MORENO, Paco - La luz de los perseguidos

La luz de los perseguidos

La Catedral ofrece un espectáculo único con un volteo de campanas por la festividad de la Virgen, además del fenómeno de la alineación en el Micalet

Un rayo solar entra cada año el día de la Asunción por la ventana de la vieja prisión

Francesc Llop, a la derecha con gorra, explica la alineación solar mientras se produce, ayer en la Catedral - Foto GUTIÉRREZ, Víctor (AVAN)
Francesc Llop, a la derecha con gorra, explica la alineación solar mientras se produce, ayer en la Catedral - Foto GUTIÉRREZ, Víctor (AVAN)

«¿Quién se ha dejado la luz encendida?» fue el comentario que hizo hace cuatro años Francesc Llop, presidente de la asociación de campaneros de la Catedral. Ocurrió, según rememoró ayer en la prisión del Micalet, cuando bajaban para almorzar después de uno de los volteos manuales que realizan por la fiesta de la Asunción. La respuesta estaba en el Sol y una ventana construida en el siglo XIV con mucha inteligencia.

Antonio Fos, estudioso de este tipo de efectos, ofreció la explicación de algo que se produce sólo unos minutos cada 365 días, y el público que cada año acude a observar el fenómeno solar, pone el interés por una de las curiosidades a las que eran tan aficionados en la Edad Media, una época repleta de símbolos.

El haz de luz solar entró ayer en su máxima intensidad por la ventana de la prisión doce minutos después de las diez de la mañana. Sucede siempre el día de la Asunción y en un día sin nubes el Sol queda enmarcado en el pavimento. La sala fue reformada hace unas décadas, por lo que los visitantes ya no pueden saber si había algún tipo de marca que señalara el acontecimiento. En todo caso, ayer se apretujaba el público para observar cómo poco a poco iba entrando la luz.

Pero el espectáculo había comenzado mucho antes. Hasta siete volteos manuales hicieron ayer los campaneros en la planta superior al refugio donde después se dirigieron los visitantes del Micalet. La sala, por cierto, era utilizada por aquellos que huían de la Justicia civil para buscar la eclesiástica, creyéndola más benigna, aunque sólo fuera por retrasar la condena.

La sala de campanas está en la parte superior del Micalet, donde se llega después de una escalada por los altos escalones de piedra. Pero con el inicio del volteo es cuando el visitante se queda sin aliento, al observar cómo mueven con ligereza piezas de miles de kilos, que pasan a centímetros de las cabezas de los campaneros.

«Una vez se me llevó el gorro», dice Llop, quien cogió la costumbre de cubrirse la cabeza cuando toca en los inicios de su pasión por las campanas. «En aquellos tiempos caía mucha porquería de la parte de arriba de los campanarios», recuerda.

La asociación funciona en la Catedral desde 1988 y la veteranía se nota en la calidad de la coordinación. Ayer eran ocho personas en la sesión que observó este periódico, aunque durante el resto del día se habían previsto varios turnos.

A base de cuerdas y volteos con la mano, casi todas las piezas entraron en acción. Un público muy reducido observaba las evoluciones de los campaneros, sin perderse detalle y cámara en mano para guardar el recuerdo. «No sabía que esto era así», decía uno de los visitantes, miembro de un grupo llegado desde el Vedat de Torrent y Paiporta.

José concluyó que «vale la pena haber venido» tras asistir como el resto al increíble espectáculo de las campanas, sordo durante unos segundos tras el atronador volteo. María Ángeles, vecina de Paiporta y quien conocía todos los detalles por haber asistido otros años, sonreía al lado, satisfecha del concierto.

«Silencio un momento». Llop escuchaba atento, afinando el oído hasta que llegó el sonido del tabalet desde la plaza de la Reina. La imagen de la Virgen de la Asunción hacía su entrada en la Seo por la puerta de los Hierros y las campanas debían entrar otra vez en acción.

Abajo, mientras el Micalet terminó el recibimiento, los más ansiosos empezaron a bajar para buscar sitio en la prisión. Las nubes estuvieron a punto de estropear la mañana, aunque los rayos de Sol entraban de forma intermitente formando la figura rectangular.

Incluso un grupo de turistas andaluces tomó posiciones para observar el fenómeno solar, atraídos por lo que habían leído en internet. Mientras se hacía la hora, Llop contaba que otra ventana del Micalet, recayente a la escalera de caracol, también estaba orientada de tal manera que cada 22 de junio debía permitir el paso de un rayo de luz, aunque en este caso se anuló el efecto por la construcción de la Casa del Relojero, en la calle Micalet. Toda una metáfora del paso del tiempo y la llegada de la modernidad, que fía todo a los instrumentos en lugar de aprovechar la Naturaleza. En cambio, sí que permanece activo el llamado 'Canto de la Seo', un agujero que permite amplificar el sonido en una estancia cercana.

En Valencia, otro de los lugares donde se diseñó una ventana con el mismo propósito fue en el Monasterio de San Miguel de los Reyes. Cada 29 de septiembre, a las diez de la mañana, un rayo de luz ilumina la cripta donde están enterrados Germana de Foix y el duque de Calabria, a finales del siglo XVI.

La Seo está dedicada a Santa María pero con el título de la Asunción de la Virgen al cielo. La procesión de la tarde salió de la Catedral con la imagen colocada sobre un anda, para recorrer la calle del Mar y devolver el objeto de devoción a la iglesia del Milagro. El carro fue una de las novedades del pasado año, así como un cabezal de plata repujada del siglo XVIII y restaurado por la Fundación la Luz de la Imágenes, tras haber estado apartado desde la Guerra Civil.

MORENO, Paco

Las Provincias (15-08-2014)

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