OLIDEN, Kepa - La tricentenaria torre del campanario

La tricentenaria torre del campanario

El 'kanpantorre' original se construyó entre 1520 y 1540 pero tuvieron que construir una nueva torre en 1721 porque la anterior «amenazaba ruina»

Desde siempre ha tenido 8 campanas de volteo, dos grandes fijas y las dos del reloj que marcan las horas, los cuartos y las mediasLa mayor, o 'su kanpaia', es una de las más grandes de Gipuzkoa con una boca de 1,85 metros, 2.600 kilos y su característico labio roto


Una de las 8 campanas de volteo y la mayor o 'su kanpaia', de las más grandes de Gipuzkoa, con su característico labio roto. - Autor: OLIDEN, Kepa / DIARIO VASCO

La torre del campanario o kanpantorre celebra este año su tricentenario pese a que es con diferencia el elemento arquitectónico más 'joven' de la parroquia.

La primitiva torre se levantó entre 1520 y 1540 en el marco del prolongado proceso de construcción –que duró casi un siglo– de la 'nueva' iglesia de San Juan Bautista. Un templo edificado en piedra para evitar que resultara destruido por llamas como el anterior, arrasado en el incendio que devastó la villa el 23 de junio de 1448. Como Esteban de Garibay dejaría escrito una siglo después, la iglesia «se quemó con sus órganos, campana, reloj, retablo y ornamentos»

Pero algo le ocurría al nuevo campanario diseñado por Jacobo de Albistur, porque «en 1607 se rehizo el campanario» y el «5 de julio de 1721 se obtuvo licencia del obispo para hacer una nueva torre, pues la anterior amenazaba ruina», señala el historiador Miguel Larrañaga en su investigación sobre los aspectos artísticos y arquitectónicos de la parroquia publicado en el libro 'San Juan Bautista. Una interesante e inacabada historia' (Parroquia de San Juan Bautista, 2000).

De entonces data la torre de 25 metros de altura que hoy conocemos, restaurada en la rehabilitación integral de la parroquia acometida en la segunda mitad de los años 1990.

Torre de 'telecomunicaciones'

El campanario se erigió obviamente para instalar las campanas, un elemento fundamental de la liturgia católica pero a la vez también un formidable sistema de 'telecomunicaciones' que hoy se antoja inescrutable. Como recogía en sus apuntes el historiador José María Uranga, hubo épocas en que las campanas servían hasta para transmitir el pronóstico meteorológico del día siguiente. «Desde el observatorio de Igeldo comunicaban diariamente por telegrama el parte correspondiente, y mediante el toque de campanas en contraseñas convenidas se comunicaba al vecindario» el pronóstico meteorológico.

Las doce campanas que albergaba –y aún conserva, aunque 8 de ellas refundidas– daban para mucho y sus toques regían la vida civil y religiosa de los antiguos mondragoneses. Por ejemplo para avisar de incendios, tocando a rebato, o para conjurar tormentas. Como recoge Uranga, la campana de la –hoy desaparecida– ermita de San Cristóbal, que hacía de 'observatorio', alertaba de la presencia de tormentas. «Acusando recibo se respondía con el toque simultáneo las 'ezkila makurra' y la San Francisco'», dos de las 8 campanas de volteo existentes en el campanario.

Se advertía así al vecindario del posible peligro de tormenta e inducía al sacerdote que más cerca estaba a «acudir a la iglesia y desde el Kanpantorpe rezaba la oración para exorcizar el peligro».

'Letxuga kanpaiak'

La época de mayor riesgo de tormentas coincidía en el tiempo con las 'letxuga kanpaiak', que del 3 de mayo al 14 de septiembre diariamente, tras el toque de Ángelus (12.00 horas), tañía los repiques solemnes de tres series combinadas de toques a mano con badajo de todas las campanas, «resultando de gran musicalidad». Se llamaban 'letxuga kanpaiak' por que coincidían en el tiempo con la periodo estacional en que se consumía ensalada. Hoy ya no suenan esas campanas pero hay lechuga todo el año.

Los toques litúrgicos de Ángelus, viáticos, anuncio de entierro, funerales, misas, fiestas... completaban el calendario en el que se tañía, en diferentes combinaciones, estilos e intensidades, las 10 campanas de la torre. De ellas 8 son de volteo y todas ellas se refundieron en 1998.

Doce campanas

Permanecen como hace siglos la dos grandes campanas fijas. La mayor o grave o 'su kanpaia', una de las más grandes de Gipuzkoa, tiene un diámetro exterior de boca de 1,85 metros y un peso estimado de 2.600 kilos. Muestra roto un pedazo de labio.

La menor, de 1,59 metros y peso de 1.600 kilos, fue fundida en el año 1530. Ambas fueron colocadas en campanario en el año 1.697, fijadas con gruesas cadenas «sujetadas a gruesas vigas de roble que los vecinos de Udala entregaron como limosna a la parroquia», señala Uranga.

Las dos últimas campanas son las del reloj y están colocadas en el tejado. La mayor toca las horas y la menor, cuartos y medias.

OLIDEN, Kepa

Diario Vasco (28-02-2021)

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