LLOP i BAYO, Francesc - El Eloy ya toca en su torre de Santa Catalina
L´Eloi boca per a dalt - Foto LLOP i BAYO, Francesc (22/06/2003)

El Eloy ya toca en su torre de Santa Catalina

La campana vuelve al campanario restaurado

El día del Corpus Christi, 22 de junio de 2003, al paso de la procesión, volteaba por primera vez, después de casi setenta años, la campana llamada “El Eloy”, en la torre recién restaurada de Santa Catalina. El toque anunciaba y acompañaba el paso de la Custodia por la plaza de la Reina, y ese volteo era interpretado de manera manual por un solo campanero. Al toque del Eloy contestaban, por un lado, las campanas mecanizadas de San Martín, y por otro las solemnes campanas manuales de la Catedral. Con ese volteo, la campana anunciaba gozosa que había vuelto a casa.

El Eloy: características de la campana

La campana tiene 71 cm de diámetro, y pesa unos 250 kilos, muy por encima de los 207 teóricos que le corresponden por su diámetro. Ostenta las siguientes decoraciones e inscripciones, ubicadas como si se tratase de un reloj: en el medio una cruz a las 00 y una imagen de San Eloy a las 06, a cuyos pies figura la inscripción “S. ELOY”. La campana tenía pintada, seguramente con ácido, una inscripción manuscrita, también a las 06, que decía “Eloy”, y que probablemente había sido hecha por un campanero del siglo XX; este grafito ha desaparecido con la limpieza. Una leyenda rodea el pie de la campana: “ + S.N ELOY VENERADO EN LA PARROQVIAL DE S.A CATALINA MARTIR DE VALENCIA + ANO 1846 + M.L M.ZO M. F. “, que debe interpretarse como “ San Eloy venerado en la Parroquial de Santa Catalina Mártir de Valencia + Año 1846 + Me hizo Miguel Monzó “ No se indica ni el motivo de la refundición, ni la existencia de una campana anterior, ni la relación con el Gremio de Plateros.

La campana conserva el yugo original de madera, que en tierras valencianas se llama “truja”, y que tiene también una inscripción medio borrada, descubierta en el momento de la restauración, donde dice “SAN ALOY”. Escrita con epigrafía humanística, procede seguramente de la campana original. La parte central del yugo ha sido rehecha, ya que la anterior, formada por cuatro trozos de madera, estaba en muy mal estado.

Por otra parte, de las siete asas originales, decoradas con máscaras, solamente quedan tres, ubicadas en la parte interior del campanario, sobre la imagen de San Eloy. Las otras fueron sustituidas, en tiempos antiguos, por cuatro taladros en la campana, para fijarla al yugo, así como de una especie de horquilla fijada en el interior y que se apoya en las asas existentes; esta reparación debe ser probablemente del momento de fundición de la campana.

La campana ha sido denominada segÚn la fórmula tradicional de la ciudad de Valencia, que utiliza un artículo y el nombre del santo o santa. El artículo, en esta ciudad, corresponde al mismo género que el nombre, pero hay otras fórmulas; así en Castelló de la Plana utilizan siempre el artículo en femenino, pero el nombre con el género correspondiente. Allí sería “La Eloy”. En nuestro caso, la campana se denominó siempre como “El Eloy”.

“La máxima cantidad de plata que campana puede soportar…”

Una de las leyendas urbanas más consolidadas de la presente ciudad de Valencia es la presunta composición metálica del Eloy, que contendría “la máxima cantidad de plata posible para una campana”. Esta tradición tiene una doble justificación: por una parte el sonido tan estridente de la campana, y por otra la existencia del Gremio de Plateros en la antigua parroquia de Santa Catalina; San Eloy es el patrón de este oficio.

Los estudios metalógráficos, impulsados por el Doctor José Sánchez Real, y realizados por los laboratorios de CEPSA muestran otra cosa. A la espera de la publicación de estos datos, podemos avanzar la parte relacionada con la plata, que representa Únicamente el 0,04 % (es decir, 4/10.000, una cantidad ínfima, de escorias) del total del bronce de la campana. Esto supondría unos 80 a 100 gramos de plata. En realidad el sonido tan agudo y potente está causado por el perfil grueso y por la forma de la campana, sin influencia de la escasa plata presente.

