ANÒNIM - El reloj de Calendura

El reloj de Calendura

Capítulo XXXVII

Calendura
Calendura

El problema de la medición del tiempo y conocimiento de la hora en que nos hallarnos, hace años que ha dejado de serlo, pero no ocurría así en la Edad Media en que carecían de medios, ya que sólo disponían de los llamados relojes de sol. Para conocer el transcurso de las horas por la noche, se empleaban una especie de relojes de arena, ampollitas les llamaban, en que el paso de la fina arena de un compartimento a otro duraba un período de tiempo determinado. A ellas acudió nuestro Ayuntamiento en 1438 ordenando se paguen 86 sueldos y 4 dineros a Franci Campino, de Barcelona, por tres ampollitas de horas que los Jurados de Elche hicieron traer a Pere Oliver de la dicha ciudad de Barcelona, para hacer reloj en esta villa, que el Concejo en el año anterior tuvo a bien acordar que se hiciera. Los Justicia y Jurados, tuvieron a bien mandar que las horas se canten en público durante todo el año, para el buen régimen del reloj, y cantarían las horas al que lo hiciera por menor precio y por dos años. De modo que en esa fecha se gobernaban los habitantes de Elche con ampollas de arena y se hacia sonar la campana de la ermita de San Jaime.
Años más tarde, en 1524 era mosén Gaspar Ortiz, presbítero, el que tenía a su cargo el reloj, con el haber de cien sueldos anuales, cargo que desempeñó durante varios años.
Por cierto que el 23 de septiembre de 1563, se acuerda que el Concejo se reúna los lunes, después de salir de partidor, por espacio de una hora, y los jueves dos horas, a las cuatro, y para que las horas sean ciertas, se ordena se compre un relojito de arena y así las horas serían contadas. La asistencia a estos consejillos era obligatoria y las faltas de asistencia se castigaban con multas, cuyo importe se descontaba luego de su sueldo.

Calendura
Calendura
En el año 1565 se encargó a Alonso Gaytán, “manyá”, herrero y relojero, la confección de un reloj, propiamente dicho, hacléndosele el encargo de la esfera en el año siguiente y a Chochim Baile le fueron encargadas las campanas para sonar las horas y cuartos. Alonso Gaytán ejerció el cargo de relojero durante 19 años.
El Concejo ordenó el 25 de noviembre de 1571 que se haga el artificio y reloj de nuevo, con campana, y que se ponga en una de las torres, donde mejor parezca y que se vea desde la plaza vieja, y que el Justicia y Jurados puedan concertar el pago, para lo cual se creó un impuesto de un sueldo por cahíz en la molienda, durante el tiempo que sea necesario. El 26 de diciembre se celebró el contrato con Alonso Gaytán, vecino de Elche, para que haga en el plazo de cinco meses la armadura y artificio del reloj en la forma siguiente: tenía que construir la máquina, ruedas, muelles, y mostrador, de hierro, con un pe so superior a treinta arrobas, cuyo artificio habría de tener también lo necesario para sonar cuartos de hora. Sigue enumerando la calidad, forma y peso de las piezas, las que tendría que construir con arreglo al diseño presentado por Gaytán
Se le abonarían las 270 libras consignadas en el compromiso de arrendamiento del impuesto sobre la molienda, que percibiría de ma nos del arrendador o colector por semanas o tercias, como convengan.
Que la construcción de las partes de madera serian de cuenta del Concejo, as! como los materia les de yeso y cal y jornal del maestro.
También se obligaba Gaytán “a construir un bulto en figura de hombre, para que suene los cuartos y las horas, dándole la madera necesaria el Concejo”.
Gaytân se quedaría el reloj viejo, cuyo valor se le descontaría del nuevo.
Quedó terminado el reloj en 1572. Costó 700 libras de plata corriente; su peso era de 33 arrobas y siete libras, y fue montado en la llamada Torre de la Vela o Centinela; y las campanas fueron bendecidas en la ermita de San Jaime por el cura de Santa Maria en 15 de enero de 1573. En este año se aprobó por el Concejo el chapitel o remate de Calendura. Un religioso descalzo, Fray Vicente de Jerusalén, maestro de relojes, en 1725, se ofreció a componerle y “mudarle el espíritu y hacerle de péndulo, en cuya forma estará permanente”.
Fue en 1759 cuando se reparó la torre chapitel del reloj de la villa y en este año se hicieron las dos figuras que aparentan tocar las horas. El día de San Miguel, 29 de septiembre, fueron bautizadas y al que toca las horas se le puso por nombre Miguel Calendura (nombre tal vez derivado de “calenda”, registro de todos los días del año, agrupados por meses y por semanas), y al que toca los cuartos, Vicente, sin padre.
Por hallarse la torre de Calendura en mal estado se acuerda el 12 de julio de 1839, se traslade el reloj sobre el terrado más elevado de estas Casas Capitulares, llamada torre del Concejo, haciéndose las obras de adaptación necesarias, dándole vista a la plaza Mayor o de la Constitución.
Calendura fue pintado a la cola el 17 de diciembre de 1870 por Gabriel Baeza Vicente, de Elche. A Miguel le pintó: casaca encarnada; pantalón amarillo botas negras y morrión negro. Al día siguiente se le colocó en el morrión un pompón o plumero de seda blanco, que le regaló José Maria Ruiz. Todo ello se hizo con motivo de las próximas tiestas del Centenario de la Venida de la Virgen.
En 1878 se principió la obra de colocación del reloj y esfera en el centro de la Casa Capitular. Dirigió la obra y colocación, don Natividad Cantó, maestro titular de Arquitectura y Ornato. La esfera fue colocada a vista del público el 7 de febrero; era de cristal limado y costó mil reales. Por la noche fue iluminado en presencia del alcalde, señor Cortés.

