LA HORA - Entonaron un himno de valor

Entonaron un himno de valor

En la torre de La Catedral las campanas fueron entonadas con la energía y la fe de Fausto Altamirano y Cecilia Vargas. -
En la torre de La Catedral las campanas fueron entonadas con la energía y la fe de Fausto Altamirano y Cecilia Vargas. -

Debido a que el personal de la Diócesis de Ambato se encuentra de vacaciones durante esta semana, las puertas de La Catedral permanecieron cerradas en estos días, pero a alrededor de las 14h10 de ayer empezó un movimiento ya conocido cada 5 de agosto.
Fausto Altamirano, sacristán de La Catedral, llegó presuroso para abrir la puerta de ingreso, luego entre apuros buscó la llave que da desde el Sagrario a La Catedral, no tenía tiempo que perder, y corrió hacia las gradas que lo llevaron a la segunda planta donde usualmente se ubica el coro de la iglesia, y en la parte posterior guindaban largas y gruesas sogas.
Apenas llegó Fausto la tomó y empezó a tirar de ellas con fuerza, así empezaron a sonar las campanas de La Catedral, esto para conmemorar no los 59 años del terremoto del 5 de agosto de 1949, sino los 59 años del resurgir del pueblo y sus valores a pesar de la adversidad.
Alrededor de 137 escalones conducen hacia las campanas ubicadas en la torre que mide 60 metros de altura, allí una campana grande y cuatro pequeñas tomaban ritmo al impulso de Fausto, y un momento después llegó Cecilia Vargas, de 55 años de edad, hija de Luis Antonio Vargas, el ‘antiguo’ sacristán de La Catedral.
Entre Fausto y Cecilia se turnaron durante un promedio diez minutos, tocando las campanas ya que no es fácil halar las sogas y dar los tonos a las campanas.

Las experiencias

Luego de la exhausta tarea tomaron un respiro y empezaron a relatar sus experiencias. Cecilia lleva tocando las campanas haces seis años desde que su padre se retiró.
“Mi padre trabajó aquí 60 años, y siempre nos comentó que el momento del terremoto obedeció las órdenes del padre Aguirre, Vicario General, quien luego del primer temblor le pidió que tocara las campanas para confortar a la gente, ya sí lo hizo”, indicó Cecilia.
Y continuó, “el decía que solo la gracia de Dios lo salvó y la obediencia a sus superiores, porque cuando tocó las campanas el había visto como el piso se cuarteó, si no estaba arriba no se salvaba”.
Últimamente don Antonio está enfermo y reposa en casa, pero su hija le prometió que hasta cuando pueda acudirá a La Catedral cada 5 de agosto para tocar las campanas a la hora que fue el terremoto.
Fausto lleva 20 años con la tarea, aprendió con el anterior sacristán y ahora comparte la responsabilidad con la hija de don Antonio.
“Lo que debemos hacer es que un tono sea más fuerte y el otro más débil, dando ritmo según las campanas que hay arriba, todo en conjunto es una bella experiencia”, reseñó Fausto.

La responsabilidad compartida

En la iglesia de la Medalla Milagrosa, están a cargo la comunidad de Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, allí no hay un sacristán y las hermanas cumplen todas las responsabilidades incluso el toque de campanas.
A la hora indicada la hermana Ángela Paredes, ya estuvo lista tomando con fuerza las cuerdas para tirar de las campanas y aunar el esfuerzo con el toque de ellas en otras iglesias.
La hermana Susana Cortés, madre superiora de la comunidad explica que este acto lo cumplen cada año, “es un agradecimiento a Dios porque nos libró de los desastres y tuvo compasión de su pueblo, pero al mismo tiempo agradecemos que la iglesia no sufrió mayores daños ni fue derrumbada por el terremoto”, dijo.

LA HORA
La Hora (04-08-2008)
  • AMBATO: Campanas, campaneros y toques
  • Toques manuales de campanas: Bibliografía

     

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