L´Eloi en la Catedral - Foto LLOP i BAYO, Francesc (22/06/2003)

Historia de la campana

Era una de las seis campanas inglesas del campanario de Santa Catalina, construida en 1730 como sus compañeras, en Londres. Siempre se ha dicho que la campana procedía de Inglaterra, porque la Iglesia Anglicana prohibía el uso de las campanas, pero su origen es más interesante. Los ingleses son grandes amantes de las campanas, que siguen utilizando, exclusivamente de manera manual, hasta nuestros días. Como consecuencia de esa afición hay numerosos grupos de campaneros (algunos de ellos anteriores a 1640) y en consecuencia una gran demanda de buenas campanas, lo que originó ya en el siglo XVIII una producción excelente y económica, de campanas de calidad. Por eso la parroquia de Santa Catalina, para llenar de mÚsica y de significado, encargó las mejores campanas del momento, para su torre recién construida. Esas excelentes campanas eran más baratas y mejores que las locales, por lo que divulgaron unos rumores sobre su origen protestante, para contrarrestar la competencia, rumores que aÚn persisten.

A lo largo de los siglos las campanas de Santa Catalina siguieron diversas vicisitudes. A principios del siglo XX, la iglesia dejó de ser parroquia, y se trasladaron las campanas mayores hacia San Agustín, dejando las tres pequeñas en la torre barroca. Tras la destrucción y saqueo de la Guerra Civil, se pensó derribar el templo (como ocurrió con otros), dejando exclusivamente el campanario, en medio de una Calle de la Paz, prolongada y ampliada. Las campanas no fueron expoliadas y se trasladaron dos a San Martín, la parroquia más próxima (donde fueron refundidas en 1967) y la tercera a la Catedral. El Eloy ya no era la campana inglesa original, sino que había sido refundida en 1846.

La campana estaba instalada junto a las once originales de la Catedral, y a veces participaba en los toques, aunque su sonido estridente y su ausencia de las partituras históricas de la Seo, dificultaban su uso. En 1997, por acuerdo del Cabildo, la campana se bajó hasta la segunda planta del Campanario de la Catedral, a la llamada “Casa del Campanero”, donde ha permanecido hasta nuestros días, y donde fue volteada en ocasiones muy especiales, como la inauguración de la exposición de “La Luz de las Imágenes”. El regreso de la campana a su lugar de origen fue anunciado por el Señor Arzobispo, durante la inauguración de las obras de restauración del Campanario de Santa Catalina, el 28 de noviembre de 2002.

Miguel MONZÓ, fundidor de campanas

Conocemos pocas campanas de este fundidor, que firma de maneras distintas. En la campana Reina del Rosario, de Sedaví, de 1843, firma “MONSO M. F. “, segÚn MOLLà i ALCAÑIZ; que quiere decir MONSÓ ME FECIT (o me hizo). En el Eloy, como ya sabemos, firma de manera más concisa “M.L M.ZO M. F.” En la campana municipal de Caudiel de 1858, transcrita también por MOLLà i ALCAÑIZ, indica “MIGUEL MONZO ME FABRICO”. Una cuarta campana, desaparecida con la voladura del Campanar de Burriana, indicaba “Miguel Monzo M. F.” Sus campanas son muy gruesas, de perfil pesado, que da un mayor volumen sonoro a la campana así como una nota más aguda (cerca de dos tonos más alta) que la que le corresponde por su tamaño. Esas y no otras, son las causas de la sonoridad extraordinaria del Eloy.

Les dues campanes - Foto LLOP i BAYO, Francesc (22/06/2003)

La otra campana de la torre

En la torre existe otra campana, de menor tamaño, que tiene las siguientes inscripciones: " MARIA ASUNCION / TEMPLO DE REPARACION / DE SANTA CATALINA AÑO SANTO 1950 / REFUNDIDA EN EL AÑO SANTO / DE LA REDENCION 1983 / CENTENARIO DE LA HERMANDAD / DE SACERDOTES OPERARIOS”. La campanita tiene la siguiente marca de fábrica: “FUNDICION / DE / SALVADOR MANCLUS / INDUSTRIA / VALENCIA “. Esta campana tiene 59 cm de diámetro, y unos 120 quilos de peso. Sin embargo, a pesar de su tamaño menor, tiene una sonoridad más grave que el Eloy. La María estaba dotada con un yugo metálico, un motor de volteo continuo y un electromazo, para los toques festivos y de diario respectivamente. Esta instalación impedía por completo cualquier toque manual. La sonoridad de esta campana es de baja calidad, y tiene una nota mucho más grave que el Eloy, aunque pesa menos de la mitad que aquella.

