GENERALITAT VALENCIANA - Campanas, campanarios y toques en la Comunitat Valenciana

Campanas, campanarios y toques en la Comunitat Valenciana

La más antigua música

Torres y campanas son parte de una misma cosa: el mayor instrumento musical comunitario, y ambos aspectos identifican y refuerzan el sentido identitario.

Los campanarios en la Comunidad Valenciana, se levantan desde la Conquista, como un referente de los nuevos tiempos, de la nueva manera de ver - y de oír - el mundo. Dicen que Ibn-al-Abbar, el poeta que firmó, como visir, la rendición de Valencia, se quejaba que, a los pocos meses de la llegada de los cristianos, la voz que llamaba a la oración había sido sustituida por el ruido de las campanas.

Campanas y campanarios que han ido tejiendo una serie de referentes, visuales, sonoros y sentimentales, que forman parte de nuestra identidad como pueblo.

Las campanas son un instrumento peculiar, ya que suenan igual a lo largo de los siglos. De hecho, es la única voz del pasado que llega hasta nosotros. Los instrumentos musicales han cambiado su afinación a lo largo del tiempo. No hay registros sonoros, más allá de los últimos cien años. Y sin embargo las campanas, mientras no se quiebren, siguen transmitiendo, con mínimas variaciones, inapreciables al oído, el mismo sonido.

En la Comunitat Valenciana tenemos importantes campanas antiguas. Quizás la más antigua fechada sea la "Caterina", de 1305, de la Catedral de Valencia, que el año 2005 ha celebrado sus 700 años de incesante labor. Hay alguna más del siglo XIV y otras posteriores, que nos transmiten la cálida voz del pasado, la única original que nos ha transmitido los antiguos.

Los valencianos tenemos la suerte de poseer no sólo campanas antiguas, sino también sus "partituras", es decir las instrucciones necesarias para tocarlas. Es sabido que una de las características de la cultura tradicional valenciana es su carácter "escrito". Así como en otros lugares lo tradicional se aprende de boca en boca, aquí, desde antiguo, se escribe y se lee, y la transmisión oral completa los documentos, como referencia del pasado. En la Catedral de Valencia hay diversos escritos por lo menos desde el siglo XVI, que señalan, de manera detallada, no sólo como tocar, sino la manera de poner las cuerdas o de conservar las instalaciones.

Las campanas, en sus torres, se convierten así en un peculiar instrumento musical. Campanas, torres y toques, que en cada sitio sonaban de manera diferente, y que marcaban, aún más, la identidad de la población y sus gentes.

Una pasión por las campanas

Sorprende el interés de los valencianos por las campanas. Cuando la fabricación ha decrecido, en toda España, por la falta de nuevos campanarios, y por el abandono de los antiguos, en la Comunitat Valenciana se siguen encargando campanas, se continúan construyendo campanarios, se aumentan los conjuntos. De hecho, el 50 % de las campanas nuevas que construyen las ocho empresas existentes en toda la península, tienen como destino nuestro territorio.

Aquí no se concibe una fiesta sin campanas, y sin campanas que volteen. Así como en Castilla o en Aragón, por poner dos casos, cuando no hay campanero, lo sustituyen por unos mazos que golpean la campana inmóvil, aquí las campanas deben voltear, y deben ser vistas volteando. Curiosamente el volteo es una tradición relativamente moderna (la primera campana que gira completamente es la Maria de la Catedral de València, hacia 1560) que se extiende muy lentamente por nuestra Comunidad (las de Segorbe solamente empiezan a voltear hacia 1770), pero esa manera de tocar, espectacular y gloriosa, se ha convertido en un referente visual y sonoro de nuestro patrimonio. Ciertamente otros toques más antiguos, como los repiques, han llegado hasta nuestros días, que están documentados desde al menos el siglo XVI, pero los volteos se extienden, de manera continuada, por toda la Comunitat Valenciana, y acompañan fiestas y celebraciones.

