LLOP i BAYO, Francesc - Catedral de Santa María del Sagrario - Pamplona - Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Catedral de Santa María del Sagrario - PAMPLONA
Informe sobre las torres, las campanas y los toques

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Equipo de recogida de datos
Vicente VILA TARÍN
Fecha de la recogida de datos: 12/09/1992
Fecha del informe: 07/11/1994

El GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS recibió el encargo del Ministerio de Cultura de España de hacer el inventario de las campanas de las Catedrales españolas. En su primera fase, el trabajo recogió las características de las campanas, de las torres y de los toques de las campanas de la Corona de Aragón. En una segunda fase se recogieron los datos de las campanas de otras veinticinco catedrales de una franja vertical de la península, que comprende la Andalucía Oriental, la Comunidad de Murcia, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, parte de Castilla y León, el País Vasco y Navarra.

En este caso se trata de un primer adelanto, puesto que será preciso volver para estudiar más directamente las inscripciones y las instalaciones, especialmente de las campanas mayores y más antiguas, ubicadas en la torre Norte o del Reloj.

Estado de las torres

Descripción
La fachada principal de la Catedral de Pamplona ha despertado numerosos ríos de tinta, porque supuso, en su momento, una intervención arquitectónica, que ahora llamaríamos "dura", y que dejó una clara marca del momento en que fue realizada, siendo trazada por Ventura RODRÍGUEZ.
SARTHOU, próximo a esas intervenciones, describe así la portada y las torres que la enmarcan:
El frontispicio se deterioró y hubo de reedificarse a fines del siglo XVIII, siendo su maestro Ventura Rodríguez y su ejecutor S. A. Ochandategui. Forma la fachada un grandioso pórtico corintio y de tres intercolumnios coronados por sencillo frontón blasonado en su tímpano. Sobre la cornisa hay un ático con vidriera circular central bajo frontón rematado en cruz entre ángeles de piedra. Flanquean esta fachada torres gemelas octogonales sobre cuadrada planta y terminadas en hermosos templetes cupulados a 50 metros de altitud y que cuelgan una docena de campanas; la mayor, de fines del siglo XVI, gigantesca, de más de 250 quintales de peso.
(Quintal: medida tradicional que variaba, segÚn los reinos, de 100 a 104 libras, y que pesaba alrededor de 42 kilos. Esto supondría, para la campana citada, un peso de 10500 kilos, menor que el considerado tradicionalmente (13.000 kilos) pero aÚn mayor que el que nosotros proponemos de 10.050).
ALCOLEA, más cercano a nosotros, describe mejor el proceso arquitectónico, sin referirse, como es usual a las campanas:
Al realizar Ventura Rodríguez en 1783 la fachada de la catedral de Pamplona, siguió el antiguo esquema de fachada monumental, con sector central algo retraído en su piso alto y limitada por dos torres campanario. Aunque aquí no podía situarse una cÚpula como elemento dominante, por haber un edificio gótico detrás de esta fachada, puede advertirse en ella el valor atribuido por este arquitecto a los campanarios. En esta fachada acepta plenamente los conceptos académicos de raíz romanista, que los supeditaban a una cÚpula dominante; así lo advertimos en varias de sus obras, algunas no pasaron de la fase de proyecto, como San Francisco el Grande de Madrid, y otras realizadas en parte, como el Pilar de Zaragoza. Por lo general, en Ventura Rodríguez prevalecen las torre de esquema simple, con un basamento poco individualizado, que se integra en las líneas generales de la fachada. En Pamplona, concretamente, un primer cuerpo con dos huecos de correcta lineación se interrumpe con una cornisa que corresponde a la general de la fachada; por encima, hay otro cuerpo, no menos sobrio, cuya cornisa enlaza con la superior de la misma fachada. Luego ya destacan, sueltos, los cuerpos altos de campanas, cuadrados, con los ángulos recortados. En sus frentes van grandes huecos entre columnas corintias y en los ángulos otros menores sobre flameros. El remate es de línea variada con tendencia hacia las formas bulbosas.
DEL BURGO hace un análisis de la intervención, nombrando la campana mayor:
Fachada principal Como ya dijimos anteriormente es obra de estilo neoclásico, proyectada por Ventura Rodríguez y realizada en el Último cuarto del siglo XVIII. La precede un espacioso atrio exterior de planta poligonal, cercado por una verja de hierro sostenida en dieciséis pilastras. Forma el centro de esta fachada un enorme pórtico de orden compuesto, díptero, sostenido por dos filas de cuatro columnas, las cuales soportan un sencillo frontón, en cuyo tímpano se esculpió el escudo de armas del cabildo.

