciona aún más su colocación.
En el caso que se pensara en su electrificación, ésta debe tener en cuenta que se trata de una máquina importante, y que no puede ser modificada sin perder una gran parte de su interés. La única mecanización posible para conservar el valor del reloj, debe contar necesariamente con un motor por cada una de las cuerdas, así como un regulador electrónico del péndulo, de manera que éste no pierda impulsos y se atrase o adelante dependiendo de la época del año y de la temperatura consiguiente. En este caso de mecanización parcial y respetuosa con el reloj, se podría aceptar que la transmisión se realizase mediante un contacto eléctrico que conectase sendos motores con mazos instalados en cada una de las dos campanas.
No obstante la introducción de un ordenador que se encargue tanto de los toques horarios como de los toques litúrgicos, puede suponer una alternativa importante a la reinstalación del reloj mecánico.
La esfera
La torre de las campanas de la Catedral de Córdoba no ha tenido, a nuestro conocimiento, ninguna esfera horaria, lo que simplifica la restauración, ya que sería muy difícil de integrar una nueva en la torre restaurada.
Esto significa, además, que la instalación es antigua, y relacionada con unos tiempos en que los relojes eran para ser "oídos" y no para ser "vistos": la idea de las esferas, y sobre todo aquellas con doble aguja (para las horas, siempre precisa, y para los minutos) es mucho más moderna.
Fijación de las campanas
La fijación de las campanas, en tiempos recientes, se realizaba, como aún ocurre en el momento de redactar este informe previo, colgando éstas de unos tirantes de hierro, dispuestos de cualquier manera y enganchados a las vigas de madera de la linterna. Sin embargo creemos que esto no fue siempre así, y proponemos la recuperación del aspecto más antiguo y original de la torre.
El escudo capitular ha recogido, de manera significativa, la torre de las campanas pero evolucionando al mismo tiempo que se iba ampliando y cambiando este campanario. En el primer escudo del Cabildo, que reproducimos al inicio de este informe, solamente se ve una campana, colgando de un pequeño yugo, en la parte más alta de la torre.
Hay otro escudo, mucho más actual y sugerente, que reproducimos a continuación: se encuentra en las dos puertas que conducen desde la Catedral al Patio de los Naranjos. La torre está rematada por el Arcángel San Rafael, y hay dos pisos de campanas. En el inferior hay tres, como ahora, y todas ellas con similares yugos de madera, con el centro levemente curvado.
En la planta superior la campana del reloj tiene un yugo de madera similar, que sugiere la realización de dos yugos de madera semejantes a los de las campanas gordas, tomando como ejemplo la de San Zoilo, disponiendo ambas campanas o bien la una encima de la otra, en la ventana que da al propio patio de los Naranjos, o incluso disponiendo allí la campana de los cuartos y en la parte trasera la de las horas, aunque la primera solución parece más adecuada con la estética y con las necesidades acústicas.
Modos de toque
El modo de toque de las campanas del reloj depende precisamente de éste: si se instalase el reloj mecánico (la mejor solución, aunque requiere una conservación muy regular), debería mantenerse una transmisión también mecánica entre el mecanismo y los martillos.
En el caso más probable de instalar un ordenador que se ocupe no sólo del reloj sino de los demás toques automáticos de la torre, se puede admitir el uso de martillos electromecánicos, bien sean movidos éstos mediante bobina por corriente continua o bien mediante motores de repique (aunque esta última solución parece innecesaria ya que los toques no serán nunca tan rápidos como en las otras campanas).
Es imprescindible colocar un badajo interior a la campana de las horas, para tañer ésta de manera manual en actos realmente extraordinarios como la entrada del siglo XXI o la visita del Sumo Pontífice a la Catedral.

El ordenador

El magnífico reloj mecánico exige un cuidado semanal para que su mecanismo marque con precisión, mediante los toques de las campanas correspondientes, el paso del tiempo.
La existencia de esta persona encargada del reloj iba asociada tradicionalmente con el mismo campanero, encargado de los toques de una manera manual o mecánica.
Hoy parece razonable suplir, al menos en la pesada obligación cotidiana, al citado empleado, instalando un pequeño autómata, llamado más usualmente un ordenador, que se encarga de los toques, tanto horarios como del resto de señales producidas por campanas en la torre.
Este mecanismo presenta numerosas ventajas como es la gestión integrada de todas las funciones sonoras y temporales de la torre, de manera automática, a lo largo de la jornada. El autómata puede ser programado para hacer las señales horarias, limitándolas por la noche o incluso no tocándolas para salvaguardar el descanso nocturno. El mismo ordenador se encarga de la interpretación de los "otros" toques diarios, como son el Angelus de la mañana, mediodía y tarde, el coro de la mañana y las Ánimas de la noche, o cualquier otro toque que se haga de manera regular, como el repique de víspera de domingo, el sábado al mediodía o al atardecer, así como un toque más señalado para el coro y la misa mayor del domingo. Los otros toques, como son los festivos en sus diferentes variaciones de "repiques", o los distintos "dobles" de difuntos quedan grabados en la máquina, y se pueden tocar en cualquier momento de manera directa, o programándolos para cualquier día y hora de la semana. La correcta interpretación de los toques queda garantizada, ya que se graban, de una vez por todas, por el antiguo campanero u otro especialista, mediante un teclado parecido al de un piano sonando las campanas al impulso de los botones y recibiendo el toque un número. Cuando se quiere tocar basta llamar a ese número en el ordenador, para que el mecanismo lo interprete del mismo modo como fue grabado.
Esta rigidez, que permite tocar los toques siempre del mismo modo, puede convertirse en una traba, ya que sólo se pueden interpretar los toques grabados, pero como éstos pueden ser hasta 99, el número parece suficiente incluso para las necesidades de una Catedral.
El mismo mecanismo que toca las horas y las señales litúrgicas puede ser instalado en cualquier lugar, aunque la Sacristía del Altar Mayor parece un lugar conveniente, y gestionar desde ahí el movimiento de las esferas con saetas que se quisieran colocar en cualquier lugar de la Catedral.
El autómata presenta otro inconveniente frente a los antiguos relojes mecánicos: aunque su precisión sea infinitamente más elevada (alrededor de cinco segundos de error al mes), también tienen una duración infinitamente menor: se calcula que la vida útil del autómata puede ser de unos quince años, mientras que un buen reloj mecánico funciona durante un par o tres de siglos.