Esta pasión por las campanas justifica la ampliación de los conjuntos y la renovación de los bronces. Unos cuantos ejemplos: se rompe la campana mayor de Campanar, ahora un barrio de la ciudad de Valencia, y ya que están en ello, la refunden y hacen otra mayor. Otro, mucho más exagerado: quieren dotar la basílica de Sant Pasqual, de Vila-real, de una campana más en una torre un metro superior a la Arciprestal. Comienzan a desarrollar el proyecto, y acaba teniendo dos torres con 84 campanas, con dos mayores de más de 2.000 kilos cada una, y la nota Do, repetida. Y otros casos curiosos nos aparecen, como la construcción de campanas, antes de tener el campanario, en Lloc Nou de Sant Jeroni o La Canyada, donde hicieron las cuatro campanas antes de tener torre, que poco tiempo más tarde será construida. Todos estos ejemplos son recientes, de una docena de años, una época del renacimiento de las campanas.

Un patrimonio abandonado

Aunque parezca contradictorio, la extrema pasión por las campanas supuso, casi, su desaparición, en los últimos decenios. A partir de los años 20 del siglo pasado, era cada vez más complicado conseguir campaneros profesionales, recurriéndose a la mecanización como alternativa. La primera torre que se electrifica es la Seu de Xàtiva, en 1923. Un solo campanero, desde la misma sala de campanas, puede voltearlas todas, mientras sigue repicando de manera tradicional. Algo más tarde, en Burriana, en 1932, los motores sustituyen a los campaneros, y todos aplauden la modernidad y la comodidad que eso supone. Sin embargo aquellos motores, muy ingeniosos y bien realizados, tenían muchas limitaciones, y la principal es que acababan con la posibilidad de interpretar los toques tradicionales, mucho más complejos y rítmicos. Las campanas sonaban solas, pero de manera repetitiva, y sin tener conexión con las tradiciones.

La electrificación volvió a prodigarse al final de los años sesenta. Coincidieron muchos elementos: el desprestigio de las tradiciones, el encarecimiento de la mano de obra, el cambio de costumbres, las innovaciones del Concilio Vaticano II… De nuevo los motores parecían ser la solución ante la necesidad imperiosa de oír las campanas, de la manera que fuera.

Entonces se sustituyeron las instalaciones. Miles de campanas perdieron sus históricos yugos de madera, que les daban una sonoridad especial, entretanto protegían las los edificios, que a menudo eran menos antiguos que los propios bronces.

La mecanización parecía irreversible, mientras tenía efectos muy negativos. Ciertamente las campanas tocaban "solas", pero como no hacía falta esforzarse, los toques pasaron de durar escasos minutos a una y dos horas, las campanas tocaban sin ser vigiladas, y acababan rompiendo muros e instalaciones hasta romperse ellas mismas.

Parecía que era el fin de la tradición, pero entre los valencianos amantes de las campanas se daba un deseo contradictorio: por un lado querían seguir oyéndolas, al mismo tiempo que les molestaba que sonasen de esa manera, reiterativa y monótona.

Los procesos de restauración de campanas: el "modelo valenciano"

En los primeros años 90 se dieron los primeros indicios de cambio. A propuesta de la Generalitat Valenciana se hicieron algunas propuestas técnicas de restauración de las campanas, sus instalaciones y sus toques. Se trataba de aplicar los criterios generales de restauración, utilizando técnicas reversibles, para recuperar los aspectos originales del instrumento en toda su complejidad, documentando todo el proceso.

Las campanas tienen diversos aspectos que exigen diversas líneas de restauración. La sonoridad es prioritaria, por tanto se deben descartar aquellas técnicas que deformen o escondan la voz de la campana. Al tratarse de objetos en movimiento, la conservación de las partes originales está marcada por la seguridad, y en consecuencia se mantendrán solamente aquellas partes originales que no pongan en peligro a la campana en movimiento. También se trata de objetos singulares, por tanto deben conservarse aquellos elementos que diferencian al objeto y garantizan su diferente sonoridad, su distinta manera de tocar, de un lugar a otro.

En resumen la propuesta técnica se limitaba a tres condiciones complementarias: recuperar la sonoridad original, reproducir los toques tradicionales y no impedir los posibles toques manuales.

