TERPIN, Ing. José - Qué recuerdan las campanas

Qué recuerdan las campanas

El sonido de los hechos trascendentes


Detalle de la campana del Santuario de Nuestra Señora de los Milagros. Foto: ARCHIVO EL LITORAL

“Laudo Deum verum; populumvoco; congrego clerum; defunctos ploro, fugo fulmina; festa decoro” (“Alabo al Dios verdadero; convoco al pueblo; congrego al clero; lloro a los difuntos, huyo de los rayos; doy brillo a los días de fiesta”. Dístico latino en que se indicaban los usos).

Las campanas anunciaron a lo largo de la historia hechos trascendentes. Tocando advirtieron sobre pestes, incendio y guerra, pero con su alegre son, también anunciaron victoria y las buenas nuevas.

Marcaron el paso de las horas del tiempo, los momentos felices y los de recogimiento, plasmado en obras como “El Angelus”, de Millet.

En París, a su señal en 1572 comenzó la matanza de los protestantes, en la trágica Noche de San Bartolomé, pero en agosto de 1944 echadas a vuelo, celebraron la liberación de la ciudad, guiadas por el toque de la “Saboyarde”, la mayor campana de Francia.

Participaron de la organización del templo y la ciudad, indicando las horas de oración como las profanas y ubicadas en faros alertaron sobre las costas peligrosas.

Las antiguas Basílicas, que representaban simbólicamente la barca de San Pedro, carecían de campanario ya que las campanas de origen oriental, fueron introducidas a Europa desde el norte de África, por los monasterios italianos y para el siglo VI, ya se encontraba difundido su uso.

La utilización de las campanas en la liturgia de la Iglesia, con las que se anunciaban las horas diarias de oración, se atribuye a San Paulino Obispo de Nola, quien vivía en la Campania Italiana, de donde derivan las palabras campanile y campanario.

En un comienzo fueron los monjes quienes fundieron las primeras campanas de bronce y Theophilus Presbyter en la primera mitad del siglo XII, describe los métodos en la fundición en su obra Schedulae Diversarum Artium. Antiguamente para purificarlas, se las lavaba con agua bendita en la que se encontraba sal disuelta y se las denominaba con el nombre de algún santo o santa para ponerlas bajo su protección. Las campanas de las iglesias, en virtud de lo estipulado en el Codex Juris Canonici (compilación de las leyes ecleciásticas editada en 1917), son res sacrae, porque al ser destinadas al culto son bendecidas o consagradas y sólo excepcionalmente pueden ser utilizadas para otros fines.

Fundidas por lo habitual en bronce, sus dimensiones, peso e importancia variaron con los siglos, destacándose por su grandiosidad, la campana del Zar en Moscú, que fundida en 1733 alcanzó un peso de 216 toneladas. Son renombradas la campana de San Eugenio, conocida como “La Gorda” de la Catedral Primada de Toledo, la que se encuentra en San Pablo en Londres, de 17 toneladas de peso, y la de San Pedro, en el Vaticano.

Con el paso de los años, la decoración fue haciéndose más elaborada, utilizándose por lo general escenas de las Sagradas Escrituras, alcanzando un notable refinamiento en su factura.

De estas tierras

En nuestro país, las obras de conservación, restauración y puesta en valor de la Catedral de La Plata iniciadas en 1995, incluyeron además el completamiento de la llamada catedral de las Pampas que implicaba no sólo la construcción de las torres principales, torretas, pináculos e imágenes, sino además, la instalación de un carillón.

Mediante un concurso internacional de antecedentes y precios, se seleccionó a la fábrica Ing. Francesco De Poli, cuyos orígenes se remontan a 1453 en Vittorio Veneto (Treviso), para que se encargara de fundir las 25 campanas del carillón. Fueron producidas mediante un sistema secular, que consiste en la confección de una “camisa” o parte externa de la matriz, que se completa con una campana falsa en creta, donde se cuela el metal fundido.

Dedicadas al Papa, dignatarios de la Iglesia ligados a la vida espiritual de La Plata y a dos instituciones educativas de la ciudad, las campanas profusamente ornamentadas y con un peso total de 19.320 kg, se encuentran instaladas desde noviembre de 1999, a los 75 metros de la torre denominada “de María”, que alcanza la notable altura de 117 metros.

Cada una de las campanas del carillón, se encuentra afinada en una determinada nota de la escala musical, a partir de la denominada “Su Santidad Juan Pablo II”, que con un peso de 2.700 kg, se encuentra en la tonalidad de “la” natural, posibilitando que el conjunto funcione como un instrumento musical mediante electropercutores, que pueden ser activados mediante un comando central o bien por una computadora.