Las campanas de la torre

Las campanas Gordas

Restauración de las campanas
Todas las campanas deben ser limpiadas, a causa de la suciedad acumulada no sólo durante los siglos sino por culpa de las distintas obras que se están realizando en la torre.
De manera especialísima deben revisarse las fijaciones de la campana del Alba, para asegurarse que éstas siguen manteniéndola, a pesar de la rotura de las asas. A causa de su originalidad y su antigüedad, así como por la costosa reposición de dichas sujeciones, se procurará mantenerlas a toda costa.
Restauración de los yugos
Los preciosos yugos de madera de las campanas Gordas deben ser conservados a todo precio, ya que suponen una aportación tan importante o más que las mismas campanas.
Los yugos de las Gordas plantean un problema no sólo teórico, ya apuntado, sino dinámico, ya que son todos más cortos que los ejes, quedando éstos al descubierto en sus extremos. No obstante, visto el uso de estas campanas, una intervención que sirva para conservar la madera y los hierros parece suficiente para la seguridad de la instalación.
Deberá restituirse los herrajes que faltan de la campana de San Zoilo, que sin ponerla en peligro, sirven para fijarla al yugo.
Los yugos deberán ser restaurados con sus colores originales, es decir rojo para la madera y negro para el hierro. Las pinturas empleadas serán las adecuadas para la conservación de los distintos elementos (en principio del tipo Xylamón, Xyladecor para las maderas y Oxirón para los hierros).
En cualquier caso los ejes de hierro no se embutirán directamente en la fábrica de la torre, para evitar la transmisión de todo tipo de vibraciones, sino que se colocarán encima de tacos de madera o de otro absorbente, consiguiendo así el necesario aislamiento acústico.
Toques automáticos
Para los toques automáticos es suficiente un electromartillo, que percuta por la parte exterior de la copa, instalado en el muro izquierdo de cada campana. Solamente la campana Gorda, para conseguir la riqueza tímbrica de los toques tradicionales, dispondrá de dos martillos, instalados en ambos muros laterales, pero levemente desplazados de manera que no se encuentren perpendiculares entre sí, para percutir en nodos acústicos distintos, y generar badajazos levemente diferentes.
Vistos los toques tradicionales de Córdoba, parece suficiente la instalación de electromartillos, de una sola bobina de corriente continua, pues son lo suficientemente rápidos para reproducir los ritmos antiguos. Únicamente en las campanas mayores, por su gran tamaño, y por limitaciones técnicas del instalador, deberán instalarse sendos motores de repique.
Toques manuales
Para recuperar no solamente la posibilidad de los toques manuales de las campanas, sino su aspecto estético tradicional, debe proveerse a todas ellas del correspondiente badajo, atado a la manera tradicional, o al menos mediante una tira de cuero que asegure el aislamiento entre este martillo y el asa badajera.
La intensa modificación de las estructuras internas de la torre, con la consiguiente destrucción de los espacios tradicionales (casa del campanero y de otros servidores de la Catedral) hacen, desgraciadamente, inviable la posibilidad de volver a instalar, en una planta inferior, el conjunto de cuerdas que hacían posible el toque, a distancia, de las doce campanas de la torre.

