LLOP i BAYO, Francesc - Catedral de Santa María la Mayor de Sigüenza - Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Santa Iglesia Catedral Basílica de Santa María la Mayor - Sigüenza
Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Equipo de recogida de datos:Gerardo AÑÓN PASCUAL
Fecha de la recogida de datos: 17/09/1992
Fecha del informe: 16/05/1995

El GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS recibió el encargo del Ministerio de Cultura de España de hacer el inventario de las campanas de las Catedrales españolas. En su primera fase, el trabajo recogió las características de las campanas, de las torres y de los toques de las campanas de la Corona de Aragón. En una segunda fase se recogieron los datos de las campanas de otras veinticinco catedrales de una franja vertical de la península, que comprende la Andalucía Oriental, la Comunidad de Murcia, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, parte de Castilla y León, el País Vasco y Navarra.

Este informe es el resultado de una primera toma de contacto con las campanas de la catedral de Sigüenza y su problemática específica. Será necesaria la vuelta al campanario, para completar las informaciones, especialmente las referidas a la epigrafía y otras características culturales de las campanas, aunque las conclusiones técnicas y las propuestas de restauración no diferirán mucho de las apuntadas aquí.

La redacción inicial del informe se ha visto completada gracias a las correcciones efectuadas por el canónigo archivero Felipe PECES RATA, por encargo del Deán del Cabildo seguntino.
Estas aportaciones han mejorado de manera muy positiva nuestro trabajo, pero no nos eximen de completar las informaciones recogidas, volviendo a visitar las instalaciones y las campanas de la magnífica Santa Iglesia Catedral Basílica de Santa María la Mayor de Sigüenza.

Estado de la torre

Descripción
SARTHOU describe, con su peculiar estilo rancio, la catedral, y las fases de construcción de las torres: El exterior, con sus dos torres almenadas, es de interesante aspecto militar, como otros templos contemporáneos. La frontera de esta catedral resulta hoy algo impresionante por el arcaísmo de sus dos macizas torres de recios sillares con pequeñas ventanitas románicas en las caras de sus tres cuerpos inferiores y dobles ventanales en la sala superior de las campanas, coronadas de almenas en sus terrazas y esferas sobre las almenas. Aunque gemelas, una de ellas lleva la fecha 1533 y el blasón del obispo D. Fadrique, de Portugal, que la terminó y la convirtió en campanario.
PECES RATA, canónigo archivero, describe no sólo estas torres, sino una tercera que sirvió para el reloj y sus timbres. Como es usual no cita las campanas, pero esta laguna quedará ampliamente compensada en otro trabajo posterior: A ambos lados de la fachada principal se alzan dos torres cuadradas de fuerte sillería, de piedra arenisca, de cuatro cuerpos delimitados por finas molduras salientes. En el cuerpo superior, que remata en almenas con gruesas bolas, se encuentran las campanas y poseen grandes troneras de arcos de medio punto. En los otros cuerpos inferiores aparecen escasos vanos y ventanas asaeteadas. La del lado izquierdo fue levantada por el obispo D. Bernardo, y en el siglo XVI, el obispo D. Fadrique de Portugal le adicionó el cuerpo de campanas, por Francisco Baeza, lo mismo que en la del lado derecho hizo en el XIV el cardenal D. Pedro Gómez Barroso (1348-1358). Estas torres que flanquean la portada principal, más que campanarios figuran potentes reductos defensivos. Ambas torres se comunican por una balaustrada de piedra que costeó el obispo D. Juan de Herrera (1722-1726).
La torre, denominada del Santísimo, se yergue a la derecha del brazo meridional del crucero o transepto. Es obra de comienzos del siglo XIV. Fue en su origen una atalaya militar. Su planta es cuadrada y termina en un tejadillo a cuatro aguas, rematando en la veleta del gallo de hierro forjado. Ha sufrido varias transformaciones y restauraciones; una de ellas en 1504, y últimamente, en 1947, se restauró de los bombardeos que en 1936 destruyeron su chapitel.
En esta torre estuvo el reloj de la catedral hasta que, a mediados del siglo XVII, fue trasladado a la de las campanas, donando 1000 ducados para su reparación el prelado fray Tomás Carbonell (1677-1692).
Estado de conservación
En el momento de nuestra visita, el estado de conservación de la torre es adecuado, no así el de las instalaciones de campanas, oxidadas y abandonadas.
Visitas públicas
La torre no tiene acceso público.