La ubicación de las campanas restauradas

En este momento de la restauración las campanas han sido ubicadas de la siguiente manera: la María Asunción en la parte alta de la sala de campanas, y el Eloy en la ventana principal, la que da a la calle de la Paz. La ubicación de la campana restaurada no ha sido casual, sino que se pretendía mostrarla, desde el lugar más visible. Ciertamente su posición original no fue esta, sino que estaba orientada hacia la actual Plaça del Mocadoret, que no existía cuando la campana estaba en la torre. Sin embargo esta ubicación es temporal, a la espera de la reposición, en el momento oportuno, de otras cinco campanas, armonizadas con el Eloy, y ubicadas cada una en su respectivo hueco.

Toques de las campanas

Las dos campanas han sido dotadas con yugos de madera, en un caso de nueva factura, y en el otro restaurado, que conservan y mejoran la sonoridad de los bronces. Igualmente han sido dotadas de sendos motores de impulsos, que reproducen las características del volteo a la manera valenciana, y no impiden los toques manuales. La Maria de la Asunción, la más grave, está dotada también de un electromazo para las señales (toques de oración, misa diaria...) Ambas campanas han sido dotadas con su correspondiente “ballesta”, una palanca de hierro que mide aproximadamente tanto como el diámetro de la campana, para ser volteadas con una cuerda, a distancia. La técnica es la tradicional: mediante tirones se pone la campana en posición invertida, y luego por la inercia se enrolla hacia un lado, cinco o seis vueltas; al tirar de la cuerda, y por la propia velocidad vuelve a enrollarse otras tantas en el otro sentido, y así sucesivamente, hasta el final del toque. De esta manera se consiguen ritmos y sonoridades cambiantes.

Pujant l´Eloi - Foto LLOP i BAYO, Francesc (18/06/2003)

Los toques programados

Las dos campanas han sido dotadas del correspondiente ordenador, ubicado en la sacristía, que interpretará diversos toques programados: el toque de oración, tres veces al día, como corresponde a cualquier iglesia, a las ocho de la mañana, a las doce y a las ocho de la tarde, así como el de ánimas una hora más tarde. Igualmente los toques de misa diaria se avisarán, cinco minutos antes, con golpes de la María Asunción, que volteará para avisar, con la misma antelación, las misas de sábados y domingos. Para las fiestas volteará solo el Eloy, así como para el paso de las procesiones de San Vicente, tanto Mártir como Ferrer. Para las Solemnidades, y otros actos festivos como el paso de las procesiones de la Virgen de los Desamparados y el Corpus Christi, voltearán ambas campanas. Queda descartado totalmente del toque de las horas del reloj, que solamente corresponde al Micalet, la gran campana de las horas de la Catedral.

Análisis acÚstico del Eloy

Antes de hablar de las características musicales concretas del Eloy, debemos recordar unas nociones asociadas a este objeto tan especial. La campana es un instrumento de percusión que se caracteriza por tener cinco notas principales, afinadas de la siguiente manera: la prima o nota de golpe que es la nota de la campana; el hum¸ que es un subarmónico muy especial, una octava por debajo de la prima; la tercera, siempre menor; la quinta, y finalmente la octava o parcial superior. En realidad no se trata, en sentido estricto, de “armónicos” sino de “parciales”, pero esta es la composición usual de una campana, con la principal característica de la tercera menor.

