AGRASO, Aida R. - "Subid a las azoteas, huid de las calles estrechas"

"Subid a las azoteas, huid de las calles estrechas"

ENTUSIASMO MUSICAL. Llorenç Baber, artífice del concierto de campanas que hoy sonará en la ciudad.

El compositor y director Llorenç Barber ultimaba ayer los mÚltiples detalles que se necesitan poner a punto para poder disfrutar del concierto Gadir, la sinfonía de campanas y sirenas de barcos que ha creado para que la ciudad dé una bienvenida sonora al Festival. Serán 75 las campanas que, en dieciocho campanarios y cuatro puntos sonoros las que reverberarán durante cincuenta minutos -a partir de las once de la noche- en todos los rincones de la ciudad. A ellas se sumará el "ballet de barcos" que, en el muelle, acompañarán con un solo triunfal al sonido que los propios gaditanos produzca con los propios medios musicales con los que la ciudad cuenta.

Llorenç Barber da dos recomendaciones para disfrutar del concierto en plenitud. La primera de ellas es clara: "Subid a las azoteas, cualquier azotea del casco histórico es el lugar ideal para escucharlo". La segunda: si se prefiere oír en la calle, "huid de calles estrechas, acudid a las plazas". Y dentro de las existentes, señala una: "Hay un lugar que quiero mucho, los alrededores del puerto y la Plaza de San Juan de Dios, porque la presencia de los buques de Boluda -los remolcadores- va a ser extraordinaria, van a hacer un enorme solo en el minuto veinte de la partitura. Va a ser un ballet de barcos, un paso en redondo sobre sí mismos". La pena, apunta, es la existencia de las verjas alrededor del perímetro portuario, que impedirá algo que también propugna: acercarse al mar.

En los alrededores de la plaza de San Juan de Dios se escucharán las campanas del cercano hospital y las del Ayuntamiento y la Catedral, las de San Agustín y, en general, casi todas las que suenen, aunque quizá el punto sonoro de la iglesia del Carmen quedará algo lejano.

De cualquier manera, propugna "espacios libres, cuanto más altos mejor y cuanto más equidistantes de las campanas mejor". No será, avisa, una mÚsica para oír detalles, "sino la atmósfera que se creará"; por eso no es recomendable situarse demasiado cerca de una de las campanas: su sonido entonces oscurecerá la percepción del conjunto.

Es, sin duda, un concierto insólito, que puede ser paseado, incluso, como el propio compositor dice, "sacando la bici o fumando un cigarrillo mientras se pasea por las calles". Así también se podrá escuchar la partitura preparada para las campanas gaditanas, que, en algunos casos, volverán a ser tañidas tras años en silencio. Suman en total 75, contando las doce campanas auxiliares que Llorenç Barber ha traído y que quiere colocar en cuatro lugares estratégicos: el edificio de Correos, la Plaza de Castelar, el Edificio del Fénix y otro aÚn por concretar pero cercano a San Francisco.

Casi un centenar de voluntarios respondieron finalmente a la llamada hecha por Barber para que fueran los propios gaditanos los protagonistas de la noche, los mÚsicos que tañeran unos instrumentos que son parte del patrimonio histórico, acÚstico y sentimental de su ciudad. La actitud de los voluntarios, que ya ayer hacían repiquetear las campanas con partitura y cronómetro en mano, es, dice el mÚsico, "lo mejor de Cádiz".

"Se juegan el tipo y están ensayando sorteando algunos inconvenientes", dice, refiriéndose a las dificultades que encontraron diversos voluntarios en puntos concretos del mapa sonoro de la ciudad, como en la Torre de Poniente de la Catedral.

Frente a esta reticencia, Barber destaca la "colaboración extraordinaria" que han mostrado los transbordadores de Boluda, ya que "ellos mismos se han emocionado y han propuesto el ballet redondo. Se han agarrado al carro de la invención, que es lo más bonito de mi trabajo", explica ilusionado el mÚsico, que confiesa que la campana que más le gusta es una que hoy no podrá sonar: la de la parroquia de Santa Cruz, que no formará parte del concierto lanzado a los vientos desde los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

Así que ya saben. "Déjense de televisión y entren en ensoñaciones y fantasías", pide Barber. Y suban hoy a las azoteas con velas, déjense llevar por lo que escuchen, intenten reconocer qué campana -quizá la que una pequeña inscripción grabada bautiza con el nombre de Pepita- es la que produce el eco lejano que les llega, y, como pedía el director del Festival de MÚsica de Cádiz, Reynaldo Fernández, brinden "por el hecho de que el arte existe y por poder ver la realidad con otros ojos".

Aida R. AGRASO
"Diario de Cádiz" (17/11/2004)
  • CÁDIZ: Campanas, campaneros y toques
  • Conciertos de campanas: Bibliografía

     

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