PERSOGLIA, Mónica - Cuando suenen las campanas

Cuando suenen las campanas

Es un título de una película muy vieja, y es probable que muchos jóvenes ni la conozcan sus actores

Pero casi con nostalgia, hablaremos de las campanas. Antes, y no hace tanto, en el siglo pasado, todavía se escuchaban en algunos lugares el tintineo de las campanas. Los hoy sesentones y algo más, tienen en su memoria el sonido que anunciaba el recreo, la algarabía, el juego, y cuando volvía sonar, todos quedaban quietitos en sus lugares, esperando la segunda orden para ir a las aulas.

En las iglesias, la campana, era el despertar de la conciencia del momento de la cita con Dios. En los pueblos, las campanas anunciaban el comienzo de la función del cine, para que apuren en llegar, y lo esperaban al juez de paz, el intendente o alguna autoridad, y ahí aparecía iluminada, todavía en blanco y negro el inicio de lo que era , casi un momento mágico, tan así, que en esa penumbra se encontraron muchos enamorados.

Quizás, en El Impenetrable, o en algún lugar lejano, todavía usen las campanas. Su sonido tiene su propio lenguaje, sus propios códigos, y hasta da una orden. En algunos casos podía ser un llamado desde el lecho dolorido de alguien. Todavía, está fresca la campana vanidosa de Mirta legrand en sus almuerzos, una actitud, algo soberbia, pero ella, pertenece a la década de las campanas. La campana, fue desplazada por el timbre, las sirenas. Sonidos más ásperos, agudos, agresivos e intimidatorios.

A diferencia de la campana, nunca anuncia una buena noticia, como así tampoco inspira respeto, sino temor, desconfianza hasta rebeldía Cumple el rol de alertar, intimidar, pero aún así, las conductas y sentimientos cambiaron. Nadie respeta su sonido, ni se para, ni avanza, ni retrocede. Es un sonido más que, casi, contaminó el aire. El timbre ni la sirena, inspiran respeto, a veces quizás puede anunciar hasta una tragedia, de la que lamentablemente, al convertirse en circunstancias que se repiten a diario, no tienen como respuesta conmover ni el corazón ni el alma. Suena, se oye, pasa….y volverá a pasar. La nostalgia no son por las campanas, la nostalgia, es por el cambio del corazón de la gente que tiene otro vibrar, porque lo que se perdió es el reconocer, a que se le llama “orden” o “respeto”, así mismo y a los demás. ¿Volverán a sonar las campanas?

PERSOGLIA, Mónica

Noticias de Chaco (12-05-2014)

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