ZENIT - Filipinas pide a EE. UU. que devuelva las campanas botin de guerra

Filipinas pide a EE. UU. que devuelva las campanas botin de guerra

La petición contaría con el apoyo de los obispos estadounidenses

«Estas son nuestras campanas y nos deben ser devueltas» ha declarado monseñor Leonardo Medroso, obispo de Borongan, en Samar oriental, refiriéndose a dos campanas seculares llevadas hace un siglo de la remota ciudad de Balangiga. Los soldados estadounidenses que entonces ocupaban el lugar durante la guerra entre Filipinas y Estados Unidos, a comienzos de siglo, se las llevaron como «trofeo de guerra».

En el período de las celebraciones por el centenario del país, el año pasado, el gobierno ha alentado y financiado la construcción de un campanario de 4 millones de pesos para la parroquia de Balangiga, que debería acoger las dos campanas.

«Es un bello campanario, pero está vacío» afirma el obispo, en declaraciones a la agencia de la Santa Sede «Fides». «He ido a los Estados Unidos a ver personalmente las dos campanas que están expuestas como trofeos de guerra y esto ha entristecido mi corazón».

«Estas campanas deberían llamar a nuestra gente a la paz, a la oración, a rezar los unos por los otros, a crecer en la fraternidad» ha añadido monseñor Medroso, «pero son expuestas allí en una base militar, como una invitación a las personas para recordar cosas del pasado».

Las dos campanas de la iglesia de Balangiga fueron sacadas de la isla y llevadas a la base aeronáutica F.E. Warren en Cheyennem, Wyoming, como un botín de guerra después de que fuera controlada la insurrección de Filipinas contra Estados Unidos en 1901. Los historiadores afirman que las campanas desempeñaron un papel importante en la batalla de las Filipinas durante la ocupación americana de 1898. Ante la llegada de un contingente de 74 soldados americanos a la ciudad, muchos filipinos se vieron obligados a limpiar los alrededores y cuantos vivían allí vieron cómo los soldados extranjeros maltrataron a los filipinos. El descontento creció y al final
desembocó en una rebelión contra los soldados invasores.

El 28 septiembre de 1901, usando el campanario como señal de revuelta, los filipinos se lanzaron en ataque por sorpresa contra la guarnición americana, matando a 48 soldados. Como represalia, el entonces comandante americano, Jacob Smith, dio la orden a sus tropas de matar a la vista
«cuanto más asesinéis, mayor placer me haréis». Ordenó a sus soldados matar hombres, mujeres y niños mayores de 10 años. La «masacre de Balangiga» provocó más de 50 mil muertos en la isla.

Como prueba del suceso contra la insurrección filipina, las tropas americanas se llevaron a casa la dos campanas, consideradas trofeo de guerra. Según los obispos filipinos, las campanas han asumido un significado particular, sea para la gente de Filipinas, que pide su regreso, como para los estadounidenses, que las consideran consagradas a la memoria de las tropas que murieron en el Samar hace un siglo. A pesar de que el gobierno filipino ha presentado una petición para que se devuelvan las campanas, hay muchos problemas técnicos que considerar. Por una parte, las campanas son propiedad del gobierno estadounidense y sólo el Congreso puede cambiar el destino de aquellas campanas, como ha dicho un oficial militar en la Base. Además, los veteranos de guerra estadounidenses, están protestando por su posible devolución a Balangiga. Recientemente el senador Craig Thomas ha propuesto al Congreso un proyecto de ley más fuerte que prohiba «el regreso de los objetos memoria de los veteranos a las naciones extranjeras sin una específica ley que los autorice».

«Estas campanas son campanas de un edificio sagrado y son objetos religiosos con un significado relevante en la tradición católica» ha dicho monseñor Medroso. «No pueden ser consideradas trofeos de guerra y, por ello, deberían regresar a su puesto y devolverlas al uso para el cual fueron fundidas y bendecidas».

El presidente de la Conferencia episcopal, monseñor Oscar Cruz, ha anunciado que el 23 agosto, el presidente de la Conferencia de los Obispos de Estados Unidos, junto con otros cinco miembros, se encontrará con los obispos filipinos para hablar de este tema. «La Conferencia episcopal
estadounidense, como un buen número de legisladores, sostienen nuestra petición» ha revelado el arzobispo.

ZENIT (05-08-1999)
  • BALANGIGA: Campanas, campaneros y toques
  • Destrucciones de campanarios y campanas: Bibliografía

     

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