Las campanas de repique

Restauración de las campanas
Todas las campanas deben ser limpiadas, a causa de la suciedad acumulada no sólo durante los siglos sino por culpa de las distintas obras que se están realizando en la torre.
Restauración de los yugos
La electrificación de siete de las ocho campanas de repique exige la inmediata reposición de los yugos de madera que no solamente ofrecen un mejor aspecto visual sino que, sobre todo, ofrecen unas características acústicas distintas, dentro de las peculiaridades de la torre de la Catedral de Córdoba.
El único yugo existente, el de la campana de San Pedro, plantea unos problemas no sólo teóricos sino prácticos, ya que parece difícil, visto el mercado de fabricantes, encontrar quien haga yugos similares, en unas condiciones que aseguren la estabilidad, la firmeza y la dinámica de unas campanas que han de estar en movimiento. Por otro lado este levantamiento de los ejes tiene unos efectos secundarios, como son un mayor giro del yugo de madera sobre sus ejes, de manera que pueden tropezar entre sí o incluso llegar a tocar el muro trasero (para que la citada campana pudiese voltear hay un rebaje de la pared interna, que debe ser mantenido). Por ello proponemos que las campanas sean restauradas, siguiendo el modelo de San Zoilo, tanto en la forma de los ejes como en el reforzamiento metálico semicircular. Así se asegura la fijación del eje al yugo, el reforzamiento del brazo, y se recupera en gran parte el aspecto externo que caracterizó las campanas históricas. Los nuevos yugos pueden ser realizados con madera laminada (tal y como se ha utilizado con éxito en la Catedral de València), pero manteniendo los perfiles de San Zoilo, aunque adaptados al tamaño correspondiente de la campana. Para recuperar el antiguo aspecto curvado del eje, y aumentar su fortaleza, proponemos la colocación de sendas tiras curvadas de hierro, como en San Zoilo. Del mismo modo que en San Pedro, en la parte superior se dispondrán las chapas de hierro necesarias para un correcto contrapeso.
Los yugos deberán ser restaurados con sus colores originales, es decir rojo para la madera y negro para el hierro.
Los rodamientos a bolas, en contacto metálico directo con los ejes y por tanto con las campanas, no deberán empotrarse directamente al muro, sino que deberán hacerlo mediante tacos de madera u otro absorbente que aísle parte de las vibraciones producidas por la campana, parada o en movimiento. "El Jaume", una de las campanas mayores de la Catedral de València, ha sido instalada de este modo, mediante sendos rodamientos a bolas atornillados a tacos de madera, en forma trapezoidal, y recibidos en la fábrica de la torre mediante ladrillos, aunque en esta torre el aislamiento es innecesario ya que los ejes no llegan a tocar metálicamente a la campana.
Los badajos no pueden seguir atados mediante la fijación actual, demasiado simple, y de efectos sonoros muy negativos. Hay que tener en cuenta que el desplazamiento de los ejes de volteo hacia arriba evitará casi totalmente la rotura de badajos, por lo que pueden volver a instalarse los antiguos debidamente atados y aislados de la campana mediante tiras de cuero u otra fijación similar.
Toques automáticos
Las campanas "de repique" hacían dos tipos de toques, bien diferenciados: el volteo y el toque mediante el badajo, o sea a martillo.
En esta torre el volteo se producía haciendo oscilar la campana y poniéndola a girar siempre en el mismo sentido, precisamente "hacia adentro". Este sentido, en un caso de rotura o de aflojamiento de las fijaciones, lanzaría hacia la torre el badajo.
Los motores que deben instalarse son los llamados "de impulsos", que son los únicos capaces de voltear las campanas con yugo de madera, sin impedir su toque manual, y reproduciéndolo. Las características de estos motores figuran en el apéndice correspondiente.
También deberá dotarse a todas las campanas del correspondiente electromartillo, para los toques de difuntos y otros toques tradicionales.
El motor de volteo y el electromartillo deberán estar instalados ambos en el mismo lado, no sólo para interferir menos en el aspecto visual, cuanto para facilitar un probable toque manual. Se recomienda que, en la medida de lo posible, ambos mecanismos se instalen en el lado izquierdo de la campana.
Toques manuales
La instalación permite, sin la menor modificación, el volteo o el toque a badajos de manera manual, para un concierto o para un toque festivo ordinario, ya que los motores propuestos no frenan la campana y los martillos no impiden su volteo.

Las matracas

Restauración de las matracas
Las matracas deben ser restauradas, por su gran interés documental y musical. Debido a la composición de las mismas, bastará una intervención, mediante productos adecuados, que restaure la madera y el hierro, manteniendo los colores originales, es decir rojo para la madera y negro para el metal.
Sin la menor duda las matracas deben recuperar su posición original, en la ventana lateral de la linterna, encima de la campana Gorda. La instalación se realizará mediante rodamientos a bolas, unidos por ángulos a la pared, sin tener en cuenta limitaciones acústicas, debido a los materiales que componen las propias matracas.
Toques automáticos
En el caso que se considere oportuno, las matracas pueden ser mecanizadas mediante un pequeño motor que gire de manera continua, y unido mediante correa o cadena y la correspondiente rueda, pero sin reductora, para facilitar un posible toque manual.
Toques manuales
Sería recomendable el toque manual de estas matracas, tal y como se hace en la Catedral de València y otras torres, pero esto exige la formación de un grupo de campaneros, como propondremos más adelante.

Las campanas de señales

La automatización de las campanas, tanto de las horarias como de las litúrgicas, justificaría la inutilidad de la propia existencia de estos campanillos, que servían para coordinar los actos de la Catedral con su expresión sonora a través de los toques.
Proponemos la recuperación del diálogo de estas pequeñas campanas con la torre, de manera que el ordenador encargado de los toques también gestione un aviso previo de estos campanillos.
Restauración de los campanillos
El campanillo del Altar Mayor se encuentra en condiciones aceptables de conservación. No obstante precisa una revisión del yugo de madera, restaurándolo y pintándolo, dotándolo de sendos rodamientos a bolas para facilitar el mantenimiento y el uso de la campana. Dichos cojinetes deberán estar aislados acústicamente de la fábrica de la espadaña, para mantener su sonoridad. Deberá reponerse la palanca de hierro forjado, de gran belleza e interés, y conectarle la cadena para el toque a distancia. Se propone que el motor de semivolteo esté colocado al otro extremo de la cadena, de manera que sea ésta la que de manera aparente pulse la campana.
La restauración del campanillo de la torre es mucho más compleja, ya que se requiere rehacer totalmente el yugo de madera, y dotar la campana del badajo adecuado, de manera similar al de la otra campana de señales. La transmisión del esfuerzo del motor deberá realizarse también mediante la correspondiente cadena, para mantener el aspecto visual histórico.
Toques automáticos
El campanillo del Altar Mayor debe recuperar su iniciativa en los toques ligados a las actividades litúrgicas: primera llamada a Coro y aviso inmediato del inicio de éste, en correspondencia con los toques de la torre. También debe preceder el toque de Consagración, contestado por la Gorda.
El campanillo de la torre puede ser empleado como coordinador de los toques que impliquen relaciones espaciales, es decir las procesiones y también los entierros, señalando el principio y el final de los toques de las campanas principales.
Toques manuales
La instalación de sendos motores conectados a las cadenas debe permitir que éstas puedan ser pulsadas manualmente, en caso de necesidad o para recuperar la integridad de los toques antiguos.