Es lo que fuera de nuestras fronteras se llama "el modelo valenciano de restauración", que ha cambiado radicalmente el mundo de las actuaciones de campanas, no sólo en nuestra Comunitat Valenciana, sino en toda España, e incluso marca un estilo seguido por otros estados miembros de la Unión Europea.

Se trata de una propuesta global que va más de la sustitución de los yugos metálicos por otros de madera porque también se han recuperado diversas formas locales de yugos, que aportan distintas sonoridades.

Por iniciativa nuestra las empresas europeas (de España, Italia, Francia, y Bélgica, es decir de diversos estados de la Unión) han desarrollado nuevos motores, cada vez más complejos y a la vez de menor gasto energético, que pueden tocar las campanas "casi" como los campaneros, y que no impiden los toques manuales. Esos motores van controlados cada uno por su correspondiente ordenador, que le permite conocer la posición de la campana, su velocidad, el ángulo del badajo y otros muchos parámetros, y su desarrollo ha tenido lugar en los diez últimos años.

Esta nueva tecnología de los motores (que hacen girar las campanas) y de los electromazos (que las percuten por fuera) ha supuesto la creación y el desarrollo de ordenadores específicos para la gestión de las campanas de una torre, desarrollados también por más de media docena de empresas europeas y aplicados inicialmente aquí. Si bien uno de los primeros se instaló en la Catedral de València, hay hoy más de quinientos instalados a lo largo de la Comunitat Valenciana, o sea más de un tercio de los 1.500 campanarios existentes.

Esos ordenadores reproducen los toques tradicionales, adaptándose a las diferencias de cada lugar, sin renunciar a las más modernas tecnologías. Algunos ordenadores se pueden programar por Internet, y otros se conectan mediante llamadas de teléfonos móviles, pero unos u otros sirven, de manera contradictoria, para mantener las tradiciones, ya que interpretan los toques, a menudo programados por los últimos campaneros, conservando así las formas antiguas, a pesar o gracias a las nuevas tecnologías. Alguna innovación tecnológica está motivada por la distancia entre la torre y la iglesia, como es el caso de la Sang de Llíria, pero otros casos están motivados por la escasez de sacerdotes, que indican, con una llamada de su móvil al ordenador de una torre que están llegando al pueblo, indicando el toque no solo el aviso de la misa, sino la proximidad del párroco, como ocurre en algunos pequeños pueblos de La Vall d'Albaida.

Pero, sobre todo, esos ordenadores sirven para recuperar elementos del paisaje sonoro, esto es de los toques tradicionales, que van más allá de las señales de misa, de fiesta o de difuntos. Así vuelven a sonar, en docenas de torres, los toques del Ángelus del amanecer, del mediodía o del atardecer que indican, también las partes de la jornada, o incluso el toque de cierre de murallas, interpretado cada noche en la Catedral de València, de manera programada.

Los toques marcan, pues, señales antiguas, que se perdieron cuando desaparecieron los campaneros o los sacristanes, como el toque de víspera, el sábado a la una en Sant Mateu, indicando, nada más y nada menos, que el día siguiente es festivo. Son pues toques que van más allá de la señal utilitaria, de la llamada concreta, y que nos relacionan con una manera tradicional de organizar el tiempo y la comunidad a través de sus campanas.

Las restauraciones de campanas

A partir de ahí las empresas, que antes se limitaban a reparar instalaciones, a sustituir campanas antiguas por otras nuevas, y a instalar toques sencillos y sin tradición, han debido hacer un notable cambio de mentalidad, para adaptarse a un mercado con nuevas y más complejas necesidades.

Esto supone, también, un notable cambio entre los posibles clientes: los responsables de las parroquias, los encargados municipales, conocen cuál es la mejor manera de actuar con sus campanas. Y cuando no lo pueden hacer, porque a menudo las limitaciones presupuestarias lo impiden, saben que no lo hacen bien, y se excusan de la mala actuación.

