PARROQUIA VALLE DE GUADALUPE - Las campanas del Valle de Guadalupe

Las campanas

3000 años antes de Cristo los chinos ya utilizaban campanas en sus actos sociales y religiosos. A Europa llegaron por los celtíberos a la Península Ibérica. Entre los griegos era conocido su uso, pues San Pablo las menciona: "Si no tengo caridad soy como un bronce que resuena o una campana que retiñe" (1 Corintios 13,1). Muchos pueblos en la antigüedad daban aviso con percusión de vasos o haros.

Las campanas litÚrgicas se usaron pronto en la Iglesia occidental, con varios nombres: nolas, pinos, campanas, vasos sonoros. San Paulino de Nola en Campania, Italia, fundió unas campanas grandes para colocarse en las torres de las ciudades y convocar a los distintos actos de uso social. El Papa Sabiniano, sucesor de San Gregorio Magno (604-606) obligó a cada parroquia a tener sus campanas.

Regulaban la vida laboral, social, cultural y religiosa del pueblo. En bronce las hallamos en el siglo IX. Desde el siglo XIII se van agrandando hasta ser monumentales. La de Toledo (siglo XVIII) pesa 18 toneladas. La del Kremlin de MoscÚ pesa 196 toneladas. Hay también carrillones o campanólogos.

Convocan a los fieles para la celebración e invitan a la oración. Suplen las trompetas y cuernos de carnero o buey que usaban los judíos, así como las tabletas, simandras, matracas y otros instrumentos usados para dar señal de los oficios religiosos. Hay distintos toques, desde los que avisan celebraciones litÚrgicas, hasta el anuncio de incendio, invasión, nacimiento o muerte.

Son un eco de la voz de Dios: a veces terrible, casi siempre apacible y atrayente. Son un símbolo de la vigilancia de la Providencia divina sobre la Iglesia y sobre las actividades humanas. Se les atribuye poder para atraer las lluvias y bendiciones, y para alejar tempestades y males. Son símbolo de la contemplación: suspendidas entre el cielo y la tierra, no las alcanza el estrés de las situaciones humanas sino en cuanto dicen relación a Dios, ni las turban o distraen los conflictos de la historia, sino los convierten en alabanza.

En el primer cuerpo de la torre de Valle de Guadalupe hay un puente de 14 de peralte con las tres campanas principales: al centro la campana mayor, nueva; al norte, la campana del rosario; y al sur la antigua mayor. En las ventanas que dan hacia el oriente y hacia el poniente no hay nada, aunque están las señas de esquilas. Al norte está la pequeña esquila "JesÚs", y al sur la "María de la Luz", también pequeña. En el segundo cuerpo, al sur, una esquila más nueva. No hay esquilones. Está muy deteriorada la escalera de ascenso; no hay escalera para el segundo cuerpo, ni marquesinas para los campaneros.

La campana mayor pesa 1,550 kilos, tiene un sonido sonoro tendiendo a agudo, y está al centro de la torre, bien pulida. Tiene el la imagen de la Virgen de Guadalupe de un lado, y al otro el logotipo del Gran Jubileo, y el letrero: "Fundida por orden del Padre Lino en 1903 por Víctor Salcedo; refundida en 2001 por Lauro Arteaga Leyva. Santa María de Guadalupe, reina de México, salva nuestra patria y conserva nuestra fe". No corresponde a la realidad, por las razones que más abajo expongo. Con ella se llama para convocar a la Misa y las principales celebraciones. Puede tocarse desde el patio de la sacristía.

La siguiente campana, también con la Guadalupana en una cara, pesa 1,236 kilos, sin pulir, de sonido grave y sordo, está hacia el lado sur, y tiene el siguiente letrero: "María de Guadalupe. Donada por el pueblo y las señoritas María de la Paz y María Trinidad González. 1998, Año del Espíritu Santo. Valle de Guadalupe. No hizo cosa igual con otra nación". Con ella se llamaba a Misa antes de colocarse la mayor. Tal parece que tampoco sus datos corresponden a la realidad.

La campana del lado norte pesa 680 kilos, bien pulida, de sonido agudo, tal parece que está dedicada a San José, con un relieve de la Guadalupana en un lado y al otro uno del Pantocrator, y dice: "Donada por Antonio Casillas Barba y familia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? 1998, año del Espíritu Santo. Valle de Guadalupe". Se usa para llamar al Rosario y la adoración del Santísimo.

La esquila mediana "JesÚs" que está al norte tiene los signos característicos de las campanas del señor cura D. Lino: la Cruz destellante de los cruzados, la curva de triple ondulación bajo ella, y sus siglas LCM; y dice. "JesÚs. Agosto 1903. VS". Al sur, abajo, la esquilita "María de la Luz", que tiene las siglas JMC, y la fecha agosto 30 1955. La esquila del segundo cuerpo no tiene nombre, sólo la indicación de fecha: 25 oct 1967.

