LLOP i BAYO, Francesc - Observaciones sobre los electromazos

Observaciones sobre los electromazos

Los electromazos no son ni buenos ni malos, pero deben cumplir un par de cosas.

Conozco muy pocos casos de rotura de campanas por ellos, pero siempre ha sido por dos motivos: o bien la bola del electromazo era demasiado gruesa o bien no pegaba en su sitio. La bola, como la del badajo ha de medir igual o menos que el grosor mayor de la campana, que es el punto donde pega el badajo; más o menos este grosor equivale a la medida en mm del diámetro en cm. o sea, para una campana de 100 cm de diámetro, la bola debería tener como máximo 100 mm, o sea 10 cm, o incluso algo menos si es campana de forma romana. Basta observar como los badajos antiguos solían ser menores que los actuales, excepto en las campanas de repique exclusivo, que eran algo mayores de esta norma.

El electromazo debe pegar en su sitio, o sea ni demasiado bajo ni demasiado alto, sino en el lugar más grueso. Parece que es indiferente que suenen por dentro o por fuera de la campana, aunque algunos dicen notar diferencia.

Hay otra observación importante: los electromazos se deben poner de manera que no impidan el toque manual: si la campana se movía tradicionalmente, tanto a balanceo como a volteo, no pueden estar delante o por dentro ya que impiden el movimiento. Tampoco deben sustituir el badajo: hay alguna empresa, que quita badajos y cuelga de la badajera el electromazo, pues dicen que "hace más limpio". Es inaceptable: el electromazo debe considerarse por tanto como un auxiliar de los toques manuales, no como un sustituto.

Volvemos a nuestro punto de partida: la mejor forma de tocar las campanas es manualmente; si no queda más remedio de tocarlas alguna vez mecánicamente, los mecanismos deben reproducir los toques locales (y no otros) y no deben impedir jamás los toques manuales.

A veces hay mejor alternativa que el electromazo, que es un cacharro que ocupa espacio y afecta visualmente; en la Catedral de València tenemos un sistema de aire comprimido que mueve unos cilindros que tiran del propio badajo de la campana; cuando hay que tocar manualmente se quita la cuerda que une ambos elementos y se toca manualmente sin más. Esta forma de tocar, la más parecida a la tradicional, que era tocar el badajo mediante cuerdas desde el pie de la torre, solamente es válida para campanas que se mueven manualmente o que están tradicionalmente fijas. Incluso sería la mejor manera de mecanizar unas campanas para los toques habituales, de manera que se pudieran tocar a mano durante las ocasiones señaladas.

LLOP i BAYO, Francesc (28-10-2019)

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