Entre las campanas que posee la ciudad de Santa Fe, comparativamente más modestas pero no por ello menos valiosas para nosotros, se encuentran las del campanario del Santuario de Nuestra Señora de los Milagros, de los padres jesuitas.

Es interesante recordar que “las primeras campanas que hubo en el país fueron importadas de Europa y del Brasil”, mientras que en las misiones jesuíticas debió iniciarse su fundición a mediados del siglo XVII, si bien no eran comunes los jesuitas con conocimiento en ese difícil y altamente especializado oficio.

Por ello debe destacarse que “el jesuita santafesino Buenaventura Suárez se destacó con especialísimo empeño a la fundición de campanas, para lo que llegó a armar un taller adecuado”, extraordinaria capacidad - tarea para quien además “llegó a hacer telescopios, fabricando hasta los lentes o cristales de los mismos”, actividades registradas en las Cartas Anuas de 1750, donde se consigna que “hizo órganos y espejos, perfeccionó mucho el arte de fundir campanas”.

Completada en 1700 la construcción original de la iglesia, la torre ubicada en el extremo norte colapsa en 1714 y recién se finaliza la sur en 1755, donde se instalan las campanas, que son tres en la actualidad.

En 1881, se decide el reemplazo de una campana, ya que “tiempo hacía que estaba rajada la grande” y el rector, padre Reinal, encarga en Buenos Aires una de menor tamaño, entregando como parte de pago la dañada. Dedicada a Nuestra Señora de las Mercedes, consagrada por el obispo, nombrados padrinos el vicegobernador Dr. Cándido Pujato y Mercedes Zaballa de Iriondo, en abril de 1882 es colocada en la torre.

Otra de las campanas es la dedicada a San Luis Gonzaga, que fue fundida en la Reducción de la Trinidad en 1747 y sufrió numerosos traslados y daños en su historia.

Antes de la llegada de los jesuitas a Santa Fe, fue retirada del Santuario en 1854 y llevada a la Iglesia Matriz, “para dar las horas del reloj público que allí se instaló”, pero al año siguiente, al colocarse en la torre del Cabildo otro reloj, “trasladaron allí la campana, para que siguiese dando las horas, y al subirla le quitaron un pedazo del borde”.

Finalmente en 1886, dañada volvió a su morada original y “con mal sonido” se estrenó la víspera de San Luis.

Agustín Zapata Gollán, al describir la Santa Fe de las primeras décadas del siglo XX, con sus viejas casonas del barrio sur, de grandes patios perfumados con jazmines, recuerda el son de las campanas solemnes y graves de Santo Domingo, la campanita alegre y retozona de La Merced, como se llamaba a la iglesia de la Compañía, cómo clamaba enronquecida, como por una laringitis crónica, “la carachosa”, la vieja y rajada campana de San Francisco. Mientras que pausadas y tranquilas, con la venerable serenidad de una madre, sonaban las de la Iglesia Matriz, y algunas veces hasta en el barrio sur, el casco primitivo de la ciudad, se oía nítida y clara en los días de viento norte, la campana de la iglesia del Carmen, levantada casi en extramuros.

Fuentes documentales

Furlong, Guillermo: “Historia del Colegio de la Inmaculada de la Ciudad de Santa Fe” e “Historia social y cultural del Río de la Plata”. Maccono, Fernando: “Breve tratado de liturgia”. Sandved Kjell Bloch: “El mundo de la música”. Veneroni, Rita: “Música de campanas”.

Fotos


En la catedral de La Plata, antes de que se armara el carillón en la Torre de María, se expusieron las 25 campanas durante dos días. Foto: ARCHIVO EL LITORAL


La gran campana de Moscú. Foto: ARCHIVO EL LITORAL


Campana en tiempos de Luis XIV. Foto: ARCHIVO EL LITORAL


Campanario del Santuario de Nuestra Señora de los Milagros. Foto: ARCHIVO EL LITORAL

TERPIN, Ing. José

El Litoral (26-04-2011)

  • LA PLATA (BUENOS AIRES): Campanas, campaneros y toques
  • MOSCOU: Campanas, campaneros y toques
  • FONDERIA INGENIERO FRANCESCO DE POLI DI ETTORE MARCHESIN E C. S.N.C. (VITTORIO VENETO): Inventario de campanas
  • Campanas (historia general y tópicos): Bibliografía

     

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