Antiguo reloj de Ayuntamiento
Antiguo reloj de Ayuntamiento
Cesó Calendura a las 2 de la tarde del día 21, dando sus últimas campanadas o martillazos, siendo trasladadas las campanas al nuevo reloj.
A las siete de la tarde del día 23 de febrero de 1879 fue inaugurado el nuevo reloj iluminado, con transparentes de vidrios de colores en las cuatro ventanas laterales, en las que se estableció un calendario que indicaba: Domingo = 23 = Febrero = 1879. Los cristales fueron colocados por el hojalatero Antonio Pascual.
Un cronista local dice que “después de haber servido el reloj antiguo 306 años se le ha concedido el retiro hasta nueva orden y a Miguel Calendura y Vicente sin padre, los han dejado cesantes y sin paga después de 119 años de servicios”.
Pero el traslado no surtió los efectos apetecidos: el 23 de noviembre de 1879 se celebró una sesión extraordinaria para discutir y acordar sobre la traslación de las campanas del actual reloj, a su primitivo puesto de Calendura, a causa de la poca sonoridad de las campanas sobre la torre del Concejo. El 31 de mayo de 1880, a las tres de la mañana, comenzaron los trabajos para desmontar las dos campanas que estaban colocadas sobre el reloj de la esfera, para devolverlas a Calendura, por orden del alcalde, Don Juan Martín Cortés. El día 1 de junio quedaron restituidas las campanas en Calendura, lo que el pueblo, a las nueve de la noche, celebró con un concierto por la banda de música de Buyolo y fueron disparados una palmera y muchos fuegos artificiales. Las figuras de Miguel y Vicente fueron renovadas por el ebanista José Pérez Sánchez, haciendo nuevo a Vicente.

ANÒNIM
f. 445 a 448. (1980)

Nota de l'editor Ignorem l'autor de l'0esmentat text, que pertany a una publicació sobre el patrimoni de la ciutat d'Elx, editada en els anys 1980.

  • ELX: Campanas, campaneros y toques
  • BALLE, JOAQUIM: Inventario de campanas
  • Relojes: Bibliografía

     

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