Aproximación a los toques tradicionales

Los toques tradicionales de Córdoba vienen mediatizados por una serie de condicionantes que los conformaron durante siglos: la colocación de las campanas en la torre, la propia existencia de campaneros que habitaban en la misma y, sobre todo, las necesidades litúrgicas de la propia Catedral.

La colocación de las campanas

Las campanas están instaladas al estilo propio de la mayor parte de las Catedrales de Andalucía, con grandes campanas fijas en los vanos centrales de cada lado, y sendas campanas de volteo a los lados de estas "campanas gordas".

La instalación de las campanas mayores determina una forma de tocar, mediante el badajo exclusivamente. Por el contrario las campanas menores, ubicadas perpendicularmente, y muy cercanas entre sí, han de ser volteadas por lo general de manera alternada, evitando el toque de dos campanas contiguas, por la dificultad que esto implica (aunque seguramente no llegaban a tropezar, ya que la Tabla de Toques mandaba el volteo de campanas contiguas).

Esta forma de instalar las campanas viene mediatizada aún más por la cercanía del muro trasero, que significa la torre interior del campanario, el cual justifica quizás la imposibilidad de voltear las campanas gordas, y que determina sobre todo la expansión del sonido en una determinada dirección.

A todo esto cabe añadir la instalación que pudiéramos llamar "baja" de las campanas de volteo, excepto las dos esquilas, lo que facilitaba su volteo manual, y justifica la ausencia de técnicas específicas de toque mediante cuerdas enrolladas al brazo.

Las campanas de la Catedral de Córdoba tenían también una cuerda unida mediante un gancho al badajo, para tocar a distancia, desde la casa del campanero.

Los campaneros

La vivienda en la torre: el cuarto de las cuerdas
Los antiguos campaneros vivían en unos aposentos, ya desaparecidos, de la misma torre. Una de las habitaciones, llamada el "cuarto de las cuerdas", recibía las sogas de las doce campanas, que permitían el toque mediante los badajos de todas las campanas, tanto las Gordas como las de repique.
La ubicación de la vivienda en la misma torre corresponde a una serie de conceptos usuales en la sociedad tradicional y que ahora nos parecen extraños, como son el pago de parte del sueldo en especies, dando vivienda a los empleados de la Catedral, utilizando de manera muy funcional el Patrimonio Monumental. Una torre sirve, en cuanto vale para tener campanas, y poder tocarlas; el resto del edificio debe ser aprovechado, y la mejor manera es ubicar a los campaneros, precisamente cerca de su lugar de trabajo. Otro pequeño ingreso complementario consistía, en una época en que eran casi inconcebibles los turistas, en el cobro de la subida a la torre, cantidad que revertía íntegramente a los campaneros.
Los espacios habitables de la torre han desaparecido en la actualidad, y en su lugar han aparecido preciosos restos del alminar de la antigua mezquita.
El volteo de las campanas menores
Para el volteo el campanero se subía, según informaciones de su viuda Elena MUÑOZ GIL, y de su hijo Manuel SORIANO MUÑOZ, a la campana, ponía el pie en la parte superior y se agarraba a la cabeza. La empujaba un poca hacia la calle y luego hacia adentro. Cuando estaba a unos 45 grados se soltaba y entonces volteaban la campana a dos, hacia adentro de la torre.
La campana se tocaba siempre hacia adentro, sin cambiar de sentido, y luego, cuando había que parar, se dejaba que ella volviese a su posición original.
Los "repiques" propiamente dichos consistían en el volteo de dos campanas y el toque de una de las gordas: el repique más normal era el de las dos esquilas y el toque de la Gorda.
Durante muchos años las campanas del lado opuesto a la Gorda no se pudieron voltear porque, según decían, desde que hubo un terremoto, un arquitecto de la Catedral, prohibió el toque, porque peligraba la torre.
Las distintas campanas empleadas estaban marcadas en la "Tabla de Toques", aunque en los últimos tiempos las que más se tocaban eran Las Esquilas, las dos pequeñas.
El toque de las campanas gordas
Según la fiesta, el repique se acompañaba con una o dos gordas, pero siempre con la Gorda, la María.
Había dos maneras de tocar las campanas mayores: una, con la soga, desde el cuarto de las cuerdas, y por tanto tañendo en un solo lugar de la campana, en la parte interior.
Los campaneros tocaban, sobre todo en los repiques, moviendo a mano el pesado badajo, de modo que tañía en dos lados opuestos de la campana, de manera algo diferente según fuera en la parte interior o exterior de la torre. Incluso, a veces, movían el badajo de modo que sólo tocaba en uno de los dos lados, de manera que los toques no fuesen siempre repetidos, monótonos.
Propuesta de un grupo de campaneros
La mejor alternativa para la conservación de las campanas y la realización de los toques adecuados a las necesidades litúrgicas y a las exigencias festivas de la ciudad, consiste en la organización de un grupo de campaneros que participe, de manera voluntaria, en el mantenimiento de las campanas y en la interpretación de sus toques. Esta posibilidad debe combinarse con unos motores instalados de tal manera que no impidan el toque manual, al mismo tiempo que lo reproducen.
Existen grupos de campaneros voluntarios en las Catedrales de Segorbe y de València, en la Comunidad Valenciana, y en otros lugares se están creando como Tarragona o Murcia. Posiblemente esta alternativa sea la única que garantice al mismo tiempo la delicada y continua conservación de los bronces así como la correcta interpretación de los toques.

Necesidades litúrgicas de la Catedral

Los toques de las campanas de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba son los propios de una Catedral tradicional. Con ellos se construyen las referencias temporales, mucho más operativas que los meros toques horarios, ya que las señales litúrgicas están adaptadas al ciclo litúrgico, y por tanto al tiempo de la naturaleza. Con los toques se marcan las diferencias sociales, y las relaciones espaciales, sirviendo todas estas señales para construir y reforzar una manera tradicional de ver y sentir el mundo, de organizar el tiempo y el espacio, de ser cordobeses.

