R., S.; LINDE, P. - Una grieta junto al campanario causa los estragos en el Pórtico

Una grieta junto al campanario causa los estragos en el Pórtico

Las filtraciones llegan desde la cubierta y dañan la piedra y la policromía

Con la humedad, las sales del granito afloran y alteran los colores

El mayor de los problemas del Pórtico de la Gloria se encuentra bastantes metros más arriba, junto a la torre de las campanas, donde se abrió hace mucho tiempo una grieta por la que entra el agua de la lluvia y sigue bajando entre los sillares, tribuna abajo, hasta alcanzar el conjunto escultórico del maestro Mateo. Quizás por fallos en los cimientos o por el propio asentamiento de los materiales constructivos de la catedral de Santiago, el campanario (según se mira, de las dos torres gemelas de la fachada del Obradoiro, la de la derecha) se ha movido. El desplome del primer cuerpo de la torre se puede apreciar desde la escalinata que separa San Xerome del pazo de Raxoi, y este desplazamiento anormal ha abierto huecos por los que el agua penetra y empapa la piedra.

El equipo contratado por la Fundación Barrié de la Maza que investiga actualmente el Pórtico para su restauración ha dibujado, sobre planos, las zonas más perjudicadas por la humedad. Basta con fijarse en el aspecto exterior para percibir que el agua ha dañado, sobre todo, la mitad derecha del Pórtico, la que coincide con la torre de las campanas. Con el agua, las sales solubles que forman parte de la composición de la piedra afloran. Entonces se rompe la capa de policromía ("muchísimas capas", en el caso de manos y caras, de tanta reparación en 800 años) y se alteran los pigmentos, que tornan de color y naturaleza en algunas partes y se cubren de algas en otras zonas.

Además, la gruesa capa de polvo, con la humedad, se ha "compactado", y esta envoltura de suciedad tan adherida es capaz, de por sí, de atraer más humedad y seguir hiriendo lo que ya estaba herido. Las manchas verdes y negras, el daño mayor, son patentes en la mitad del tímpano, a partir del Pantocrátor; en el arco de la derecha, el que representa el Infierno; y en las pilastras que lo sostienen.

Además, según explica Concha Cirujano, restauradora del Instituto de Patrimonio Cultural de España (Ministerio de Cultura) y directora técnica de los trabajos que se realizan en la Catedral, sólo queda mortero original en dos puntos del conjunto escultórico. En su lugar, el cemento que se ha aplicado con profusión en diferentes momentos de la historia ha empeorado el problema de las filtraciones. El agua busca los materiales porosos, evita abrirse paso por el cemento y termina acumulándose todavía más en la piedra. También se ha comprobado que las figuras están más secas si no han sido aseguradas al tímpano con cemento. El taller de Mateo las concibió de manera que corriese el aire por sus espaldas. Según el sistema constructivo original, se apoyan y encajan en el arquitrabe, y llevan también una gruesa grapa de hierro que las sujeta, pero en intervenciones posteriores se introdujo cemento en bastantes huecos.

Además de consolidar la pintura, cuando llegue la fase de restauración propiamente dicha, el objetivo del equipo de expertos que trabajan desde la primavera del año pasado en el Pórtico será restituir los morteros antiguos y taponar las vías de acceso de la humedad. A partir de entonces, comenzará un período de lento secado que incluso se podría prolongar una década.

El desplome de la torre es muy antiguo y se intentó frenar tabicándola en su interior, e incluso rellenándola de escombros para darle más solidez. Pero entre las causas del deterioro del Pórtico también hay que tener en cuenta el sol que penetra por la cristalera de la fachada del siglo XVIII, e incluso el cambio del pavimento original por hormigón que tuvo lugar a mediados del XX. En junio concluirá la fase de monitorización ambiental (después de un año completo) y en septiembre, la estructural (también de un año) que mide con fisurómetros e inclinómetros si el edificio sigue desplazándose hoy.

Aunque la Xunta afirma ahora que la recuperación del Pórtico concluirá en 2012 (al principio, las previsiones más halagüeñas decían que en 2010, y hasta esta semana se hablaba de 2011), los responsables contratados por la Barrié prefieren no comprometerse con ninguna fecha. El equipo multidisciplinar (biólogos, físicos, restauradores, historiadores) que trabaja en los estudios previos a la restauración (una fase probablemente más larga y compleja que la propia intervención sobre el Pórtico) pretende ahora, entre otras cosas, determinar la composición exacta de la piedra que al disgregarse por acción de la humedad altera la pintura. Existen fotos de diferentes épocas del siglo XX que evidencian el gran deterioro que en ese período padeció esta joya del románico.

De momento se sabe que, entre el Pórtico y la cripta, se emplearon cuatro tipos de piedra diferentes (granitos de grano fino y de grano grueso y mármol). En 2004 se identificó una de grano grueso como procedente del yacimiento de Conxo-Vidán, pero para localizar el resto, el equipo de Cirujano ha recogido muestras de canteras antiguas como las del Pedroso, Rocha Vella, Vidán, Aradas o Queiroal, todas próximas a la ciudad.

R., S.; LINDE, P.

El País (28/03/2010)

  • SANTIAGO DE COMPOSTELA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanarios: Bibliografía

     

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