Las torres cuadrangulares de los extremos están unidas al pórtico por sencillos entrepaños, divididos en dos partes por la imposta, con un balcón sobre la misma y una puerta rectangular sin ningÚn adorno abajo. La parte inferior de cada torre es de forma maciza, con dos ventanas, una encima de la otra, la inferior con frontón partido, y la superior con guardapolvo.

Encima del frontón se observa una terraza con balaustrada, y al fondo un ático, dividido de igual forma que la fachada, con un óculo central y rematado por otro frontón cuya cÚspide se adorna con una cruz de piedra. A sus pies se encuentran dos angelotes de mármol en actitud orante, obra del escultor madrileño Julián San Martín. Como adorno final, en sus extremos figuran dos acróteras.

En la parte media de las torres, que continÚan la arquitectura del edificio central ya descrito, hay dos relojes, uno de sol y otro de máquina colocado en 1817. (Más adelante veremos que el reloj existente es algo más tardío, con numerosas modificaciones y reparaciones.

El cuerpo superior de las torres da esbeltez al conjunto. Lo forman ocho columnas corintias que sirven de separación y ornato a los arcos que cobijan las campanas. Entre ellas destaca la de la torre izquierda, fundida por Pedro Villanueva en 1584. Es la segunda de España en magnitud, y pesa 12.000 kilogramos. Los pamploneses la denominan cariñosamente la «campana María», y su tañido profundo y grave de las solemnidades litÚrgicas llega hasta los pueblos del contorno que configuran lo que popularmente se llama la «Cuenca de Pamplona». La cornisa soporta ocho jarrones que rodean el tambor, apoyo de las cupulillas campaniformes que rematan las torres...

Muchas críticas ha recibido la obra de Ventura Rodríguez y bien pocos elogios. Sírvanos como ejemplo la opinión de uno de los arqueólogos franceses del siglo XIX, el padre Arthur Martin, que a su paso por Pamplona visitó la catedral: "Explorando las dependencias importantes de la catedral, hube de encontrar entre los escombros, capiteles y molduras románicas del mejor estilo, con restos de inscripciones. Me explicaron que eran piedras de la antigua fachada, olvidadas o tiradas en el siglo pasado en la reconstrucción de la nueva. Quise saber el nombre del culpable y supe que era el oráculo de su época, el más bello florón que la Academia de San Fernando llevaba en su corona. se llamaba Rodríguez, cuando vivía, Nada quedaba por decir. Si el médico había matado a su enfermo, todo había ocurrido segÚn las reglas del arte y con todas las garantías oficiales que podían desearse..."

Por contra el también arqueólogo francés Cenac Montaut se muestra más benevolente: "Cuando uno se siente viviendo el arte gótico en todas sus manifestaciones, ¡qué dolorosa impresión causa encontrarse de pronto en presencia de un pórtico del siglo XVIII con sus líneas rectas y pesadas masas! Pero debemos reconocer, a pesar de ello, que si la obra de Ventura Rodríguez choca con el monumento gótico del que forma parte, sin embargo, considerada en sí misma, es un monumento del más grande estilo. Francia no posee, tal vez, nada que sea comparable a la armoniosa majestad de esas grandes torres."

El arte se sacrificó a la moda.

Ninguna de las citadas descripciones analiza una diferencia fundamental de las torres: la sur, dedicada a las campanas litÚrgicas, y la norte con dos campanas horarias, y otras dos más, también fijas, y reservadas exclusivamente para las grandes celebraciones.
Estado de conservación
El estado de conservación y de limpieza de las torres es bastante correcto, si dejamos a parte cierta suciedad de las campanas, sobre todo procedente de palomas, en la campana mayor, así como una gran cantidad de grafitos, restos de las antiguas visitas a la torre.
Visitas pÚblicas
Las torres no tienen acceso pÚblico en la actualidad.