El ciclo temporal diario: los toques del día
La Catedral tiene, como finalidad principal, la celebración de la liturgia por parte de la comunidad de canónigos, en torno al obispo. Estos toques de llamada a coro, junto a otros de oración, marcan las principales referencias diarias.
El toque de oración del alba, del medio día y del atardecer, junto con el de ánimas, una vez ha caído la noche, marcan los hitos diarios.
El toque de coro, previo a esta celebración, por la mañana y por las tardes de las grandes festividades, no sólo avisa y acompaña esta actividad litúrgica sino que señala, con distintos ritmos, el tipo de festividad.
El ciclo temporal anual: el año litúrgico
El ciclo litúrgico anual se adapta al ciclo de la Naturaleza, reviviendo cada año el hecho central de la historia: el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesucristo.
Este ciclo anual combina dos maneras diferentes de medir el tiempo: los ciclos lunares y los solares. Como los unos y los otros no coinciden, si medimos el año desde el ciclo solar, algunas fiestas serán "variables", mientras que visto desde el ciclo lunar hay fiestas fijas, como la Pascua, que coincide con la luna llena de abril, y otras variables como Navidad, que ocurren en un día cualquiera del ciclo lunar de diciembre (pero el día 25, desde el calendario solar).
El año litúrgico resulta de la superposición de ambos ciclos, y se refleja en una distinta categorización de los días, según la importancia de la festividad, lo que antes se llamaba la "clase litúrgica del día". El "Cuadro de Toques", transcrito en los apéndices, indica el modo tradicional de expresar esas diferencias festivas, a través de diversos "repiques", que combinan el volteo de unas u otras campanas.
Las indicaciones espaciales
Las campanas señalaban también ciertos espacios sagrados, sobre todo durante las procesiones y los entierros. Se tocaba mientras los difuntos estaban en el ámbito de la Catedral - o de la parroquia, y se dejaban de hacer "los dobles" una vez salía el coche con el muerto.
Había otro toque de difuntos que reproducía las categorías espaciales simbólicas de la ciudad: para "los Santos", es decir el mismo día de Todos los Santos y al alba del día de los Fieles Difuntos,, la primera que tenía que repicar era la catedral, y una vez tocaba, empezaban a repicar las campanas de las parroquias, las iglesias y los conventos de Córdoba.
Durante la procesión del Corpus, y mientras estaba el Santísimo en "los patios" no paraban de repicar, incluso cambiando las campanas. Seguramente las distintas campanas volteadas indicaban el paso de la procesión por ciertos lugares significativos, así como por sitios visibles desde la torre.
Las indicaciones sociales: los toques de difuntos
Los toques de difuntos reproducían la estratificación social tradicional, tocando más campanas para hombres que para mujeres, y más para los sacerdotes que para los laicos. En el caso de clérigos se tocaban todas las campanas, incluso las Gordas, y durante más tiempo.
Otros toques
Debieron existir diversos toques, adaptados a las necesidades de una gran Catedral, pero solamente hemos sabido de los toques de Rogativas y de la Salve vespertina en Cuaresma.

Mecanización de los toques

Necesidad de la mecanización

La mecanización aparece como algo absolutamente necesario, teniendo en cuenta las necesidades del reloj así como la obligación cotidiana de los toques de oración y de coro, así como otras señales para las cuales sería difícil encontrar, en los tiempos que corren, personal dispuesto y preparado para su interpretación.

Condiciones para una mecanización respetuosa con el monumento

La mecanización debe tener en cuenta todo lo dicho anteriormente: los motores u otros mecanismos deben reproducir los toques manuales al estilo tradicional, manteniendo en su integridad las instalaciones antiguas, y no impidiendo los posibles toques manuales, que son precisamente los más creativos y originales, aún sin salirse de la norma consuetudinaria.

Hoy existe un movimiento creciente, en todos los países europeos, de la vuelta a los toques manuales de las campanas. Catedrales como la de Segorbe o la de València han desconectado o reducido a su mínima expresión los toques eléctricos, avisos diarios o de horas. Todas las festividades del año litúrgico se expresan a través del glorioso y siempre creativo y distinto toque manual. Por tanto, aunque no existan campaneros a corto plazo, las instalaciones no solamente deberán reproducir los toques tradicionales sino que deberán posibilitar, sin ninguna manipulación en motores o correas, los toques manuales de las campanas, para posibles conciertos o toques extraordinarios.

Del mismo modo deberá contemplarse la implantación de nuevos toques adaptados a las necesidades actuales, tanto en las antiguas instalaciones tradicionales, como en aquellos nuevos conjuntos que se construyan a partir de ahora. Deberá tratarse de realizar , en el caso que la electrificación o la refundición sea imprescindible, conjuntos de campanas y de toques creativos y musicalmente hermosos, para que puedan transmitir los altos mensajes que les son encomendados.

