MORENO, Graciela - Una fábrica de campanas aún repica en Santa Fe

Una fábrica de campanas aún repica en Santa Fe

Fundado hace 117 años por inmigrantes italianos en San Carlos
La única fábrica artesanal de campanas de Latinoamérica funciona en San Carlos Centro, Santa Fe. Fundada en 1892, mantiene la tradición fabricando 30 campanas al año.

El emprendimiento cumple 117 años
El emprendimiento cumple 117 años

El emprendimiento cumple 117 años

Aunque la modernidad parezca implacable, la única fábrica artesanal de campanas de Latinoamérica se resiste al olvido. Fundada en 1892, todavía sigue produciendo un promedio de 30 campanas por año. Ubicada en la localidad de San Carlos Centro, provincia de Santa Fe, es dirigida por Miguel y Juan Bautista Bellini, dos hermanos que mantienen la tradición iniciada por su bisabuelo, el italiano Juan Bellini.
Se especializan en campanas tradicionales para iglesias y capillas, aunque en algún momento, realizaban campanas para escuelas, que hoy han sido reemplazadas por timbres. También incursionaron en el segmento de campanas de carillón. Para Miguel Bellini, esto es su pasión, pero aclara: “No es fácil mantener en pie una fábrica que vende un producto que puede durar más de 500 años. El cliente que nos compra, lo hará solo una vez”.
Todas las campanas que hacen son de bronce, con una aleación de cobre en un 80% y de estaño en un 20%. Si bien, también existen de acero, por ahora el mercado no da. “Los pedidos que tenemos no superan los 100 kilos, por lo tanto solo vendemos campanas pequeñas. El mercado ya no es lo que fue. Está fuera de todo pronóstico, incide mucho la situación general y el estado de ánimo. Como es una inversión a largo plazo, siempre se hace al final”, explica Bellini.
El proceso de fabricación es totalmente artesanal y lleva seis meses en promedio. Una campana de 30 centímetros de diámetro cuesta 4.000 pesos y puede llegar a los 60.000 pesos si alcanza los 500 kilos. Tampoco es fácil traspasar las fronteras, por eso, por ahora solo venden a los países limítrofes. “Es bastante engorroso vender al exterior y todo el aparataje burocrático nos pide demasiados trámites para una venta que quizás, llega a los 5.000 dólares. No es negocio”, dice el artesano.
Pero esta fábrica vivió su época de auge. En la década del '50, con la muerte de Evita, el General Juan Domingo Perón les encargó una campana de 5 toneladas para homenajearla. Por la urgencia del pedido, pudieron apenas entregar una de 1.200 kilos. Hoy está en uno de los edificios ubicados al lado del Cabildo. También el Templo Sagrado Corazón, ubicado en San Justo, cuenta con una campana marca Bellini de 1.800 kilos. Pero si se trata de traspasar fronteras, las iglesias de Aregua y La Piedad en Paraguay y la iglesia de Santa Cruz de la Sierra, de Bolivia, también tienen en sus campanarios el sello santafesino.
“Nuestro principal cliente es la iglesia católica, pero no como institución, sino que es la misma gente que integra las parroquias la que reúne el dinero para hacer la compra. Antes recibían grandes donaciones, ya no. Nos ayuda que la campana, aún hoy, representa la voz de Dios llamando a la oración. Ese valor hace que todavía tengamos clientes”, confiesa Bellini. Otro secreto más, es que según el tamaño y el metal es el sonido que da. Según el catálogo, una campana de 364 kilos suena en La, otra de 1.222 vibrará en Re y una de 2.516 lo hará en Si Bemol.
No es fácil seguir adelante, pero todo se puede. Cuenta Miguel Bellini que no puede vivir de esto. “En la actualidad es una actividad secundaria. Me dedico a la agricultura, a plantar soja, más conocida como el yuyito. Alguna vez, también entré a la ganadería, pero sin grandes tierras es casi imposible. Me gustaría que la fábrica creciera, pero por ahora solo mantengo la tradición. Espero que con los festejos del bicentenario nos encarguen más campanas”, dice esperanzado. Por eso, se convenció y finalmente abrió una página en internet para sumar clientes.
Pero Bellini no pierde las esperanzas. La fábrica está en un predio de 1.800 metros cuadrados, que alguna vez supo tener un aserradero propio y un depósito de vigas de algarrobo, pero la tecnología cambió todo. Ahora ocupa un pequeño espacio de semejante predio. Pero le gustaría volver a ser la fábrica que alguna vez fue. Con la mirada fija en los festejos de los 200 años, cruza los dedos para recibir más pedidos.

La campana de Evita


La fabrica tuvo su mayor productividad durante la dédacada del ‘50, cuando Perón les pidió una campana de cinco toneladas para homenajear a Eva Perón. Hoy esta ubicada en uno de los edificios que rodean al Cabildo. Existen hace mas de un siglo, pero venden sus productos por Internet, todavía con el mismo espíritu.


MORENO, Graciela

El Argentino (11-10-2009)
  • BELLINI Y CÍA, LUIS (SAN CARLOS CENTRO) : Inventario de campanas
  • Fabricación, fundición de campanas: Bibliografía

     

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