La mayor parte de estos trabajos de mayor calidad y de respeto con las campanas, sus características y sus tradiciones, se dan en la Comunitat Valenciana, y es algo explicable: el interés por las campanas y sus toques es tan alto aquí que los altos costes de las restauraciones no parecen importar. Lo que se trata es de recuperar unos instrumentos, una sonoridad y una imagen. Cuando, en las demás comunidades autónomas, una empresa o dos bastan para mantener, reparar y reponer sus campanas, aquí tenemos cuatro empresas especializadas, dedicadas con exclusividad a ese trabajo, mientras que otras tres o cuatro empresas, ubicadas fuera de nuestro territorio, también trabajan aquí.

Pero hay otra característica más que señala el gran interés nuestro hacia las campanas y su toque tradicional. En las últimas quince o veinte restauraciones, en las que se ha introducido la más moderna tecnología, la inauguración ha corrido a cargo de alguno de los grupos de campaneros existentes. Haciendo incluso el concierto inaugural en una estructura provisional en la propia plaza, ante el campanario. Es una forma de manifestar que modernidad y tradición no están reñidas, una manera de expresar que la instalación es tan completa que no solamente funciona de manera automática sino que se pueden hacer conciertos manuales, sin limitaciones.

La lista sería interminable. Citamos antes el ejemplo de Campanar, cercano a la Conselleria de Cultura, Educació i Esport, donde aprovecharon la rotura de la mayor para rehacerla y añadir otra más grande. Las cuatro campanas del conjunto se inauguraron con un sonoro concierto en la plaza. Como ocurrió en Manises, tras la restauración de la torre, en L'Eliana, en Albaida, o Lloc Nou de Sant Jeroni.

Y en otros casos se tocaron las campanas de la misma torre, sobre todo en campanarios restaurados por la Generalitat Valenciana. Podemos citar los casos de Suera, en Massanassa, en Sant Pere de Xàtiva, en Sant Vicent del Raspeig, en Alcàsser, en Cortes de Pallás, en la Seu de Xàtiva...

Los grupos de campaneros

Como consecuencia de las primeras restauraciones, o quizás como causa de las mismas, surgieron en aquellos años 90 los grupos de campaneros, nacidos a partir de la experiencia de los campaneros de las Catedrales de Segorbe y de Valencia.

Los grupos se han multiplicado, por el norte y por el centro de la Comunitat Valenciana. Es un hecho singular que en el sur, esto es en la provincia de Alacant, se han realizado más "conciertos" que en el resto del territorio, sin embargo no ha cuajado ningún grupo de campaneros.

A menudo, la restauración de las campanas supone la creación de un grupo que se reúne en la torre, y prefiere pasar las fiestas allá arriba, participando con su esfuerzo en el ambiente festivo comunitario. Incluso, en muchos lugares, el núcleo inicial ha servido para impulsar la restauración, dotando a la torre de un conjunto de campanas ampliado y mejorado.

Existen en este momento una veintena de grupos ubicados en grandes o pequeñas poblaciones, y encargados del mantenimiento, la difusión, la interpretación de sus toques, así como de promover la restauración de sus campanas y de los campanarios vecinos.

Uno de los elementos aglutinadores y difusores de las actividades de estos grupos de campaneros está constituido por la página de Internet campaners.com, que reúne en la actualidad más de mil artículos de campanas, la información de más de 6.000 campanas y 2.000 campanarios, junto a más de 25.000 fotografías. Este medio de difusión, iniciado en 1996 ha servido y sirve para divulgar entre los interesados de todo el mundo las actividades de los campaneros, así como los procesos y los modelos de inventarios y de restauración aquí indicados.

Los inventarios incluyen unos 300 toques de campanas en formato MP3, ya que se aprovechan los conciertos inaugurales para grabar, en vivo y en directo, a los últimos campaneros tradicionales. Esa colección sonora, de unas siete horas de toques de campanas, es una de las más completas existentes en todo el mundo.