Campanas

Conjunto actual: croquis de la torre de las campanas
La catedral de Pamplona, tienen once campanas, dispuestas en dos torres. La torre sur contiene siete campanas de uso litÚrgico, mientras que las otras cuatro se emplean ahora dos para las señales horarias y otra, la famosa "María", para las grandes ocasiones. La otra campana, más antigua, enmudeció por una gran raja en su flanco.

CampanaNombreInstalaciónAutorAño
1Santa Maríarepique y volteo manualVILLANUEVA1609
2Santa Bárbararepique y volteo manual 1836
3Santa Maríavolteo mecánicoJOSÉ MARCOUT1792
4Santa Maríavolteo mecánicoJOSÉ MARCOUT1792
5Santa Maríarepique y volteo manualVILLANUEVA1609
6San Juan Bautistarepique y volteo manualJOSÉ MARCOUT1792
7Campanarepique mecánicoBERNARDO MENDOZA1803
8Campana de los cuartosrepique mecánico 1576
9Campana de las horasrepique mecánico 1576
10Campana góticarepique manual 1500ca
11María, Campana Mayorrepique manualPEDRO DE VILLANUEVA1584
Campanas históricas
Todas las campanas de esta torre son "históricas"; si entendemos como tales las anteriores a este siglo, ya que la más "nueva" es de 1836, precedente incluso a alguna de las guerras carlistas del XIX. La campanas más "históricas", es decir las más antiguas, están ubicadas en la torre del reloj, precisamente donde se encuentra la "María". Respecto a ésta, una de las campanas mayores de Europa, y la mayor conocida de forma romana (ya que la "Gorda" de Toledo es de las llamadas "esquilonadas" o campanas más usuales) hay que decir que, a pesar de su notable edad (fue fundida en 1584, es precisamente la más "nueva" de su torre, ya que las dos del reloj son de 1576 y la gran campana gótica debe ser, por su epigrafía, de principios de ese siglo o de finales del anterior.
El autor de la "María", Pedro de Villanueva, aparece también como fundidor de otra, mucho menor, de 1571, y de sólo 79 cm de diámetro, que existe, mal electrificada, en la Catedral del Salvador de Albarracín, en Aragón. ¿Fue este mismo Villanueva el autor de otras dos campanas de esta catedral de Pamplona, la (1), sin autor, pero con la misma fecha (1609) y epigrafía de otra mayor, la (5), ésta sí firmada? Sólo un trabajo más intenso, que esperamos realizar en una segunda fase de nuestra investigación, nos permitirá descubrirlo.
Destrucciones
No nos consta ninguna destrucción reciente de campanas, exceptuando la rotura de la gótica, debida seguramente a una falta de conservación del badajo.
Electrificaciones
Las campanas de la Catedral de Pamplona han sufrido, afortunadamente, una muy deficiente electrificación, que se ha limitado a la motorización de sólo dos campanas, y a la instalación de un repique mecánico a una tercera, de manera que se conservan, casi íntegras, las instalaciones tradicionales.
No se puede decir lo mismo del reloj mecánico, donde una intervención "dura", acompañada de motorización, apenas permite reconocer elementos originales del mecanismo.

Toques de las campanas

Toques manuales
Los toques manuales han desaparecido en gran parte de la torre, y se limitan a las grandes festividades. La actual instalación, afortunadamente limitada a tres campanas, impide los toques manuales con ellas, y no reproduce los toques ni los ritmos tradicionales.
Toques mecánicos
Los toques mecánicos están limitados al volteo de dos campanas, al repique de la campana mayor de la torre del sur, así como el toque automático de las dos campanas horarias. El conjunto mecánico ofrece pocas posibilidades rítmicas y sonoras.
Campanero
CALVETE transcribe, sin citar la procedencia como suele acostumbrar, una entrevista a la que debió ser la Última campanera, Petra DIEZ REGUERO. A pesar de la intemporalidad de la cita, nos tememos que esta señora hace años que dejó de tocar las campanas, siendo sustituida sólo en las fiestas por un grupo de "pamploneses aficionados" para el toque de la "María".
No nos consta la existencia de un grupo organizado para la realización de los toques del ciclo anual.

