GONZÁLEZ ECHEGARAY, Mª del Carmen - Campanas de Cantabria

Campanas de Cantabria

Asserín, aserrán
Campanitas de San Juan
unas vienen y otras van...

Efectivamente, unas vienen y otras van, y entre estas Últimas, en el año 1797 se fundió en Lima, para su Catedral, una campana llamada 'La Cantabria', con todo lo que este nombre significa. En este caso no fue la campana, sino el campanero, porque las piezas se funden 'a pie de obra'.

Esto viene a cuento de que en estos días, mucha gente me pregunta por la relación Cantabria-campana. Yo ya he hablado en más de una ocasión de nuestros campaneros, que, además de artífices del bronce, eran poseedores de un finísimo oído, que templaba las notas duras y afinaba las agudas con un sentido musical extraordinario que daba voz al metal, haciendo de él algo así como un pregonero de Dios. Notas alegres en bodas y bautizos, tristes y broncas en funerales y entierros; angustiadas en incendios y 'rebatos', convocados para defenderse de algÚn peligro, y tenues y templadas en los atardeceres llamando a oración.

En nuestra tierra, sobre todo en la Trasmiera, muchísimos vecinos se dedicaban a este trabajo, en el que eran maestros campaneros, y vemos que todos los años, el día de San Blas, se despedían en una fiesta en Bareyo, después de disfrutar unas merecidas vacaciones veraniegas, como nos cuenta Sojo y Loma, para «repartirse por toda la Península, buscando en el honrado trabajo el bienestar de sus familias y proporcionando a éstas al mismo tiempo la honra artística extendida a toda la Trasmiera, rubricada con los caprichosos dibujos que en el bronce estampaban».

Solamente en el siglo XVI hemos encontrado medio centenar de artífices del bronce repartidos por España, de los que destacamos: Francisco de la Sierra en 1587, que, entre otras, fundió las campanas de la Catedral de Palencia; Sebastián Torre en 1591, las de Toledo; Pedro Rubalcava, también las de Palencia, y Francisco Rubalcaba de Granada; Domingo del Piñal en 1595, las de la Colegiata de Soria; Vicente Pierredondo, las de las Catedrales de Salamanca y Segovia; otro Pierredondo, las de Salamanca, Segovia y pasó a Portugal. Domingo Maza, la de la Catedral de Toledo, juntamente con Sancho de Isla; Pedro Güemes, ya en el siglo XVIII, otra para la Catedral de Salamanca, etc.

En Meruelo fueron famosísimos los Ballesteros, antepasados de nuestro querido Severiano, saga de artistas. Francisco de Ballesteros, a principios del siglo XVI, hizo una campana de 120 quintales para la Catedral de Granada.

Pero nada tan curioso como Alejandro de Gargollo, natural de Arnuero, que fundió la campana grande de Toledo, que dice la leyenda que cuando sonó por primera vez, del susto 'malparieron' todas las damas que estaban embarazadas en la ciudad.

Creo que con esto ya damos una idea de este oficio, o mejor arte, del que parce que estuvo en Cantabria si no la cuna, por lo menos una gran abundancia de estos artistas.

Y lo dice un canto popular:

Si te casas en Ramales,
te llamarán ramaliega.
Si te casas en Sietevillas,
te llamarán campanera.

Mª del Carmen GONZÁLEZ ECHEGARAY
"Diario Montañés" (29/04/2004)
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