Necesidades técnicas de los mecanismos

El ordenador
Hoy en día hay pequeños ordenadores, de los cuales hay varios instalados en la Comunidad Valenciana, que reproducen a voluntad los toques, grabados de manera sencilla por el mismo campanero o sacristán especialista en realizarlos.
Estos mecanismos deberán reproducir no solamente los toques usuales de "llamada" (toques de misa, de entierro) sino aquellos otros "temporales", que marcan el paso del tiempo como los de Angelus o de ánimas o los repiques de las vísperas de las fiestas, así como aquellos que "acompañan" ciertos actos como procesiones o bendiciones de términos.
El ordenador debe permitir el toque automático y manual de las campanas, reproduciendo toques previamente grabados y que reproduzcan las melodías tradicionales. Estos toques deben sonar de manera automática, a lo largo del ciclo semanal, y de manera manual mediante la llamada del número correspondiente.
Existen relojes autómatas que cumplen con estos requisitos, como el instalado entre otras en la Catedral de València, donde gestiona los toques del reloj y los litúrgicos automáticos diarios y semanales (oración tres veces al día, coro matutino, toque medieval de cierre de las murallas al atardecer, repiques del Angelus de mediodía y de la tarde para los sábados y domingos, toque de la Sabatina los sábados). También toca todos los cuartos y las horas durante el día (desde las ocho de la mañana a las doce de la noche, inclusive), y solamente las horas y las medias durante el tiempo nocturno.
Los motores de volteo
Existen unos "motores de impulsos", que reproducen los gestos del campanero,; primero hacen oscilar la campana hasta que llega a su punto más alto y luego, con pequeños impulsos, mantienen el volteo sin frenar para nada la campana una vez desconectados. Estas instalaciones se pueden emplear con yugos de madera. Reproducen los toques manuales y no los impiden, permitiendo sin ninguna modificación el toque manual, voluntario y gozoso de las campanas. En la Comunidad Valenciana ya existen varias instalaciones de este tipo en funcionamiento, como es la campana del coro diario de la Catedral de València o los campanarios de Cheste y Vilafamés, entre muchos otros.
Instalaciones eléctricas
De acuerdo con la normativa vigente para las instalaciones de baja tensión, éstas deben ser realizadas por personal especializado, con el título de Instalador Autorizado. Las instalaciones deberán estar preparadas para la intemperie, estando asimismo protegidas contra las tormentas. No se aceptarán nunca conexiones "al aire" o mediante cinta aislante.
Debe haber, necesariamente, de acuerdo con la citada normativa, un interruptor exterior a la caja de mandos que permita desconectar las tres fases sin tener que abrir el armario, para evitar daños a los que tengan que trabajar en la sala de las campanas. Es conveniente que este cuadro de mandos se dote en su interior de un enchufe convenientemente protegido para conectar taladros u otras máquinas pequeñas para realizar pequeñas reparaciones, grabaciones u otros trabajos en las campanas.
En el interior del cuadro de mandos, así como en el armario correspondiente de la sacristía, debe haber un esquema completo del cableado eléctrico y de la instalación, así como una hoja donde se indiquen las reparaciones realizadas, el nombre, la firma del operario y la fecha.
En el caso de campanas eléctricas, es conveniente la existencia de una serie de interruptores exteriores que permitan el volteo y el repique de cada una de las campanas motorizadas desde la misma sala de las campanas, tanto para realizar las pruebas necesarias para su mantenimiento como para hacer, si se precisan, toques eléctricos mandados desde la misma torre.
Instalaciones de iluminación interior y exterior de la torre
También se deberá tener en cuenta no sólo la iluminación de la torre desde un punto de vista estético y emblemático, sino el alumbrado necesario para un acceso seguro a cualquier parte del campanario.
De manera especial deberá pensarse en la ubicación de los focos y otros elementos para que no interfieran en el toque, tanto manual como mecánico de las campanas, así como para la conservación de las instalaciones.
Contratos de mantenimiento
Apenas existen contratos de mantenimiento, que debieran ser obligatorios en todas las torres motorizadas, ya que hay numerosas piezas en movimiento, que deben ser revisadas de manera regular.
Un contrato de mantenimiento consiste en el abono mensual de una pequeña cantidad a una empresa especializada (que no tiene por que ser necesariamente la que instaló las campanas; lo normal, en Europa, es que haya un par de empresas que fundan campanas por país y de dos a cuatro empresas por provincia dedicadas únicamente a la conservación y a veces a las instalaciones). A cambio de esas cantidades, la empresa realiza inspecciones regulares cada dos a seis meses, sin cobrar desplazamiento ni mano de obra sino, solamente, los materiales sustituidos.
La empresa, como es normal, es responsable, no solamente de los materiales que coloca sino, a través de un seguro, de los daños que pudiera producir por acción u omisión.
Estas pequeñas obras conservan muy bien las instalaciones, y retrasan los grandes trabajos de mantenimiento que, si se realizan solamente cuando hay un accidente o una avería importante, pueden causar grandes desembolsos económicos y generar responsabilidades a los párrocos u otros titulares de las instalaciones.
Limpieza de las instalaciones
Uno de los elementos aparentemente menos importantes, pero que acaban produciendo daños a la larga en las instalaciones es la falta de limpieza de las torres. Es frecuente encontrar en cualquier sala de campanas, no solamente los motores o correas sustituidos por avería, sino escombros de las obras realizadas, incluso hace muchos años.
Cualquier contrato de reparación, de mantenimiento o de nuevas obras, debe incluir necesariamente la limpieza de la sala una vez concluidas las operaciones, así como un repaso sino semestral al menos anual, para evitar esos daños que se producen a la larga pero que son difíciles y costosos de arreglar.
No obstante deben conservarse los hierros, las maderas y otros componentes de la instalación antigua, que solamente se podrán destruir tras el correspondiente estudio técnico. Se deberán mantener los grafitos, o inscripciones pintadas en las paredes, que aportan numerosos conocimientos sobre campaneros e instaladores anteriores. También hay que guardar los mechinales o agujeros de obra de paredes y techos, que permiten los desplazamientos de las campanas en casos de averías o reposiciones.
Los seguros
Deberá pensarse en contratar seguros adecuados a las campanas, las instalaciones y los toques, o adaptar los seguros existentes de los edificios para que contemplen estas contingencias.
Más vale pagar un pequeño seguro cada año que ver destruida la instalación por un rayo o sufrir una campana quebrada y tener que gestionar grandes cantidades de dinero para su reparación.
Como las campanas y sus instalaciones mueven masas muy pesadas, que suelen estar al aire libre, los seguros deberán contemplar daños a terceros, tanto en las personas (por caída de badajos u otros objetos) como en las cosas (edificios, automóviles cercanos...).
De cualquier manera todos aquellos especialistas que intervengan en la construcción, restauración o reparación de las campanas en las torres, deberán contar con los correspondientes seguros que garanticen su solvencia y defensa frente a casos de accidente o avería.

