GONZÁLEZ BÁEZ, Conti - Las campanas de la Catedral de México

Las campanas de la Catedral de México

La historia de las campanas de la Catedral de México, es sumamente interesante. Cada una tiene su nombre y su historia. Hay algunas veteranas que vienen desde tiempos muy lejanos y no todas han sobrevivido a su larga exposición a los elementos y a los cambios de temperatura, que alteran su constitución, sobre todo si ésta no ha sido bien cuidada desde que nacieron. Y hablamos de su nacimiento, porque parecen estar dotadas de vida.

Aunque hay algunas más nobles que las otras y cuya historia se conoce al detalle, también hay otras anónimas, cuyos creadores no estamparon su nombre en ellas, que pasan inadvertidas e ignoradas.

La primera campana que hubo en nuestra Catedral, tuvo un noble origen: fue fundida de un cañón que Hernán Cortés había cedido para ello y la operación se efectuó en las casas que ocupaban la esquina de las calles llamadas actualmente Emiliano Zapata y Licenciado Verdad.

Con el tiempo, se fueron fundiendo otras campanas y, una vez concluido el primer cuerpo de la torre del lado del oriente de la primera Catedral, pensó el virrey Duque de Alburquerque que era necesario colocarlas antes de que se cerrara la bóveda que iba a cubrirlo. Fue él quien primero colocó las campanas que todavía existen en nuestra Catedral.

Considerado el Primer Monumento Religioso de América, la Catedral Metropolitana de México fue edificada a lo largo de 218 años por 16 arquitectos. Ha resistido sismos, incendios y hundimientos por más de 400 años.

Se dice que se conservaban ocho campanas en el campanario de la iglesia vieja, que fue demolida en 1626. El virrey, conociendo la dificultad del trabajo que implicaba bajar las campanas de la torre vieja, trasladarlas cerca del nuevo edificio y subirlas a donde habrían de quedar definitivamente, convocó a diversos maestros del arte para resolver el problema. Fueron presentados cinco proyectos y se aprobó el del fraile mercedario Diego Rodríguez.

Se hicieron los aparatos necesarios para la maniobra y el martes 24 de marzo de 1654 fué bajada la campana mayor, que se llamaba "Doña María" y pesaba 440 quintales, o sea, 20,240 Kilos y trasladada cerca de la torre nueva.

Esta campana, cuyo verdadero nombre era "Santa María de la Asunción", pero que era nombrada por el pueblo "Doña María", fue fundida por los hermanos Simón y Juan Buenaventura. En 1734 la campana seguía en servicio, pero como hacía más de treinta años que la lengüeta la golpeaba en el mismo punto, la campana estuvo un año en receso, para que se le pudiera colocar un badajo que la golpeara en el lado contrario. Esta campana todavía existe en nuestra Catedral y es, indudablemente, una de las joyas más preciadas: "Doña María me llamo y muchos quintales peso; el que no lo quiera creer que me alce y me lleve en peso".

Dos días después, fue bajada otra mediana con la cual se tocaba la queda, llamada "Santa María de los Angeles" y fundida por Hernán Sánchez. Más tarde se bajó otra campana que por su sonido grave y solemne era llamada "La Ronca." El Domingo de Ramos, después de los oficios, fue subida la campana mayor a su sitio.

El virrey subió a la torre acompañado de los Cabildos secular y eclesiástico y, al comenzar a subir la campana, se hicieron rogativas en todas las iglesias y no bajó el virrey hasta no verla colocada. El mismo día se subió la campana de la queda y el lunes 30 las restantes.

No eran suficientes tales campanas para la gran torre y las autoridades acordaron que ciertos pueblos cuyos habitantes habían venido a menos, cedieran a la Catedral algunas campanas que ya no servían en las viejas iglesias conventuales.

La primera llegó del pueblo de Jiquipilco, en el Estado de México, cuya conducción fue pagada por la Catedral, y a cambio de ella se les dio un terno para los oficios bordado en oro y plata, bastante apreciable. Los indios del pueblo de Hueyapan, Morelos, trajeron una campana grande en un carro tirado por bueyes. Fue pagada en dinero y su transporte costó novecientos pesos. Otras tres campanas pequeñas fueron obtenidas de diversos pueblos, por orden del virrey.