Campanas

Conjunto actual: croquis de la torre
La torre de las campanas de la catedral de Sigüenza tiene quince campanas, dispuestas en dos plantas. Las once inferiores corresponden a las campanas de uso litúrgico, mientras que las tres superiores se emplean para las señales horarias.
PECES RATA, en sus publicaciones y en la comunicación personal, habla de otra campana más, también fundida en 1941, y que servía para tocar desde el coro y avisar a los campaneros: esta campana se encuentra en el mismo campanario, pero no fue estudiada en el momento de nuestra visita a la torre para la toma de datos. Está en el suelo, y junto a la tronera izquierda del Este.

CampanaNombreInstalaciónAutorAño
1Campanillo de San Cristóbalvolteo manual 1698
2Campanillo de coro, Pascualínvolteo mecánico 1450ca
3Campanillo del Beato Julián de San Agustín de MedinacelifijaVIUDA DE MURUA (GASTEIZ/VITORIA)1941
4Campanillo de las flores, Periquitovolteo mecánico 1762
5Campana de San Pascualvolteo manualFRANCISCO FERNÁNDEZ COLINA Y HERMANOS (SIGÜENZA)1924
6Campana del Hospitalvolteo manual 1733
7Campana de la Oración, Anunciación de Nª Sra.fijaVIUDA DE MURUA (GASTEIZ/VITORIA)1941
8Esquilón de las ochofijaVIUDA DE MURUA (GASTEIZ/VITORIA)1941
9Campana de las Ánimasvolteo manualPEDRO DEL CORRAL; GREGORIO DE GARGOLLO1817
10Campana dorada, de Santa Libradavolteo mecánicoHERMANOS COLINA (SIGÜENZA)1924
11Campana grnde, de la Asunción de Nª Sra.volteo mecánicoHERMANOS COLINA (SIGÜENZA)1924
ACampanillo de los cuartos menorfija
BCampanillo de los cuartos mayorfija
CCampana del relojfija 1684

Campanas históricas
Hay varias campanas anteriores a la guerra civil y al sitio de la catedral. Hay una campana gótica, del XV o del XVI, dos del XVII, una de ellas la de las horas del reloj y el campanillo de San Cristóbal; dos más del XVIII, a las que quizás se puedan añadir las de los cuartos del reloj, tras un necesario estudio, una sola del XIX, y otras del XX, fundidas en dos tandas: tres, con motivo del octavo centenario de la conquista de Sigüenza, en 1924, y otras tres, en el momento de la restauración tras la guerra civil, en 1941.
Destrucciones
A las destrucciones propias de los siglos, que justifican las refundiciones en el XVIII o el XIX, cabe añadir dos factores más cercanos a nosotros, que han sido, y son, causa de destrucción de las campanas: por un lado la guerra civil (sabido es que la catedral fue un importante lugar de combate) y por otro la mecanización de las campanas, instalando primero yugos de hierro y después motores. El primer resultado, negativo, ha sido la rotura de la campana grande, que junto a la dorada constituyen dos de las mayores campanas de volteo de todas las catedrales de España.
Electrificaciones
Una primera electrificación, de las campanas grandes, fue realizada según PECES RATA por la VIUDA DE MURUA, en 1941, aprovechando la refundición de las campanas rotas y la sustitución de los yugos de madera. Una segunda motorización, según nuestros datos, fue realizada por un tal DAVI hacia 1984-85, y la más reciente reparación ha sido hecha recientemente por QUINTANA de Saldaña, hacia 1991. Como señalaremos más adelante estas electrificaciones son las responsables de la rotura de la campana grande, y suponen un gravísimo peligro para la subsistencia de las campanas históricas existentes, especialmente las más antiguas.

