CARRASCO PORRAS, Margarita - Armonía y sonoridad indiscutibles de las campanas del templo del Señor de la Salud

Armonía y sonoridad indiscutibles de las campanas del templo del Señor de la Salud

¡!En santa Anita¡¡

La campana grande está en servicio desde el 1 de octubre de 1903.

Durante la guerra de Independencia en nuestro país, algunas campanas fueron fundidas para hacer cañones.

El sonido de las campanas, ¿un eco de la voz de Dios?

Templo del Señor de la Salud - Autor: CARRASCO PORRAS, Margarita
Templo del Señor de la Salud - Autor: CARRASCO PORRAS, Margarita

El júbilo, la solemnidad, la devoción, el duelo, son sentimientos expresados por las voces sonoras de las campanas de los templos, manejadas con fuerza y ritmo por hombres expertos en arrancar a la aleación de metales los elocuentes sonidos que mueven al pueblo a congregarse para celebrar o conmemorar colectivamente.

Son las campanas del templo del Señor de la Salud, en el Barrio de santa Anita, una evidente muestra de armonía y sonoridad que tenemos el privilegio de escuchar con frecuencia quienes vivimos en este lugar. Y es la conjugación de las manos expertas de quienes elaboraron estas campanas y las de los hombres que suben a lo alto de la torre para tocarlas, o que las tocan sin necesidad de subir, sino mediante una cuerda, lo que nos brinda el regalo de sus timbres.

La campana grande del templo del Señor de la Salud data el 1 de octubre de 1903, así lo hizo saber hace algún tiempo, el señor Antonio González Vergara, nativo de este Barrio y quien falleció en julio de 2013. Él, en diversas ocasiones subía a la torre para hacernos escuchar las voces tanto de esta campana como de la esquila.

El señor Antonio González Vergara también informó en su oportunidad que en la campana grande se encuentra la siguiente inscripción: Fue construida por el ilustrísimo señor obispo, doctor, maestro Ramón Ibarra y González, en sociedad con el señor Valerio Pérez, donan esta campana para mayor honor y gloria de Dios. El señor cura don Juan José Rodríguez. 1 de octubre de 1903. La presente es para expiación de las almas del purgatorio y conversión de los pecadores. Fundida en Puebla por Gonzalo Maceda. Arillo No. 15.

Por otra parte, fray Bertrán, de la orden de los dominicos, comentó en relación con las campanas, que hay diversos toques, según la ocasión: ejercicios cuaresmales, catequesis, difuntos, para misa en días ordinarios y repique para celebraciones solemnes. Para convocar los fieles a que asistan a Misa se anuncian las tres llamadas con una, dos y tres campanadas, respectivamente, y en cada caso siguen quince o dieciseis toques de campana en días ordinarios. Para celebraciones solemnes el número de toques llega a treinta y dos.

En los conventos un miembro de la comunidad religiosa es designado para encargarse de tocar las campanas.

Para elaborar una campana se requiere una aleación de bronce, cobre, plata y platino, informa fray Betran, al parecer en partes iguales, pero esto solamente lo saben quienes llevan cabo la fundición. Por otra pare, el tamaño del badajo debe guardar cierta proporción con el tamaño dela campana, para que resulte funcional.

También se sabe que las campanas son elaboradas con fórmulas exactas, tanto en la aleación, como en las proporciones de altura, diámetros mayor y menor, grosor, badajo y argolla para colgarse. Además, llevan la inscripción correspondiente.

Cabe recordar que en tiempos de la guerra de Independencia en nuestro país, algunas campanas fueron fundidas para hacer cañones.

Las campanas de los templos, lo mismo que los ornamentes litúrgicos son bendecidos antes de empezar a dar servicio.

Quienes saben tocar las campanas son llamado “campaneros”, pero tal vez lo correcto sería llamarles “campanistas”, de igual forma que no se dice pianero, guitarrero, violinero, arpero, marimbero, sino pianista, guitarrista, violinista, arpista, marimbista.

¿Dónde aprenden su oficio los campanistas? Seguramente habrá métodos escritos, pero en la práctica los campanistas aprenden de sus inmediatos antecesores, es decir son conocimientos que se trasmiten en la práctica a las personas designadas para esta labor. De esta manera lo aprenden los sacristanes y los encargados de tocar las campanas en las comunidades religiosas.

Y retornando a las campanas --campana grande y esquila— del templo del Señor de la Salud, en el Barrio de santa Anita, están consideradas entre las más bien timbradas y sonoras de la ciudad de Puebla. Es un deleite escucharlas, sobre todo cuando el viento sopla hacia el sitio donde se encuentra uno.

En tiempos pasados estaba muy arraigada la idea de que el sonido de las campanas es un eco de la voz de Dios, y en ese sentido el escuchar las campanas en el Barrio de santa Anita, puede considerarse un llamado de Dios.

CARRASCO PORRAS, Margarita

Los Periodistas (26-04-2014)

  • PUEBLA DE ZARAGOZA: Campanas, campaneros y toques
  • MACEDA, GONZALO (PUEBLA): Inventario de campanas
  • Campaneros: Bibliografía
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía

     

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