Poco después, se trajeron cinco campanas más. Una vino del convento de Yecapixtla, en el Estado de Morelos;. los indios pedían por ella seis mil pesos, pero como era la autoridad quien compraba, sólo les dieron seiscientos. Trajeron otra de un convento franciscano en Ozumba, que inmediatamente fue subida al campanario.

La tercera campana vino de Atzcapotzalco, del convento dominicano que aÚn existe en esa población. La cuarta provenía de Tlalnepantla, del convento franciscano que todavía se ve allí, y la Última del convento agustiniano de Tlayacapan Morelos. Esta Última estaba rajada y los frailes se la llevaron para volver a fundirla, pero no sabemos si ya fundida de nuevo volvió a México.

Finalmente, en 1655, quedaron colocadas un total de veintiÚn campanas en la torre.

Cuando, a fines del siglo Dieciocho, se concluyeron la fachada y torres de nuestro templo máximo, fue necesario hacer más campanas para el segundo cuerpo de la torre vieja y para la torre nueva completa.

Las campanas más importantes de la torre nueva fueron fabricadas por el español Salvador de la Vega, en su fundición de Tacubaya, en 1791.

La mayor, llamada "Santa María de Guadalupe", pesa 280 quintales, es decir, 12,880 Kilos y en su superficie presenta en relieve la imagen guadalupana. Fue trasladada a la Catedral por cuenta y riesgo del propio fundidor de la Vega y consagrada por el Ilustrísimo Señor NÚñez de Haro y Peralta.

Fue subida a la torre con una máquina de veinticuatro poleas de bronce, cuatro cabrestantes o sogas y dos grÚas a cuyos ejes se afianzaron los cabrestantes; las grÚas eran movidas por dos hombres que andaban dentro de cada una de ellas, y causó admiración la facilidad con que subía y bajaba, sin estrépito ni ruido y lo que es más, sin peligro para los operarios.

Se estrenó la campana el Día de Corpus. Cincuenta y ocho años después, el miércoles de ceniza de 1850, llamando a sermón, la campana se cayó, aunque afortunadamente no causó desgracias.

El mismo artífice Salvador de la Vega fundió otras dos campanas más pequeñas para la misma torre. La segunda se llamó "Los Santos Angeles Custodios" o "El Santo Ángel de la Guarda" y pesa casi siete toneladas. Fue consagrada en el mismo sitio de la fundición por el obispo de Oaxaca, Gregorio Omaña. Fue subida a la torre con el mismo aparejo que se había usado para la campana mayor y su estreno tuvo lugar el Miércoles Santo, con el toque de oración y repique.

La tercera se llama "JesÚs" o "San Salvador"; se trata de un esquilón o campanilla grande que es el mayor de todos los que existen en la Catedral, con un peso de una tonelada y media. Fue consagrada por el Obispo de Monterrey, Andrés Llanos de Valdés y se estrenó el 11 de diciembre de 1792.

El inventario realizado en 1796 incluía a las siguientes campanas:

En la torre nueva, al poniente, las tres "campanas de Vega": "Santa María de Guadalupe", "Santo Ángel de la Guarda" y "JesÚs".

En la torre antigua, al oriente, se mencionan las siguientes:

Campana "Santa María de la Asunción" ( "Doña María"), fundida en 1578 por Simón y Juan Buenaventura.

"Santiago Apóstol", fundida por Bartolomé Espinosa ,en 1784. Se le colocó en el campanil bajo el lado derecho de Doña María y fue estrenada el 28 de junio, vísperas de la festividad de San Pedro.

De la campana llamada "San Agustín" no se conoce su autor; se sabe que fue fundida en 1684 y está colocada al lado izquierdo.

El esquilón nombrado "La Purísima Concepción", fundido por Bartolomé Espinosa en 1767 y colocado en el campanil alto del lado derecho.

La esquila o campanilla llamada "Santos Ángeles Custodios" fue fundida por el mismo Espinosa, en 1784 y colocada en el campanil alto del lado izquierdo.