Toques de las campanas

En la bibliografía figura una relación de los toques de campanas, remitida por el Cabildo Catedral en su comunicación para la corrección de errores. No obstante, los toques manuales parecen haber desaparecido de la torre, mientras que los toques mecánicos sólo interpretan de manera incompleta los toques y las técnicas tradicionales.
Toques manuales
La actual instalación impide los toques manuales, y no reproduce los toques ni los ritmos tradicionales.
Toques mecánicos
Los toques mecánicos están limitados al volteo de algunas campanas. El conjunto ofrece pocas posibilidades rítmicas y sonoras.
Campanero
No nos consta la existencia reciente de un campanero dedicado a la interpretación de los toques tradicionales.

Reloj

Mecánico
En la torre de las campanas existe un magnífico reloj mecánico, de 75 cm de alto por 220 de largo y 71 de ancho.
Construido por Manufacturas BLASCO de Roquetas, fue restaurado por la misma empresa el 22/02/1987, de modo que el remontaje de la cuerda se realiza mediante dos motores, para lo que fue necesario modificar en parte el mecanismo.
La transmisión hacia las campanas de los cuartos y de las horas se realiza mediante tiraje mecánico, por encontrarse estos timbres en la misma torre, aunque a un nivel superior.
El reloj plantea un pequeño problema teórico por su ubicación, que ya fue resuelto hace siglos. En efecto, es poco usual que tenga ubicado el reloj y sus campanas en la misma torre donde se encuentran las campanas litúrgicas, sobre todo cuando hay otra torre en la misma fachada, e incluso una tercera, más moderna, que fue empleada para esos menesteres pero que dejó de ser utilizada como tal hacia 1680.
La necesaria separación entre las campanas del tiempo “civil”, es decir las del reloj, y las del tiempo “religioso”, o sea las litúrgicas, queda marcada por la distinta ubicación de las mismas: unas en una estancia y las otras en una espadaña, unos metros más arriba.
Nosotros seríamos partidarios de recuperar la torre del Santísimo como torre para el reloj, con todos los problemas que esto pueda suponer, derribando la pequeña espadaña que sostiene las tres campanas horarias, que entre otros defectos tiene un difícil acceso, que redunda en una conservación incompleta de las campanas y de los mecanismos para el toque.
Este mecanismo y sus campanas, de acuerdo con las informaciones recibidas, son de titularidad del Cabildo Catedral.
Electrónico
Existe un reloj electrónico para la gestión de los toques automáticos de las campanas de uso litúrgico, aunque se encuentra temporalmente averiado.