Reloj

Mecánico
Parece ser que el reloj, que DEL BURGO data de 1817, y que segÚn CALVETE fue hecho por DARTAYER, sufrió una reparación en 1888 y otra en 1896.
En él figura una inscripción que dice, sin embargo, que es "Regalo del Muy Ilustre Doctor José Igurregui Canónigo de esta S. I. C. 1924", habiendo sido realizado por "Mecánica Navarra Pamplona. Patentes Elorrio".
No obstante el relojero que se encarga de su mantenimiento, Alfredo BALLESTER, ha realizado en tiempos recientes, una intervención, dedicada a "acoplar motores eléctricos para cargar el contrapeso", actuación que, a primera vista, nos parece cuanto menos discutible, ya que no se ha limitado a poner un motor en el extremo donde se remonta la cuerda, sino que ha hecho un bastidor totalmente nuevo, modificando la ubicación de las distintas articulaciones, y añadiendo numerosos elementos inexistentes en el reloj original.
Nos preguntamos hasta que punto una intervención como ésta es válida, ya que no ha sido respetuosa con la máquina original, aunque haya conseguido resultados mecánicos y una comodidad inexistentes en el antiguo reloj.
Electrónico
Desconocemos si existe un reloj electrónico para la gestión de los distintos toques automáticos (toques de coro, de Angelus, etc.)

Estado del conjunto

Analizaremos el estado de las instalaciones, desde el punto de vista de conservación del patrimonio, teniendo en cuenta cómo se conservan las instalaciones históricas, de qué manera reproducen los toques tradicionales y cómo permiten la interpretación de esos toques de manera manual. En este caso, la electrificación ha supuesto una ruptura con la tradición, una introducción de unas sonoridades mucho más limitadas, y la imposibilidad de realizar los antiguos toques tradicionales.
Conservación de las instalaciones
La electrificación, típica de los años sesenta, significó la destrucción de la instalación tradicional, sustituyendo los yugos de madera, de gran calidad sonora y rítmica, por otros de hierro colado, menos resonantes, y que podrían provocar la rotura de las dos campanas de MARCOUT, de 1792. La instalación afectará, seguramente, por la gran retención de los motores, a la fábrica de la torre. Del mismo modo, el martillo instalado para tocar la campana mayor de las litÚrgicas, impide su volteo por su mala ubicación.
Afortunadamente sólo fueron electrificadas tres campanas, lo que ha permitido conservar casi íntegras las instalaciones tradicionales. No obstante éstas se encuentran relativamente abandonadas, y una primera inspección de los yugos, sin mantener desde hace muchos años, hace dudar de su integridad, sobre todo si se quieren voltear campanas tan grandes como éstas.
Otro problema que aÚn no podemos resolver es el de las campanas ubicadas en la torre del reloj, ya que la posición central de la "María", por su gran tamaño, debe impedir el volteo de las otras tres campanas: aunque disponen del yugo completo no hay restos de grasa en la pared que denotarían al menos que las campanas hubieran oscilado en algÚn momento.
Reproducción mecánica de los toques tradicionales
La actual instalación no puede reproducir los volteos más que parcialmente (ya que los motores, de tracción continua, giran siempre en el mismo sentido y a velocidad constante), y los repiques de manera muy incompleta (debido a la lentitud de respuesta de los martillos mecánicos).
La falta de un ordenador para la gestión de los toques limita aÚn más las posibilidades de la instalación, que sólo reproduce una parte mínima y extremadamente simplificada de los toques tradicionales.
Posibilidad de ejecución de los toques manuales
La actual instalación, concebida como una electrificación definitiva frente a los campaneros, impide casi totalmente los toques manuales, ya que es preciso quitar todas las correas para realizar los volteos. La ausencia de accesorios en las campanas impide, por otro lado, su volteo manual.

