REINO GARCÉS, Pedro - Las campanas hablan claro. 1867

Las campanas hablan claro. 1867

Siendo las campanas como la lengua de las iglesias para llamar a los fieles al tiempo de los divinos oficios, después de recordar la observancia de lo dispuesto en el capítulo 1o. – de la Regla Consueta dada para las catedrales en el Concilio Provincial Quítense, ordenamos lo siguiente:

1.- Se prohíbe el toque de plegarias que no sean por causa pública como es un terremoto, tempestad, incendio, etc.

2.- No se darán más clamores al tiempo de los dobles por algún difunto que los designados en la Regla Consueta, según el sexo o condición del difunto, que son las siguientes: dos por las mujeres, tres por los hombres, cuatro por los religiosos, cinco por los sacerdotes seculares, veinte y cinco por los Prebendados, cuarenta por los Canónigos, cincuenta por las dignidades, y ciento por el Obispo Diocesano.

3.- Se prohíben los dobles a cada hora, debiendo limitarse a los señalados en la misma Consueta que son: uno inmediatamente después de la espiración, otro cuando se lleva el cadáver a la iglesia, y el tercero al tiempo de la absolución que se hace después de la misa.

Estos datos los he tomado de los Estatutos del Primer Sínodo Diocesano celebrado en Guayaquil en 1867, lo presidió su Obispo José Tomás Aguirre. Estuvo de Examinador Sinoidal M.R. Monseñor Manuel García Moreno, Protonotario Apostólico Maestrescuela de la Catedral. Mariano Sáenz de Viteri que era Dean de dicha catedral, el Muy Reverendo Señor Doctor Pedro Pablo Carbo, Prevendado Mayor de la Catedral, entre otros.

La historia dice que las campanas están desde los egipcios. En el mundo antiguo se las ponían a los animales para ahuyentar lobos. Los romanos indicaban apertura del mercado y de los baños públicos; y después, el paso de los condenados al suplicio. Las campanas subieron a las torres de las iglesias desde el año 604. Tocar campanas es todo un arte. Interpretar sus sonidos es todo un lenguaje que se ha ido perdiendo.

Entendamos entonces que una Regla Consueta, era una costumbre que se pierde en el tiempo. Decir que las campanas dan clamores, es estar hablando de súplicas a uno que se sabe es más poderoso. Las campanas doblan porque es como si lloraran gimiendo, dos veces. Normalmente las campanas tañen, porque así es su lenguaje, el que pasa a los símbolos auditivos hasta complicarse en quien escucha y adiestra al que ejecuta. Piensen ustedes el nivel de concentración de un oyente a la distancia que se daba cuenta de haber escuchado cien dobles para entender que ha muerto un obispo. En tanto que apenas con dos dobles sabía que no hay mayor alboroto porque indicaba que tan solo había muerto una mujer de un poblado. La iglesia regula desde las torres de las iglesias y de las catedrales una jerarquía acústica, tal como queda explicada en su propio reglamento.

Los prebendados son los que disfrutan de prebendas o privilegios en las iglesias por ser miembros considerados importantes. En este texto el apellido está ligado a familias coloniales de Ambato. Un protonotario es quien ejerce de modo más antiguo la función. Tiene el mérito de ser antecesor en todo. Los dobles de campanas quedar reglamentados en relación a las instancias de la muerte: el cielo oye cuando alguien muere, cuando va camino de la iglesia, y cuando queda libre de pecado porque queda absuelto y perdonado de lo que haya hecho en este mundo.

REINO GARCÉS, Pedro

El Heraldo (25-08-2014)

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