Estado del conjunto

Analizaremos el estado de las instalaciones, desde el punto de vista de conservación del patrimonio, teniendo en cuenta cómo se conservan las instalaciones históricas, de qué manera reproducen los toques tradicionales y cómo permiten la interpretación de esos toques de manera manual. En este caso, la electrificación ha supuesto una ruptura con la tradición, una introducción de unas sonoridades mucho más limitadas, y la imposibilidad de realizar los antiguos toques tradicionales.
Conservación de las instalaciones
La electrificación, típica de la empresa MURUA, significó la destrucción de la instalación tradicional, sustituyendo los yugos de madera, de gran calidad sonora y rítmica, por otros de hierro colado, menos resonantes, y que son la probable causa de rotura reciente de la campana grande. Hay que recordar que esta empresa, pionera en la electrificación de campanas (los primeros trabajos que conocemos de ellos son de 1920), resuelve mal la motorización: como instalan unas ruedas muy pequeñas en los ejes metálicos, deben dejar las campanas muy equilibradas para que los motores puedan voltear las campanas a la primera. Esto supone que los centros de gravedad se desplazan hacia arriba, y que la velocidad de giro es muy lenta, con lo cual los badajos, en vez de rebotar alegremente, quedan pegados sobre la campana, aumentando las posibilidades que se rompa. Esta instalación pone en grave peligro de existencia las campanas históricas, pero de manera muy especial el campanillo de coro, con un badajo excesivamente grande y que no pega en su sitio. La instalación afectará, seguramente, por la gran retención de los motores, a la fábrica de la torre.
La instalación de MURUA tiene además otro gravísimo defecto, y es el desprecio absoluto hacia las más elementales reglas de acústica. Es sabido que las campanas producen al menos cinco armónicos principales, más altos cuanto más aguda es su nota. Los antiguos aislaban las campanas de la fábrica y de los accesorios, mediante yugos de madera, que no se hacían así por falta de tecnología (eran capaces de fundir grandes masas de bronce, de una vez, y que han durado siglos, a pesar de haber sido golpeadas continuamente). En este caso, todas las campanas cuelgan de yugos de hierro, lo que hace que se transmitan sus vibraciones directamente a la fábrica, y que, en el caso de las campanas pequeñas, se refuercen sus armónicos agudos, resultando que suenen más “metálicas”.
Pero hay otra falta que redunda aún más en la poca sonoridad de los campanillos. Sabido es que las notas más graves, propias de las grandes campanas, se extienden, por así decirlo, en todas las direcciones, rebotándose y extendiéndose alrededor. En las campanas pequeñas, más agudas, las notas se extienden en línea recta, con lo que se necesita “ver” la campana para poder “oírla”, al contrario que en las grandes. Si en esta catedral, las campanas pequeñas se hallan en una posición muy baja con respecto al suelo de la estancia, y cuelgan además de una estructura metálica, y tienen yugos metálicos, podemos asegurar que su voz sonará mal, y muy desfigurada, lo que es más grave, pues precisamente son las campanas más antiguas de la torre, aquellas que nos traen la música más antigua aún viva.
También podrían ubicarse en la espadaña del reloj, aunque esta ubicación, óptima para la propagación del sonido más agudo, podría ser negativa para el conjunto, ya que las campanas pequeñas sonarían “separadas” de las mayores, sin llegar a formar una masa sonora compacta y armoniosa.
Otra deficiencia debe ser tenida en cuenta: se trata de los yugos de hierro fundido. En su momento supusieron una innovación importante, porque aportaban una comodidad e incluso una estética propia de la nueva sociedad industrial. Sin embargo, estos yugos son sujetos a torsiones mucho más graves que las propias campanas, sin poder convertir como ellas el esfuerzo que reciben en energía sonora. Estos yugos acaban rompiéndose, y pensamos que alguna de las campanas inmovilizadas, tiene alguna rotura del contrapeso. Ninguna de las empresas que instala yugos metálicos, en la actualidad, los hace fundidos, por experiencia, sino que los construyen con perfiles metálicos soldados, más resistentes y fáciles de manejar.
Reproducción mecánica de los toques tradicionales
La actual instalación sólo reproduce los volteos parcialmente (ya que los motores, de tracción continua, giran siempre en el mismo sentido y a velocidad constante), y los repiques de manera muy incompleta (debido a la lentitud de respuesta de los martillos mecánicos). La falta de un ordenador para la gestión de los toques limita aún más las posibilidades de la instalación, que sólo reproduce una parte mínima y extremadamente simplificada de los toques tradicionales.
Posibilidad de ejecución de los toques manuales
La actual instalación, concebida como una electrificación definitiva frente a los campaneros, impide casi totalmente los toques manuales, ya que es preciso quitar todas las cadenas para realizar los volteos. La ausencia de accesorios en las campanas pequeñas impide, por otro lado, su volteo manual. Los repiques se ven dificultados por el cambio de altura de las campanas, aunque permanezcan en la misma posición, por el desplazamiento de los ejes.

