Villena tiene varios tesoros, algunos de ellos ocultos, que es preciso desvelar, para que sean compartidos, y para que lleguen a formar parte de eso que llamamos "patrimonio cultural". Las campanas de Santiago y sus toques constituyen uno de esas riquezas que tenemos que contribuir a salvar entre todos. En este artículo estudiaremos las campanas y los toques, así como el reloj, y propondremos algunas notas para su posible restauración.
La torre de Santiago tiene varias campanas colgando de sus ventanales, así como una pequeña, pero de gran trascendencia para Villena: la campanica de la Virgen, que sólo suena mientras que Nuestra Señora viene a su ciudad para pasar las fiestas en su honor.
Las campanas de Villena tienen una serie de características singulares, que las diferencian del resto de campanas no sólo de la Comunidad Valenciana, sino de la histórica Castilla y del resto de las comunidades españolas. Todas las campanas son exclusivamente fijas, y se tañen mediante un sofisticado sistema de cuerdas, desde el pie mismo de la torre, aunque es probable que alguna de las campanas llegara a oscilar (nunca a voltear completamente) en tiempos remotos. En consecuencia los toques son pausados, de gran solemnidad, ya que la gran distancia de las cuerdas y la propia inercia del sistema impide los repiques rápidos de cada badajos. Sin embargo, las manos y los pies del campanero consiguen combinar los sonidos de todas, creando toques de gran complejidad y que forman tanto parte del monumento como las propias campanas o la manera en que están éstas dispuestas en la torre.
Las campanas tienen otros aspectos que son poco usuales: ninguna tiene indicado el nombre de su autor (característica similar sólo la hemos hallado en las campanas de la Catedral de Córdoba), y por otro lado suelen tener la cruz que usualmente adorna y protege las campanas colocada hacia adentro, lo que suele ser extraño, ya que la cruz exterior protege al campanario, a la iglesia y a toda la comunidad. Una de las campanas orientada hacia la plaza tiene su cruz colocada hacia el interior, y otra cruz, marcada con pintura roja, en la parte exterior. Igualmente, el trasdós de ambos arcos se encuentra decorado con la misma pintura almagre.
La torre de Santiago comienza con una escalera helicoidal, de posible factura gótica, pero a los pocos escalones se convierte en una cómoda rampa de ascenso hasta la propia sala de campanas. Las cuerdas, que al principio están dispuestas en uno de los laterales de la escalera circular, se extienden luego por el hueco cuadrilongo de la torre al que rodean las rampas.
Describiremos las campanas de menor a mayor, indicando sus principales características. Consideramos la campanica de la Virgen como la nÚmero (0) y que no forma parte regular del conjunto.

© Campaners de la Catedral de València (2010)
campaners@hotmail.com
Última modificación: 08-09-2010