Propuestas

Protección
En las torres hay varios elementos que han de ser protegidos de manera específica: las campanas del siglo XVI [la gótica (10) quizás anterior, y las otras tres de la torre del reloj (8), (9) y (11)], deben ser incoadas de manera específica como BIC, mientras que las del siglo XVII y XVIII [(1), (3), (4), (5) y (6)] deben ser incluidas individualmente en el Inventario General de Bienes Muebles por su alto valor.
Las campanas del siglo XIX tienen cierto interés, y solamente puede ser refundidas después de una cuidadosa documentación, en caso de rotura. La durísima intervención realizada sobre el reloj mecánico, posiblemente irreversible, le ha hecho perder el posible interés que tenía su maquinaria monumental.
Intervenciones urgentes
Las intervenciones más urgentes han de realizarse en la torre del reloj. Por un lado, la campana gótica rajada debe ser soldada, sin ningÚn temor, por alguna de las empresas especializadas, alemana, danesa o inglesa. Estas industrias sueldan campanas, incluso de tamaño mayor que la "María", de modo que las ponen al rojo vivo, y las sueldan con tecnología especial, de modo que recuperan no sólo su voz perdida sino la elasticidad original del metal, que ha sufrido la fatiga tras los miles de golpes recibidos. Esta tecnología ha sido probada con éxito en campanas de la Comunitat Valenciana, que fueron soldadas y funcionan sin ningÚn contratiempo.
Otra intervención urgente, mucho menos costosa pero no menos necesaria, consiste en regular el martillo de la campana de los cuartos, que tañe excesivamente bajo, con lo que puede romperla en cualquier momento.
Una tercera intervención debe realizarse en el badajo de la "María", que parece, a primera vista, estar descolgado, y percutir a la mitad de la bola y no en el extremo, pudiendo poner en peligro una campana tan grande y famosa. De todos modos, como los toques son manuales y el badajo pesado, no parece muy probable una rotura.
Restauración
Las campanas deben recuperar sus yugos de madera originales, para volver a encontrar su acÚstica, su volumen sonoro y la seguridad de los bronces y de la fábrica. Afortunadamente sólo dos campanas los perdieron, pero las otras que aÚn conservan su instalación original deben ser restauradas pues es visible una falta e mantenimiento, de maderas, badajos y bronces. Estos yugos de madera son de gran interés no sólo por la belleza de su forma, característica y modelo de muchas otras campanas navarras, sino por sus efectos sonoros, ya que producen una mejor sonoridad de la campana y, al mismo tiempo, por su gran superficie, crean una especie de caja de resonancia en la torre, que mejora la acÚstica del edificio y de sus campanas.
Los motores de volteo, en caso de instalarse, deben reproducir los toques tradicionales con sus variantes locales, y no impedir, bajo ningÚn concepto, los toques manuales. Dichos motores deben ser de los llamados de impulsos, que reproducen los gestos del campanero, haciendo oscilar las campanas, progresivamente, y no frenándolas en absoluto, ya que carecen de reductora; estos mecanismos pueden funcionar con las instalaciones tradicionales, de yugos de madera, como ocurre en la Catedral de València. Los electromartillos para los repiques han de instalarse de modo que no impidan, en su caso, la oscilación o el volteo de las campanas. Estos mecanismos serán de las características adecuadas para reproducir los toques tradicionales, por más rápidos y variados que sean.
Se recomienda el empleo de un ordenador para la ejecución automática no sólo de los llamados toques de aviso, sino de aquellos cíclicos tradicionales, como son los toques de Angelus tres veces al día, el de ánimas al anochecer, o los repiques de víspera de domingos y festivos.
En cualquier caso toda actuación sobre las campanas, la instalación, el reloj y los toques deberá ser supervisada y autorizada por los Servicios Competentes de Patrimonio de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.
De manera subsidiaria debiera tenderse a la formación de un grupo de campaneros, que se encargasen del mantenimiento de las campanas y de los toques manuales de las grandes celebraciones.

Bibliografía empleada

  • PAMPLONA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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