Propuestas

Protección
En la torre se encuentran varios elementos que han de ser protegidos de manera específica: el campanillo de coro (2) debe ser incoado BIC, por su importancia, mientras que el campanillo de S. Cristóbal (1), el campanillo de las flores (4), la campana del Hospital (6), y las tres del reloj (A), (B), (C), deben ser incluidas, de manera individual, en el Inventario General de Bienes Muebles, por su alto valor. La campana del siglo XIX tiene cierto interés, y solamente puede ser refundida después de una cuidadosa documentación, en caso de rotura. Las campanas de este siglo también son interesantes, aunque en un nivel mucho menor.
Intervenciones urgentes
La intervención más urgente consiste en la inmovilización del campanillo de coro, si sigue estando con el mismo gran badajo que existía en el momento de la visita.
También debe plantearse la posibilidad de soldar la campana grande, cuyo mayor interés radica en haber sido fundida en Sigüenza, en la fábrica de los COLINA, que desapareció antes de la guerra. Esta campana tiene otro interés, como es el de ser una de las mayores, si no la más grande, de las campanas que voltean en España. La soldadura de las campanas es una técnica, utilizada con éxito en al menos cinco campanas de la Comunitat Valenciana, y realizada por una empresa alemana, que ha soldado, en este siglo, más de cinco mil campanas. La operación, que resulta alrededor de la mitad de lo que costaría refundir la campana, tiene una principal ventaja, y es que se recupera la sonoridad original de la misma campana: no se trata de una réplica, ni de un timbre que pesa más o menos igual o que tiene una afinación similar, es la campana que recupera la voz rota. De cualquier manera, debe cambiarse el sistema de toque, para no evitar otra posible rotura de ésta u otra campana.
Restauración
Las campanas deben recuperar sus yugos de madera originales, para volver a encontrar su acústica, su volumen sonoro y la seguridad de los bronces y de la fábrica.
En el caso de las campanas pequeñas es imprescindible situarlas o bien más altas o, mejor aún, en una de las ventanas, en la posición más e levada posible. De cualquier manera no deben colgar de una estructura metálica. También es importantísimo que los yugos tengan los ejes en línea o por encima de las asas, y no a media campana como ocurre ahora, sobre todo en las menores.
Como hemos apuntado con anterioridad, la ubicación de las campanas pequeñas en la espadaña del reloj mejoraría su sonoridad, pero partiría el conjunto sonoro actual, formado por todas las campanas, creando dos grupos separados y mal integrados acústicamente.
Los motores de volteo, en caso de instalarse, deben reproducir los toques tradicionales con sus variantes locales, y no impedir, bajo ningún concepto, los toques manuales. Dichos motores deben ser de los llamados de impulsos, que reproducen los gestos del campanero, haciendo oscilar las campanas, progresivamente, y no frenándolas en absoluto, ya que carecen de reductora; estos mecanismos pueden funcionar con las instalaciones tradicionales, de yugos de madera, como ocurre en la Catedral de València.
Los electromartillos para los repiques han de instalarse de modo que no impidan, en su caso, la oscilación o el volteo de las campanas. Estos mecanismos serán de las características adecuadas para reproducir los toques tradicionales, por más rápidos y variados que sean.
Se recomienda el empleo de un ordenador para la ejecución automática no sólo de los llamados toques de aviso, sino de aquellos cíclicos tradicionales, como son los toques de Angelus tres veces al día, el de ánimas al anochecer, o los repiques de víspera de domingos y festivos.
En cualquier caso toda actuación sobre las campanas, la instalación, el reloj y los toques deberá ser supervisada y autorizada por los Servicios Competentes de Patrimonio de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.
De manera subsidiaria debiera tenderse a la formación de un grupo de campaneros, que se encargasen del mantenimiento de las campanas y de los toques manuales de las grandes celebraciones.

Bibliografía empleada

  • SIGÜENZA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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