Visitas a la torre

Las visitas a la torre planteaban, en el pasado, una serie de problemas y de dependencias, que pueden volver a reproducirse en el futuro. Entre ellos pueden destacarse el toque intempestivo de las campanas, el dañado de la fábrica y de las instalaciones y los suicidios.

Ventajas de la apertura pública de la torre

Durante muchos años ha sido usual la visita a la torre, a la cual se accedía mediante una pequeña entrada, que era cobrada por los campaneros y que servía para completar su escaso sueldo.

Los visitantes podían acceder no sólo a las campanas, contemplándolas de cerca, sino que podían percibir un hermoso paisaje urbano, enmarcado por una vista diferente de la propia Catedral.

Servidumbres de la apertura pública de la torre

A cambio los visitantes producían una serie de servidumbres, que a menudo justificaban en el presunto derecho de "haber pagado la entrada". Entre ellas estaba el toque de las campanas, el daño y la suciedad producidos, y los mismos suicidios.
Estas cargas solamente pueden evitarse, en gran parte, con la presencia de un vigilante en la misma zona de las campanas, aunque su misma forma, de pasillo corrido, no impide que alguno de estos hechos pueda llegar a producirse.
En una torre relativamente parecida a ésta, cual es la torre de las campanas de la Catedral de Sevilla, el acceso a las mismas es imposible debido a su gran altura, y las caídas voluntarias o no han podido impedirse gracias a la colocación de solamente tres barrotes, colocados de manera horizontal y de fuera para adentro, de modo que es imposible escalar por ellos. Estas soluciones no se pueden adoptar en la torre de Córdoba.
El toque intempestivo de campanas
Una de las consecuencias más molestas de las visitas a la torre consiste en el toque intempestivo de las campanas ya que los turistas no pueden reprimirse a golpearlas con su badajo o incluso con cualquier cosa que tengan a mano. En la Catedral de Córdoba este toque es inevitable ya que las campanas se encuentran al alcance de la mano. Una posible solución, adoptada en la Catedral de Toledo (cuyo campanario fue de acceso público durante muchos años, pero que ahora no es visitable por las múltiples molestias producidas) es la sustitución de los badajos por unos martillos laterales, pero esta propuesta es totalmente inaceptable ya que contradice totalmente la restauración de las campanas y de sus toques. Tal y como están las campanas de Córdoba solamente podría evitarse el toque con uno o varios vigilantes.
El daño producido a las instalaciones
Otra consecuencia de las visitas es el daño producido a las instalaciones: desde la irrefrenable vocación a llenar de grafitos la torre, poniendo al menos el nombre y la fecha de la visita, hasta la imparable necesidad de ensuciar, tirando papeles, restos de comida, depósitos inservibles de bebida, e incluso haciendo aguas, menores y mayores, en cualquier rincón. También suelen los visitantes tocar, mover y arrancar, sin necesidad, cables eléctricos, focos y otras instalaciones, sin tener la menor justificación. El vigilante es la única manera de evitar en parte los daños o la suciedad.
Los accidentes y los suicidas
Nos encontramos en una sociedad que pretende controlar los riesgos de accidente, poniendo normas y barreras por cualquier lado, para "evitar las caídas". Sin embargo, antiguamente se asumía que, quien subiese y se hiciese algún daño, era responsable de sí mismo por haber hecho algo a lo que nadie le obligaba. Otra consecuencia, no por menos terrible menos posible es la de los suicidas, de los que conocemos dos casos habidos cuando aún había campaneros en la torre. Cuando alguien busca una forma notoria de suicidarse, una torre tan emblemática como ésta de Córdoba puede ser un lugar ideal, y su muerte difícilmente evitable si no hay una estricta vigilancia. La peor consecuencia no es tanto la propia defunción sino la posibilidad de matar algún visitante, como ocurrió, una de las veces, en la Catedral de Sevilla.
La protección contra accidentes en la sala de las campanas es prácticamente inviable, desde un punto de vista estricto, ya que los amplios barrotes de piedra y los espacios que quedan entre las campanas y la barandilla permiten el paso de personas sin la menor traba. La colocación de elementos arquitectónicos disuasorios, como muros o barrotes, podría producir la impresión de un "búnker", sin llegar a impedir la peligrosidad. La introducción de paneles de vidrio, por ejemplo, aparte de intervenir en el aspecto visual de la torre, tendría efectos nefastos sobre la sonoridad, produciendo en el mejor de los casos resonancias indeseadas e incluso impidiendo el volteo de las campanas menores.
Quizás la solución pase por la visita en grupos acompañados, a ciertas horas, tal y como ocurre en la catedral de Utrecht en Holanda: los guías son también vigilantes, y acompañan al grupo, controlándolo y explicando las características de la torre, las campanas y la restauración.

La difusión de la restauración

Conviene considerar la difusión de la restauración, en todos sus aspectos, para que se comprendan las actuaciones realizadas, y al ser comprendidas entren a formar parte del conjunto cultural de conocimientos y actitudes sobre el patrimonio cultural, religioso e histórico de los cordobeses.