Cerca de la puerta de entrada al atrio del lado sur están arrinconadas tres campanas históricas para Valle de Guadalupe, esperando las indicaciones del INAH Jalisco para hacerles un rincón de museo. Una es la campana María Guadalupe, de un peso aproximado de una tonelada, mandada fundir por el señor cura Don Lino, de forma de huevo, con el asa incompleta, y rajada de arriba a abajo, que tiene la típica Cruz con base y rayos y el letrero: "Fundida por Víctor Salcedo en 1903". Por dentro tiene una placa donde se fijó el badajo.

Otra es la esquila San Rafael, conocida por los campaneros como "la tostona", que era la esquila mayor, rajada de la parte inferior paralela al borde, con la fecha 1950, de unos 250 kilos; el contrapeso de madera ya está podrido y casi caído.

Y la otra, una esquila sin nombre, pero con las señales típicas de la fundición de Don Lino en 1903: la Cruz llameante y con base y las siglas LCM - VS (Lino Carmen Martínez, Víctor Salcedo). Es una esquilita de 30 kilos. Hay rastros de un arco de campanil junto a la cÚpula por el lado sur; otro al frente por el mismo lado, y otro junto al primer pilar del lado norte, que tenía hueca la base.

De los Apuntes de Jorge Romo tomo los siguientes datos: El señor cura Don Lino trajo de Unión de Tula a un fundidor llamado Víctor Salcedo. En el corral de la casa que actualmente está en Reforma 9 se hizo la fundición en 1903. Los residentes del Valle aportaron sus pocas alhajas; el artesano puso a punto el perol lleno de metal, e inició el vaciado. En tanto el pueblo acudía al templo rezando con los brazos en cruz por el éxito de la empresa.

Pero faltó metal, por lo que el asa quedó incompleta. La campana mayor, de una tonela da aproximadamente, fue bautizada por Don Lino con el nombre de María Guadalupe, y bendecida solemnemente en junio de 1903. Dijo Don Lino: "Ahora sí descansará el burro; ya no habrá que traer la campana de La Llave para las fiestas".

Ante muchísima gente, la mole de metal fue alzada por el lado de la torre que da a la calle Barba González. A fin de colocarle una cuerda cuando estuviera al parejo de la linternilla, el señor Severo Lerma se abrazó de la campana para ser elevado al mismo tiempo; a pesar de la oposición del señor cura que le advertía el peligro. Las cuatro yuntas de bueyes jalaron el malacate. La campana mayor junto con don Severo, fue subiendo poco a poco, hasta llegar a la ventana, la cual se encontraba sin terminar, a fin de que tuviera amplitud suficiente para introducirla. Don Severo Lerma también colocó la cruz de metal en la cÚspide de la torre. Llegó con Don Lino procedente de Mezquital del Oro, Zacatecas.

En 1998 bajaron dichas campanas rotas para que Sergio Corona las refundiera en Guadalajara. Un grupo de vallenses se organizó para aportar el pago de campanas nuevas a condición de que las antiguas se quedaran en Valle de Guadalupe. Se trajeron de nuevo, y se dejaron arrinconadas en el atrio. Colocó la campana de 1200 kilos, y dejó en el atrio el carcaje de dos esquilas del mismo tamaño y sonido, sin contrapeso ni badajo. Con el cambio del párroco, al no aceptarse sus condiciones, recogió sus carcajes el 4 de enero del 2000.

Y se programó la refundición de las campanas en la misma población para la fiesta de noviembre del 2000, y su colocación en las fiestas de enero del 2001, por Lauro Arteaga Leyva, de la fundidora "San Juan" en Guadalajara. El laboratorio metalÚrgico Anaquimet SA., analizó su composición química.

El domingo 14 de enero del 2001, 1837 votantes estuvieron de acuerdo en que se fundiera; 268 que no; hubo 66 votos nulos. Salvador Jiménez, Rafael Medina y un grupo manifestaron ese mismo día su oposición en forma poco dialogante. El 23 de enero llegó a la Presidencia Municipal un fax del Instituto Nacional de Antropología e Historia Sede Jalisco, ordenando suspender la fundición. Se hizo la fundición de una campana nueva, conservando el mismo molde.

Las campanas representan a los evangelizadores que convocan al pueblo en la Iglesia. El Evangelio se extiende a toda la tierra. Como repican las campanas en la torre, así palpita de amor hacia nosotros el corazón de Cristo, y le hace eco el corazón maternal de María; y así queremos que corresponda nuestro corazón, hasta que estalle al entregar nuestro Espíritu en manos del Creador.

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"Parroquia Valle de Guadalupe" (2004)
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