Estamos hablando de la afinación teórica de las campanas, de la afinación ideal, que es la de las campanas de carillón. Nuestras campanas históricas no están lejos de esa afinación, aunque las del pasado siglo XX no siempre estaban tan afinadas. Importa mucho más la armonización, la manera en que están dispuestos los cinco parciales de las campanas de una torre, que la afinación absoluta. Hay conjuntos, como el de Cheste, con seis campanas de 1770 aproximadamente, que no están totalmente afinadas, pero que al estar armonizadas entre ellas producen un efecto musical notable. Otro conjunto, de los años cuarenta, de Sant Valer de Russafa, en valencia, genera también la misma sensación musical de armonía. Existe además otro curioso sentimiento relacionado con las campanas: con el tiempo, su sonoridad, asociada a actos rituales importantes, tanto festivos como dolorosos, se va “afinando” poco a poco. En realidad, el oído se acostumbra a ellas, las reconoce como suyas y las toma como referencia. Analicemos ahora el Eloy. Sus parciales están indicados con la nota y los cents o centésimas de semitono que se encuentran por encima o por debajo de esa nota. El análisis ha sido realizado por Francesc LLOP i ÁLVARO:

CampanaIdeal carillónEl Eloy
PrimaLa2Fa#2 -37
Tercera menorDo3Si2 +24
QuintaMi3Re3 - 38
OctavaLa3La3 - 41
Hum (suboctava)La1La1 + 35
Pujant l´Eloi - Foto LLOP i BAYO, Francesc (18/06/2003)

El proceso de restauración del Eloy

Los trabajos de restauración han consistido en dos fases diferentes: los movimientos de la campana y la restauración del vaso de bronce y del yugo de madera.

La bajada de la torre del Micalet y la subida al Campanario de Santa Catalina han sido de gran complejidad debido a las especiales cualidades de la campana y de los edificios. En el primer caso la campana, desmontada, fue bajada por la escalera de acceso a la torre, mediante el esfuerzo controlado de cuatro operarios. La subida a la torre fue mucho más sencilla, a pesar de las complicaciones administrativas que supone la ubicación de una gran grÚa frente a la torre, ya que el ingenio subió en escasos segundos la campana hasta su hueco (aunque luego la entrada fuese más trabajosa). La campana fue desmontada, en la Casa del Campanero de la Catedral, el 24 de febrero de 2003 y la bajada tuvo lugar el 1 de abril. Desde allí fue llevada hasta los talleres de la empresa restauradora, de donde regresaron el 18 de junio, fecha en que fue izada hasta el campanario.

En ambas campanas los trabajos de restauración del bronce han consistido en la limpieza del mismo, mediante chorro de arena mezclado con agua a muy baja presión, tanto por la parte externa como por la interna del vaso (la parte externa tiene efectos estéticos, pero la limpieza de la parte interna mejora sensiblemente la sonoridad de la campana). Se ha recuperado, por un escaso tiempo, el color dorado original de las campanas que poco a poco recuperarán su color oscuro, mediante una pátina, que protege al bronce de las agresiones medioambientales. El yugo de madera de la María Asunción fue de nueva factura, mientras que el del Eloy ha sido restaurado, excepto la reposición del taco central, por su deficiente conservación, quedando originales el brazo y el cabezal, o sea, la parte superior y la inferior del contrapeso.

Los trabajos de restauración del Eloy han sido realizados por la empresa Industrias ManclÚs S. C. V. de Rafelbunyol y financiados íntegramente por la Dirección General de Patrimonio Artístico de la Generalitat Valenciana.

El Director General i el rector de Santa Caterina - Foto LLOP i BAYO, Francesc (18/06/2003)

La presentación de la campana restaurada

El 18 de junio de 2003 tuvo lugar la emotiva entrega por parte del Director General de Patrimonio Artístico, el señor Enric ESTEVE i MOLLà, de la campana restaurada, a los pies de la torre de Santa Catalina. La recibió el rector de la iglesia, el señor Francisco RUIZ. El Eloy, la campana restaurada, permaneció durante varios minutos en ese lugar, mientras se montaba la grÚa de la empresa GrÚas Alapont S. A. Finalmente la campana fue izada y recibida en la sala de campanas por los operarios de la empresa restauradora Industrias ManclÚs S. C. V. de Rafelbunyol. El mismo día por la tarde ya estaba en su lugar, dispuesta para el toque.

Francesc LLOP i BAYO
Antropólogo
(24/06/2003)
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