La intervención arquitectónica

En la difusión de la intervención arquitectónica debiera hablarse no sólo de la consolidación del edificio o de la recuperación de elementos arquitectónicos islámicos, cuanto del cambio de usos de la torre a lo largo de los siglos, incluyendo las viviendas de los servidores de la Catedral como otra manera histórica de vivir y utilizar el patrimonio.

La actuación en las campanas y reloj

Se debe justificar la actuación sobre estos elementos, explicando no sólo sus características artísticas o musicales, sino que se trata de objetos fuertemente interrelacionados, tanto entre sí como con la torre, los toques y la misma Catedral, y que ninguno de ellos puede ser explicado y comprendido sin referencia a los demás.

La recuperación de los toques y de la sonoridad tradicionales

Debe difundirse no sólo la elección de uno u otro sistema, sino que el propósito de la intervención ha sido la recuperación integral de los toques, incluyendo también la sonoridad, la resonancia y los mismos aspectos estéticos que los configuraban.

La vuelta de los toques tradicionales

No debe olvidarse, finalmente, de divulgar los toques recuperados, muchos de ellos "inútiles" para nuestras necesidades (el mismo toque de las horas carecería de sentido hoy, que todo el mundo tiene su propio reloj), pero que forman parte de aquello que se llama "los paisajes sonoros históricos", es decir las producciones sonoras que han caracterizado Córdoba a lo largo de los siglos.

En el caso, que esperamos se cumpla, de la recuperación de los toques manuales, esta restauración debe presentarse como una aportación cultural y un avance positivo: los toques manuales debieran configurar un estado de normalidad de la Catedral, que combinaría así la última tecnología (el ordenador), y junto a ella y sin contradecirla, los repiques manuales en las grandes festividades.

Los toques diarios y festivos propuestos

El ciclo diario

De acuerdo con nuestros informantes, el ciclo diario estaba marcado por una serie de toques que marcaban el principio, la mitad y el final de la jornada (los toques de oración), y las partes centrales intermedias (toques de coro de la mañana y de la tarde): la mayor parte de estos toques habían desaparecido en los años setenta, quedando solamente, de manera continuada, el toque de coro de la mañana.

Proponemos la recuperación de todos ellos (excepto el coro de la tarde, si no hay esta acción litúrgica), para recuperar un modo paralelo de medir el tiempo, al margen del paso inexorable del reloj.

HorarioToqueCampanasModo de tocarlo
AlbaAlbaAlba¿Tres campanadas?
08:30 a 08:55Coro NormalGorda33 campanadas durante media hora
08:55 a 09:15De vez en cuando dos campanadas
09:15Cuatro campanadas seguidas
09:16 a 09:28De vez en cuando una campanada
09:2833 campanadas seguidas
09:30"El semidoble", "El deje"Dos de repiqueAlternadas: dos golpes de cada una: "ton-to-pe-pe". Finalmente nueve golpes de cada una.
09:30Si el coro es de otra "clase", se repica un rato según el Cuadro de Toques: voltean las dos campanas indicadas, y se tocan golpes de la Gorda.
ConsagraciónCampanillo, GordaAl avisar el Campanillo desde el Altar Mayor, se tocan unos golpes con la Gorda.
12:00Toque de oraciónGordaUnos golpes con la Gorda
TardeCoroSi hay coro vespertino, del mismo modo que el de la mañana, y con las mismas diferencias según la fiesta
AtardecerOraciónGordaComo la Oración del mediodía
AnochecerÁnimasGordaUnos golpes para indicar el fin de la jornada

El ciclo festivo

Los toques festivos eran esencialmente los mismos, excepto el uso del "repique", en las horas y con las campanas que marca la "Tabla de los Toques".

Bibliografía manejada

Escasas son las referencias bibliográficas que hemos encontrado, relacionadas con las campanas de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba.

SANTIAGO ALCOLEA Campanarios de España (fotos de F. CATALÁ ROCA) Editorial RM - Barcelona - 1976
Ofrece dos fotografías importantes de las campanas, antes de su mecanización, y describe el proceso conocido de las etapas de construcción de la torre, sin aportar ninguna noticia sobre los bronces.
PASCUAL CALVETE Campanas de Catedrales de las Diócesis más importantes de España y de Aragón - "Campaners" nº 4 - Revista del "Gremi de Campaners Valencians" - València - 1991 f. 16/17
CALVETE escribe sin citar fuentes, aunque su información debió proceder de algún escrito de la misma Catedral. El autor, antiguo campanero de la Catedral de Huesca, ya jubilado, se limitó a copiar las cartas que recibía, sin indicar el autor. En el caso concreto de Córdoba perdió, además, el original, debido a unas obras en su casa.
J. MONTILLA Bendición de las nuevas campanas de la Catedral de Córdoba - "Blanco y Negro" - Madrid - 15/08/1903
La fotografía con su texto son difícilmente comprensibles, ya que no hay campana fundida en dicho año, ni tampoco son recientes las tres campanas citadas. Quizás, san Acisclo sea la Esquila, refundida nuevamente por Rosas, pero Santa Victoria es una campana antigua y en uso. La Asunción fue ciertamente fundida en Carabanchel Bajo por Constantino Linares, pero la fecha que figura inscrita es la de 1911.
CARLOS SARTHOU CARRERES Catedrales de España - Espasa-Calpe - Madrid - 1946
Tampoco aporta ninguna novedad, aparte de la descripción de la torre y del proceso de construcción, ignorando las campanas.
Tabla de Toques
La famosa "Tabla de los Toques", que se encuentra en la Sacristía del Altar Mayor.

València, 05/04/1994
  • CÓRDOBA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanarios: Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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