LL. RODRIGO - La campana de Sant Vicent

La Campana San Vicente Ferrer

Agradecimiento especial a don Tirso de Avila, por su ayuda y facilidades para realizar esta "proeza".
La Campana San Vicente Ferrer

Hace años, bastantes años –tened en cuenta que soy algo viejo y con varios nietos, María, Mauro Francesc...–, escribí y publiqué en el programa vicentino el detalle de esta campana bautizada en 1737, de igual nombre que nuestro Santo Patrono Fray Vicente Ferrer.

Os dije cómo colocada en el más alto lugar de la ciudad es con su voz recuerdo y presencia en todo instante, de día y de noche, como «hablando» y protegiendo a su tierra natal, llegando su «voz» hasta los más recónditos hogares, dentro y extramuros, huerta y, si el viento es propicio, a los poblados marineros.

Ahora, por transitorio motivo, esta campana, situada al remate de la espadaña de la torre catedralicia "el Miquelet", está callada, mas un poco adelante volverá a actuar como fuere siempre su misión.

Aprovechando el andamiaje que envuelve para restaurar nuestro campanario mayor, hemos realizado otra vez la subida allá arriba.

Y, acompañados por el señor canónigo, don Juan Ángel Oñate Ojeda, "incansable" investigador de nuestra Catedral, subimos los 207 peldaños hasta la terraza, y aÚn nos quedan cuarenta y dos de la escalerilla férrea que a ella la campana denominada de los cuartos de hora, del reloj allí situado y no ha mucho apeado, mas desconocido su nombre para muchísimos valencianos.

El día es espléndido. Sol bastante intenso, aun estando muy avanzada la época otoñal, y sin el viento molesto en este lugar que imposibilita al grupo de «pedrapiquers» y albañiles que aquí trabajan, su seguridad y buen quehacer.

Estamos admirando, leyendo su inscripción, viendo el escudo de Valencia y dos relieves –San Miguel y Santa Bárbara–, mas el graciosillo icono de su figura. Doce exactos centímetros tiene. Sin corona, ni azucena, con amplia filacteria, desvencijada, sin clara inscripción, mas con ese regusto de imagen trazada con muy popular efecto.

Afanosos por interpretar la en parte dificultosa por el lugar, teniendo que inclinarse, volverse de lado, erguirse en suma atención para evitar darse en el bronce golpe y rasguños... Como decíamos, la en parte dificultosa inscripción, pues señales de refundición, pegotes y poros muy visibles hacen en parte desaparecer los caracteres trazados en castellano (¿andaluz? Valenzia con z) y en letra romana... Alguna vez fugazmente vimos el afanoso deambular humano y el incesante transitar de los coches, autocares, motocicletas.

Con esto, digamos cómo siendo este lugar parejo al inaccesible del relatado aquí en estas mismas páginas el pasado año, y situado en la misma Basílica Catedral, aventájale en emoción, en respirar a pleno pulmón, en pleno aire, porque aquí bien es de los montes del interior cual de brisa marítima, a toda hora con insistencia o espaciados intervalos juega y nos orea ese tenue o áspero vientecillo o vendaval que incluso dobla veletas, como el ocurrido a esta misma en los últimos días de 1952, y que así estuviera cuando a principios de mayo de 1953 se recompusiera y aderezara.

Y en esta ocasión tan atareado me encontraba –desde las 11'18 a las 12'29 horas allí rezamos el señor canónigo y yo el Angelus–, que no me acordé en lo mínimo de vosotros, cuantos me leéis, junta directiva, asociados..., del Altar del Tossal.

Ya hace casi cuatro décadas ya había subido y permanecido unos instantes aquí. Con motivo del vuelo de campanas de la Catedral a su titular el 15 de agosto, y creo, exactamente, fuere el año 1943, luego del amanecer y que el Cabildo Catedralicio obsequia a los campaneros con rosquilletas, higos tiernos y una garrafa de «barrejat» –anís, cazalla y no recuerdo qué clase de vino o mistela–. Ya luego de la llegada de la imagen yacente, denominada del Milagro, varios de los veintitantos campaneros se subían ya mediada la mañana a almorzar...

Entonces la vi de cerca, mas no pude rodearla y estudiarla con precisión.

Ahora sí, y por el dibujo que acompaña estas impresiones tendréis un poco la sensación, cuando paséis por los alrededores del Miquelet, cómo es y qué imagen de nuestro Patrón ostenta dicha campana.

Puede que cuando estas líneas se publiquen vuelva a sonar, llenando con su "voz" los oídos y el corazón de todos los valencianos.

LL. RODRIGO
Programa d'Actes del "Altar del Tossal" nº 58.- València - Any 1982
  • VALÈNCIA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía

     

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    : 24-04-2017
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