POPHAM, Peter - El campanario de la plaza de San Marcos, en Venecia, en riesgo de caer

El campanario de la plaza de San Marcos, en Venecia, en riesgo de caer

Ingenieros italianos trabajarán desde este mes para evitar que se venga abajo, como en 1902
Durante la reparación el sitio permanecerá abierto al turismo, afirmó el encargado del proyecto

En la imagen, vista de la perspectiva “más hermosa que se pueda imaginar en el mundo”
En la imagen, vista de la perspectiva “más hermosa que se pueda imaginar en el mundo”

El gran campanario de la plaza de San Marcos, que durante siglos ha sido el símbolo más famoso de Venecia, comienza a inclinarse. Ingenieros italianos trabajarán a partir de enero para impedir que se venga abajo, como ocurrió en 1902, cuando hubo apenas escasas advertencias.

Unos sensores instalados en la torre de 98 metros de altura demuestran que una vez más se mueve y que se ha desplazado varios milímetros a lo largo del medio siglo pasado.

Los ingenieros señalan que el efecto corrosivo del agua salada que llega en las mareas altas se nota ya en los cimientos de madera de la torre de ladrillo, que pesa 13 mil toneladas.

El trabajo preparatorio en la estructura medieval comenzó en febrero de 2007, pero se suspendió en los dos meses anteriores, mientras las partes interesadas negociaban la forma de emprender la siguiente etapa, que será crucial, pues implica llevar maquinaria pesada y ruidosa al centro de la plaza. Ya se llegó a un acuerdo, y el trabajo empezará en enero; se prevé que durará dos años.

El proyecto es coordinado por el Consorcio Venecia Nueva, dependencia designada por el Estado, que también es responsable de que se construyan las barreras móviles a la entrada de la laguna para bloquear las mareas altas.

El vocero del consorcio indicó que el campanario –que cuenta con un elevador para llevar a los visitantes a la parte más alta– permanecerá abierto durante los trabajos. Sin embargo, el encanto de la famosa plaza, “la perspectiva más hermosa que se pueda imaginar en el mundo”, según la describió un antiguo viajero inglés, se verá severamente perturbado.

La maquinaria pesada entrará en enero para instalar un cinturón de 12 toneladas, hecho de titanio, alrededor de los cimientos y 3.5 metros bajo el suelo. La idea es que sirva de contrapeso a cualquier tendencia a la inclinación y mantenga la torre derecha en forma más o menos indefinida.

Fue en ese campanario donde Galileo demostró su telescopio al dogo de Venecia y donde Goethe, al llegar a la parte más alta, vio por primera vez el mar. Pero el desastre de julio de 1902 hizo conscientes a los venecianos de que era necesario vigilarlo con atención.

Un arquitecto estadunidense que atestiguó el evento de 1902 escribió: “Unos trabajadores que apuntalaban la estructura descubrieron una ancha grieta, la cual mostraba signos de que se iba a abrir más. Como temían que pudiesen caer fragmentos en la plaza atestada, se mandó parar la música allá abajo para que la gente se dispersara, pero ocurrió exactamente lo contrario”.

El arquitecto estaba cerca del puente del Rialto cuando la torre cayó. “El ángel dorado de la torre brillaba a lo lejos, pero de pronto lo vi hundirse detrás de una hilera de techos y un denso polvo gris se elevó en nubarrones… todo lo que quedó fue un montón de polvo blanco extendiéndose en los muros de San Marcos.”

Fueron necesarios casi 10 años para construir una nueva torre, idéntica a la original.

POPHAM, Peter
La Jornada (04-01-2009)
  • VENEZIA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanarios: Bibliografía

     

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