ARRIMADAS ESTEBAN, Eustaquio y "Las Páginas de Salmoral" - Las campanas de Salmoral

Las campanas de Salmoral

"Salmoral"

Eustaquio ARRIMADAS ESTEBAN - Salmoral (1991)

Las campanas

La torre de la iglesia tiene cuatro campanas, más la del reloj. Dos son grandes, tan grandes que dentro de cualquiera de ellas puede esconderse un muchacho; las otras tres, de parecido tamaño, son más pequeñas.

Cada una de ellas tiene un sonido distinto. Las mayores se utilizan para los toques de más importancia, ya porque la noticia que se quería transmitir era de alegría, salvo una excepción: el fuego.

Todo el pueblo conocía el lenguaje de las campanas y para lo cual no se necesitaba saber leer ni escribir, como tampoco necesitaba conocer las letras el que las hacía sonar.

Siempre me impresionó el toque que anunciaba la muerte de alguien. Lo conocíamos por "la señal". La gente salía a la calle para preguntar por quien sonaban las campanas.

Otro "toque" no menos aparatoso era el que anunciaba la existencia de un fuego. Las campanas tocaban "a rebato". En este caso la gente no se asomaba a las puertas, sino que salía corriendo para ayudar a apagar el fuego allí donde se hubiera declarado. Incluso los trabajadores del campo abandonaban sus faenas y se acercaban al pueblo con todo urgencia para ayudar, pues todos éramos conscientes de que un fuego podía tener consecuencias imprevisibles, si no era controlado a tiempo.

Creo que las campanas fueron durante muchos años "el periódico" que un pueblo tan pequeño como Salmoral no podía darse el lujo de tener.

Los domingos

El domingo rompía la monotonía. De mañana hombres y mujeres estaban pendientes de los toques de las campanas de la iglesia para organizar su tiempo.

El primer toque era el de "misa prima". Era la campana chica la que avisaba. A dicha misa acudían las personas mayores, casi todas ellas vestidas de luto, que llevaban por el fallecimiento de algún familiar en fechas recientes.

Después de la primera misa las campanas grandes tocaban a fiesta. Era el primer "toque". Unos minutos más tarde eran las campanas pequeñas las que comunicaban la proximidad del comienzo de la misa. El tercer toque de campana era el que anunciaba el comienzo de la ceremonia.

Mientras las campanas marcaban los tiempos, en la Plaza se iban juntando los hombres, en grupos, que charlaban y a la vez no perdían detalle de las mozas que pasaban con sus ropas de fiesta. Los niños, mientras tanto, jugaban a la pelota, utilizando como frontón una de las paredes de la iglesia.

Los espacios dentro de la iglesia estaban repartidos: debajo de las escaleras que llevaban al altar mayor se encontraban unos bancos pequeños, unos cuantos a cada lado. Las niñas se sentaban en los de la derecha, lo niños en los de la izquierda; detrás de ellos se sentaban los maestros, la maestra con las niñas y el maestro con los niños. En la parte de atrás los hombres se sentaban en bancos; los mozos, en grupo y de pie, se ponían junto a la cancela de la puerta de la plaza. Las mujeres ocupaban la parte delantera.

Una vez terminada la misa, las mujeres se marchaban a casa a preparar la comida; por otra parte, había hombres que recorrían las tabernas de que disponía Salmoral y otros preferían ir al "juego de pelota" para ver algún partido que se disputaba entre los mozos del pueblo.

Llegada la hora de comer, se iban a sus respectivas casas, de las que salían poco después en dirección al "café", bien al de Efraín, bien al de Pascasio, para jugar "la partida", que solía durar hasta las seis o las siete de la tarde.

Ya entrada la tarde llegaba la hora del baile, que era el momento esperado por la juventud. A las diez solía terminar, y con el baile también terminaba el domingo, volviendo la habitual monotonía a hacerse dueña de Salmoral y sus habitantes.

Jueves Santo

Desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Gloria la única campana que sonaba en el pueblo era la del reloj de la torre de la iglesia. El resto de los actos religiosos se anunciaban con la carraca.

Eustaquio ARRIMADAS ESTEBAN
"Salmoral" (1991)

Campanas

Foto Las Páginas de Salmoral (2003)

Las campanas de la iglesia de Salmoral no desmerecen la grandiosidad y calidad artística del templo.

El tejado de la torre está coronado por una gran campana dentro de un armazón metálico, es la campana del reloj. El reloj dejó de funcionar hace muchísimos años, si es que alguna vez funcionó, hace unos años se reparó pero duró poco el arreglo, el reloj se volvió a parar como siempre había estado. Las cigüeñas recuperaron esa parte del tejado que les pertenecía de tiempos inmemoriales e instalaron su nuevo nido.

Foto Las Páginas de Salmoral (2003)

Las campanas y las esquilas están montadas en estrechos vanos de las paredes de la torre, las campanas grandes en la pared del callejón del campanario y las esquilas se orientan a la puerta trasera de la iglesia.

Los toques de las campanas pueden oírse desde cualquier parte del término municipal y eran fuente de información para los hombres que trabajaban en el campo, cuando había un incendio se volteaban tocando a rebato, toda la comunidad dejaba sus faenas y corría a ayudar.

Foto Las Páginas de Salmoral (2003)

Había misa todos los días de la semana, los laborables a las 9 de la mañana. Los domingos y días de precepto había dos misas, a la primera iba la gente mayor y la que guardaba luto; la misa Mayor tenía un público más bullicioso; las mozas lucían sus trajes nuevos en los bancos lanteros y los mozos detrás no perdían detalle.

Todas las misas se anunciaban con tres toques de campanas, en el primero había que aviarse, e inmediatamente después del tercero empezaba la misa.

Por la tarde se tocaba al rosario y los días anteriores a una fiesta mayor, se tocaba a vísperas.

Foto Las Páginas de Salmoral (2003)

El tercer domingo de cada mes se celebraba misa Minerva por los cofrades del Santísimo con procesión bajo palio dentro del templo, tenía su toque de campanas especial.

El encargado de tocar las campanas era el sacristán. Tocar las campanas tenía su arte y sacristanes hubo que se daban buena maña. Con las esquilas se daba la señal cuando moría alguien, sonaban graves y transmitían tristeza.

Las Páginas de Salmoral (2003)
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    : 19-10-2017
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