Los inventarios de campanas

Desde el principio de las actuaciones en conjuntos de campanas se vio la necesidad de conocer el patrimonio para poder actuar. La Generalitat Valenciana inició, a partir de 1994, una serie de inventarios por comarcas, que en la actualidad cubren la mitad del territorio valenciano, con más de cuatro mil campanas inventariadas. Estas herramientas sirven para la gestión, la protección, la difusión y la puesta en valor de un patrimonio "menor", constituido, a menudo, por los elementos muebles patrimoniales más antiguos de la población, y que ha pasado desapercibido hasta nuestros días.

Los inventarios incluyen, como cualquier otro, no solamente las medidas o las inscripciones de las campanas. También aportan conocimiento sobre su conservación, las actuaciones de restauración y en algunos casos se indican las diversas notas musicales que conforman el sonido de cada campana.

Las actuaciones de la Generalitat Valenciana

Otra vía, importante, de mejora de las campanas y su mundo, en la Comunitat Valenciana, ha consistido en la actuación de la Generalitat Valenciana, en dos frentes complementarios: las restauraciones directas y la convocatoria anual de subvenciones. Desde 1996 se ha intervenido en 24 conjuntos de campanas, con un importe aproximado de 400.000 €, que se completa con la convocatoria anual de subvenciones, desde 1997. Esta línea no solamente ha permitido conceder 150 ayudas, por un importe aproximado de 350.000 €, que marca el estilo de restauración y la manera de actuar tanto de usuarios como de empresas.

Entre los grandes conjuntos restaurados recientemente podemos citar el Campanar de la Vila (o Torre del Fadrí) de Castelló de la Plana, la Concatedral de Sant Nicolau de Alacant, la Seu de Xàtiva, Santa Maria de Ontinyent, Sant Bertomeu de Benicarló o la propia Catedral de València, sin olvidar las casi trescientas campanas restauradas a través de la línea de subvenciones.

Estas actuaciones se completan - o completan - con las intervenciones en los campanarios. Desde 1996 se ha intervenido en una o varias fases en 26 campanarios de la Comunitat Valenciana, por un importe que ha supuesto, solo para la Conselleria de Cultura, Educació i Esport, más de 6.000.000 €

Entre estos edificios restaurados podemos destacar la Assumpció de Bocairent, San Lucas de Cheste, Santa Caterina de Valencia, Sant Martí de Alcàsser, Sant Andreu de L'Alcúdia, Nuestra Señora de los Ángeles de Chelva, Sant Joan de Quatretonda, El Campanar de la Vila de Castelló de la Plana, el Campanar de Sant Mateu, la Catedral de Segorbe, la Catedral de Orihuela, Santa Caterina de Teulada, o el Salvador de Mutxamel, entre otras.

Se trata en suma de servir de modelo, por un lado, y de incentivar las actuaciones, con ayudas que siempre generan una participación local. Otro rasgo más de los valencianos: aprovechando el impulso de la subvención o de la ayuda concedida, se buscan nuevas fuentes de financiación para conseguir aquel producto, sonoro, visual, simbólico y estético que transmita mejor nuestra imagen.

Un futuro prometedor

El futuro de las campanas valencianas es prometedor, a causa de las actuaciones en el momento, en el que se restaura, se completa, se pone en valor, se utiliza tanto el campanario como las campanas y sus toques, de manera diferenciada, respetuosa con la tradición y las necesidades actuales.

La utilización de nuevos conocimientos - técnicos, arquitectónicos, acústicos, musicales - no hace sino enriquecer, actualizar y divulgar un patrimonio que existe desde siempre en nuestra memoria y que, pro diversos motivos, había quedado dormido.

Hay futuro, porque en el momento presente diversas generaciones - también las más jóvenes - participan en la conservación y en el uso normal de las campanas. Esta integración de aquello que es extraordinario - el patrimonio - en lo ordinario - la vida cotidiana -, permite augurar el más brillante - y sonoro - futuro para nuestras históricas campanas.

GENERALITAT VALENCIANA (2006)
  • Campanas (historia general y tópicos): Bibliografía
  • Reparación de campanas: Bibliografía
  • Restauración de campanas: Bibliografía

     

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