DIARIO CORREO - Dos enormes grúas trabajaron horas para descolgar dos viejas campanas de la catedral

Dos enormes grúas trabajaron horas para descolgar dos viejas campanas de la catedral

Espectáculo inusual en el centro fernandino

Dos enormes grúas y varios operarios se ocuparon ayer en la mañana de descolgar dos pesadas campanas de una de las torres de la iglesia para trasladarlas a un taller donde se las recuperará.
La operación incluyó el cierre al tránsito de la calle 18 de julio, desde Florida hasta 25 de mayo, y atrajo la atención del público que transitaba a esas horas por las calles céntricas. Incluso se hicieron presentes en el lugar algunos grupos de escolares mientras una custodia policial vigilaba un área de excusión delimitada por razones de seguridad sobre una parte de la plaza.
Finalmente y tras una larga espera, los testigos del delicado trabajo vieron colmadas sus expectativas y llegaron a aplaudir cuando una de las grúas comenzó a bajar lentamente una pesada campana de unos 800 kgs que dejó luego colgando a un metro del piso de la plaza antes de montarla en la caja de un camión.
Esta campana, la más nueva, colgaba en el campanario desde 1981 y ostentaba en latín los nombres de Juan Pablo II, el obispo Antonio Corso, el donante, Xaverio Serra, y una inscripción: At Decus B.M.V. Carmeli Consacrata. Maldonado AD MCMLXXXI. Poco después, los operarios procedieron a bajar a tierra la segunda campana que, según comentarios de viejos vecinos, había sido colocada hace unos sesenta años.

Con aparejo

Teodoro Zipitría del Grupo Económico de la parroquia recordó a Correo de Punta del Este el día de 1981 en que aquella campana de 800 kilos fue instalada en la catedral. Según recordó, la operación fue hecha a mano y requirió del esfuerzo de cerca de quince personas cuya identidad no logró recordar.
"La subimos con unos aparejos nada más. Incluso yo subí sobre el edificio donde está el hotel (Galería 18) con otros más -que no me acuerdo ni quienes eran- para tirar con una cuerda para que la campana no tocase los pretiles", evocó. Zipitría reveló que para aquel trabajo había gente apostada sobre el campanario, pero que el alzamiento del artefacto se efectuó desde abajo gracias a cuerdas y roldanas. Mientras, su grupo evitaba que, al subir, la campana arruinara las paredes de la catedral. Aquello insumió "horas" de trabajo, señaló.
"Monseñor Corso y el padre Celestino fueron los que bendijeron la campana", dijo Zipitría. Según recordó, el artefacto llegó como donación desde España donde fue fundida y existe una fotografía de una persona allegada a la parroquia ubicado junto a la campana todavía "embalada".
"Se que había una fundida en Argentina y otra que vino de España, pero no sé cuál de las dos era", señaló.

"A punto de caerse"

Cuando Zipitría participó del izamiento de la campana, no estaba "tan ligado a la parroquia como ahora". Pero hoy sabe perfectamente por qué las grúas operaron en el día de ayer.
"Esto venía desde un tiempo atrás, cuando habíamos notado el deterioro de los ejes (de las campanas). Ahora, hace unos quince o veinte días, estábamos arreglando una parte que se llovía del techo y subió uno de los albañiles no sé por qué motivo. Ahí vio que la campana tenía ya una inclinación", refirió.
Viendo que el artefacto corría peligro, el operario informó de la situación y un constructor encargado de obras en la iglesia subió a inspeccionar. Segun Zipitría, el técnico dio cuenta de la situación que observó con un inquietante comentario: "esto está a punto de caerse".
"Ahí resolvimos cortar las cadenas para que no se tocasen más y nos pusimos en campaña (para recuperarlas), lo que es difícil porque cuesta varias decenas de miles de pesos", dijo Zipitría. Según señaló, el costo de la recuperación de las campanas llega a unos "U$S 2.312 más los imprevistos que siempre aparecen". Zipitría dijo que el dinero se había obtenido en "un crédito en dólares" por lo que el Consejo Económico de la parroquia procederá a pedir la colaboración de la ciudadanía. "Esta semana vamos a concientizar un poco a la comunidad para que colabore con lo que pueda, porque esto estamos debiéndolo, en una palabra", señaló.

Trabajo difícil

En cuanto al trabajo de recuperación de los viejos artefactos, quien prefirió ser identificado como Ricardo, encargado de las grúas que hicieron el trabajo de ayer, dijo que en estos días se encarará "una reparación de los ejes". Esto, según señaló, se va a realizar "en hierro" e incluirá "un tratamiento galvanizado" que se efectuará en Montevideo". "Si hubiesen estado galvanizadas no tenían nada, pero son de hierro macizo y eso se pudrió", explicó Ricardo.
El operario descartó que las campanas fueran a ser "arenadas" como había trascendido y dijo que su empresa había sido contratada para "sacarlas y colocarlas; otra persona iba a hacer el trabajo de los ejes y a lo último decidieron que hiciéramos todo nosotros", indicó.
Ricardo dijo que el trabajo de ayer comenzó hacia las ocho de la mañana y concluyó a la una, cuando las campanas marcharon al taller sobre la caja de un camión. "Dentro de uno diez o doce días estaríamos colocándola de vuelta, depende del galvanizado. Ya estamos trabajando en ellas, ya desarmamos los ejes", explicó.
Ricardo dijo que unas 6 personas trabajaron en el desmontaje de los artefactos y señaló que en estos casos "siempre hay un riesgo porque se trabaja con el gancho fuera de plomo". Sin embargo, la reinstalación de las piezas podría ser algo más engorroso. "Estamos pensando en hacer una pieza acoplada a la punta de la grúa que pueda entrar dentro del campanario y llevarla al lugar, porque ahí es complicado. Eso lo teníamos en cuenta: sabíamos en lo que nos metíamos", refirió.

Ya no hay campaneros

Las campanas de la iglesia solían pautar la vida cotidiana de la ciudad en tiempos no muy lejanos. No sólo marcaban el paso de las horas sino que también anunciaban los decesos con sus fúnebres "dobles" o se echaban al vuelo en celebración de alguna festividad pública o meramente religiosa. También llamaban a misa -con tañidos que se oían desde las zonas rurales aledañas- según recuerdan viejos vecinos. Pero el arte de dar a las campanas el sonido adecuado en cada ocasión ha ido pasando al olvido, dijo Teodoro Zipitría.
"Los campaneros eran los que sabían lo que había que tocar, pero en este momento no hay aquí personas que sepan doblar. A veces se hace en un caso de emergencia pero no hay campanero. El último que existió fue Fray José un capuchino que vivió hasta hace pocos años en la comunidad", refirió.
En todo caso y mientras se reparan las campanas más grandes, en el campanario "quedan dos chiquitas", dijo Zipitría. Por si acaso.


Diario Correo de Punta del Este (21-05-2002)
  • MALDONADO: Campanas, campaneros y toques
  • Campaneros: Bibliografía
  • Restauración de campanas: Bibliografía
  • Toques manuales de campanas: Bibliografía

     

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