BURGOS, Antonio - Campanas de Santa Paula

Campanas de Santa Paula

Impresionante la imagen del Covid en Santa Paula: «Ni siquiera tocan las campanas»

En el solemne pontifical conmemorativo del IV Centenario de la hechura (¡y qué jechuras de Cristo!) de la imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder por Juan de Mesa y el comienzo de la talla continua y centenaria que Sevilla hizo a golpes de gubia de oraciones, peticiones y promesas, uno de los momentos más emocionantes fue cuando el legendario reloj de San Lorenzo, el de la historia cruel de la emparedada, dio las 8 de la tarde y los hermanos comenzaron a llevar al Señor en sus andas hasta la puerta de la parroquia. Instantes antes, había dado las 8 la solitaria campana de la espadaña de la basílica del Señor. A mí me recordaron antiguas campanadas de reloj de viejas Madrugadas, cuando daban las 2 de la mañana en el reloj de Lorenzo (la basílica no estaba entonces erigida) y se abrían exactas como con un resorte las puertas de la parroquia, como un puntualísimo cerrojazo de la puerta de cuadrillas en la plaza de los toros, y comenzaba a salir el largo rosario de luces en los cirios al cuadril con la cera color tiniebla.

No lejos de allí se cumplía otro siglo: el primero del nacimiento del poeta Rafael Montesinos, y las campanas de las horas de San Lorenzo con el Señor saliendo al impresionante silencio de la plaza me recordaron sus versos: «¡Campanas de Santa Clara! / Nadie pudo todavía / separarme de mi infancia». Nadie pudo separarnos de la infancia con los recuerdos del Gran Poder saliendo desde la parroquia de San Lorenzo tras esas campanadas de reloj. Campanas... Son el lenguaje de bronce con que Sevilla, en las grandes solemnidades catedralicias, bendice a Dios cuando la Giralda voltea su pino mayor de primera clase, y frente, David y Goliat, la Giganta y la pequeña espadaña encalada de la campanita del convento de Santa Marta, que parece que, envalentonada, quiere desafiar a la Turris Fortissima.

Pero hay en estos días Sevilla unas campanas calladas que me han impresionado. Ya les conté que, a deferencia de los asilados en el Hospital de la Santa Caridad, y de la casa de las sevillanísimas Hermanas de la Cruz, el virus había entrado en el convento de Santa Paula y contagiado a la priora, Sor Tiyama Irimpan, obligando al confinamiento de toda la comunidad de madres jerónimas. Dije entonces: «Que estén confinadas las religiosas de clausura es como una doble clausura. Clausura dentro de la clausura. Reja dentro de la reja.» Las 19 monjas de clausura de Santa Paula lo están pasando mal. Y la abadesa, la Madre Irimpan, ha dirigido a las cofradías y a otros estamentos de la ciudad una carta emocionante, describiendo la situación que padecen. Escribe: «Estamos recibiendo muchas llamadas telefónicas ofreciéndonos ayuda, y aunque los ingresos económicos han bajado muchísimo debido al Covid 19, por ahora gracias a Dios nos vamos defendiendo. La mayoría de las hermanas estamos contagiadas y el Monasterio está cerrado por completo, ni siquiera tocan las campanas y hemos tenido que suspender todo acto comunitario, tampoco acudimos a Coro, cada hermana hacemos la oración en particular.»

Impresionante la imagen del Covid en Santa Paula: «Ni siquiera tocan las campanas». Esas campanas que las jerónimas tienen siempre sacadas de brillo, las más bruñidas de toda Sevilla. ¿Por quién callan las campanas de Santa Paula, nos podríamos preguntar con Hemingway? Callan quizá en señal de duelo por los más de cincuenta mil muertos de la pandemia en España y ni siquiera pueden doblar fúnebremente.

Pero queda la esperanza. Dice Sor Tiyama Irimpan: «La mejor ayuda que podríamos revivir es que cuando ya estemos curadas y podamos abrir el torno y el museo, vengan a visitarnos. Si pudieran hacer grupos de unas 10 personas, la entrada es de 4,00 € por persona, y comprar alguna de nuestras mermeladas, sería, como le digo, la mejor ayuda que nos podrían hacer porque sería un reconocimiento a nuestro trabajo y a nuestra forma de vida». Ojalá pronto la normalidad vuelva a Santa Paula y las cuatro campanas relucientes de su espadaña vuelvan a hablar con el lenguaje del bronce que tanto entiende Dios.

BURGOS, Antonio

ABC de Sevilla (03-10-2020)

  • SEVILLA: Campanas, campaneros y toques
  • Toques actuales de campanas: Bibliografía

     

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