La campana "San Pedro y San Pablo" fue fundida por José Contreras, en Atzcapotzalco, en 1752. Su metal se elaboró en la Real Casa de Moneda por Don Manuel de León, refinando el cobre hasta ponerlo en el punto de ligar plata. La consagró el Ilustrísimo señor Rubio y Salinas y fue subida al campanil principal que mira al oeste.

Campana "Santa María de los Ángeles", fundida en 1616 por Hernán Sánchez.

La campana "San Gregorio" fue fundida en 1707 por Manuel López. Se encuentra en el campanil izquierdo.

De la esquila llamada "San Paulino Obispo" no se conoce su autor, sino sólo que fue fundida en 1788. Se encuentra en el campanil alto de la derecha, hacia el oriente.

El esquilón llamado "San Juan Bautista y Evangelista" era el mayor de la Catedral, antes de fundir el "JesÚs" de que hemos hablado. Tiene voz muy sonora; fue fundido por Juan Soriano en 1751. Lo consagró el Ilustrísimo señor Rubio y Salinas y se encuentra en el campanil izquierdo.

Una campana llamada" Señor San José" se halla colocada en el arco principal, del lado que veía al Colegio de Infantes. No se conoce su autor ni el año en que fue fundida, pero por su forma parece ser contemporánea de la "Doña María". Ostenta inscripciones que con el tiempo se han vuelto ilegibles.

La campana "Nuestra Señora del Carmen" fue fundida en 1746, no se sabe por quién. Se encuentra en el campanil bajo de la derecha, hacia el mismo lado que la anterior.

"Nuestra Señora de la Piedad" fue fundida también por Bartolomé Espinosa, en 1787. Se encuentra en un campanil semejante al de la anterior.

No se conoce al autor de "Nuestra Señora de Guadalupe", pero sí que fue fundida en 1654 y está colocada en el mismo campanil que la anterior. Ésta, la de la Piedad y la del Carmen, son tiples.

Otra campana llamada "Señor San José" fue fundida en 1797, sin que se sepa quién la hizo.

La campana tiple llamada "Santa Bárbara", de autor anónimo, fue hecha en 1731 y colocada con la anterior en el campanil de la derecha.

"Santo Domingo de Guzmán" fue consagrada y colocada en el campanil del lado izquierdo.

La campana de reloj "San Rafael Arcángel" fue fundida por Juan Soriano en 1745 y se le colocó en el candil principal que mira a la plaza.

"San Miguel Arcángel" fue fundida en 1658, no sabemos por quién. Se halla colocada en el mismo campanil principal y se utiliza para dar los intervalos de quince minutos del reloj.

La campana llamada "Santa Bárbara" fue fundida en 1589, sin nombre de autor. Estuvo en la torre de la iglesia vieja y se encuentra en el campanil bajo de la derecha.

Una tercera campana llamada "Señor San José, fundida en 1658, no se sabe por quién, se encuentra del lado izquierdo.

La esquila llamada "Señor San Joaquín y Señora Santa Ana" fue fundida en Tacubaya por Bartolomé y Anastasio Murillo, en 1766. Se encuentra en el campanil de la derecha.

La esquila denominada "Señor San Miguel" fue hecha en 1684 por el señor Parra. Está en el campanil de la izquierda.

Las 33 campanas de la Catedral Metropolitana de México, que ha estado en remodelación durante los Últimos años, también han sido restauradas y han recibido un mantenimiento mayor. Como dato curioso, hay que mencionar que sus pesos varían de 200 Kilos, a dos y media toneladas.

En 1999, el Cabildo de la Catedral Metropolitana de México presentó dos nuevas campanas para sustituir a las que, por su uso, se encontraban dañadas. Estas campanas llevan los nombres de "San Pedro del Carmen" y la "Virgen del Rosario".

Durante la reciente visita del Papa Juan Pablo II, fue indultada una campana que había sido castigada, es decir, que no se había tocado durante 50 años, por haber propiciado que un sacristán se cayera y muriera al repicarla.

GONZÁLEZ BÁEZ, Conti
"Grupo Radio Centro" (28/12/2002)
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