CURIOSIDARIO - Las campanas son cristianas

Las campanas son cristianas


La campana es un instrumento metálico conocido y utilizado desde la Antigüedad. En el Museo Británico se conservan campanas egipcias de reducidas dimensiones que, al parecer, se utilizaron en las fiestas que se celebraban en honor a Osiris. En este mismo museo también se guardan ochenta campanillas procedentes de Asiria. De mayor tamaño eran los instrumentos de este tipo utilizados antiguamente en la India y la China, si bien no eran campanas propiamente dichas, sino discos suspendidos que eran golpeados por una maza o ariete, como el gong o el címbalo.

En Roma este instrumento era llamado tintinnabulum y tenía varios usos. Servía para indicar la apertura del mercado, el paso de los criminales por las calles camino al suplicio, avisar de la proximidad de un eclipse… El poeta Marcial cuenta en uno de sus Epigramas (XIV, 161) que el tintinnabulum se usaba también para dar la señal de entrada en las termas. En este caso, el tintinnabulum debía estar fijo en un edificio y era de un tamaño algo mayor que las antiguas campanas orientales, similar por tanto a una esquila (voz de origen gótico con que se denomina la pequeña campana que todavía hoy se usa en algunos conventos para convocar a los actos de la comunidad).

Estos instrumentos empezaron a fabricarse con un tamaño cada vez mayor, a partir de que los cristianos los emplearan para convocar a los fieles a sus reuniones en las iglesias. Esta adaptación debió producirse en el siglo V, sino antes. Nola, signum y clocca eran las denominaciones que tenían entonces dichos instrumentos. El nombre de signum ‘señal’ se debe al uso que se le daba. Aparecida en el siglo VII, clocca era la forma latina del irlandés clog, del que derivó el inglés clock, el francés cloche y el alemán Glocke. Por su parte, Nola era el nombre de la capital de la región italiana de la Campania, de donde procedía en un principio el bronce con el que se fundieron estos instrumentos de gran tamaño, para convocar a los fieles cristianos. Precisamente del nombre de esta región procede otra denominación de dicho instrumento. Del latín tardío campāna (abreviación de vasa campāna ‘recipientes de Campania’), esta nueva denominación aparece por primera vez en una carta que le envió en el año 515 el diácono Ferrando al abad Eugipio, en Italia.

En documentos del siglo VI se encuentra con frecuencia el nombre de signum y muy raramente campana, que solo se hace común en el siglo VII. A partir de entonces, nolae se empleó para significar las campanas pequeñas o esquilas, y campanae para designar las campanas grandes, usadas en las iglesias.

Así, pues, la invención de las campanas cristianas se atribuye a los habitantes de la Campania, pues tradicionalmente se cree que fue en esta región italiana donde se fundieron por primera vez estos instrumentos de gran tamaño, debido a la excelente calidad del bronce que allí había. La Real Academia Española está de acuerdo con esta afirmación, toda vez que en la entrada correspondiente a campana en su diccionario, indica la siguiente etimología: ‘Del latín campāna, de Campania, en Italia, donde se usó por primera vez’.


Campanilla manual

En nuestro idioma, la primera documentación donde aparece la voz campana data de 1117. La recogió Nebrija en 1495 y Covarrubias (1611), además de mencionar el uso que, según Marcial, los romanos daban al tintinnabulum (antepasado de la campana) para avisar de la apertura y cierre de los baños o termas, ya apuntaba su procedencia: «…dixose campana de la Provincia de Campania, en Italia, donde primero se inventó y usó para este santo fin [avisar a los fieles cristianos para sus reuniones en las iglesias]. Algunos la llaman Nola, porque fue la primera ciudad, en la dicha Provincia que las usó…».

La materia prima de las campanas ha sido casi siempre el bronce, aunque admitiendo diferentes aleaciones según épocas y lugares. Las primeras campanas españolas, por ejemplo, según el rito visigótico-mozárabe, estaban hechas con la fundición de muchos metales combinados.

En cuanto a su configuración, son numerosas las formas con que fueron fundidas. Cuadradas eran las irlandesas más antiguas. La forma actual de copa invertida no ha variado esencialmente desde el siglo XIII. Hasta este siglo las dimensiones de las campanas debieron seguir siendo reducidas, pero su tamaño fue aumentado progresivamente a partir de entonces, hasta alcanzar proporciones colosales en el siglo XVI. Como consecuencia de ello, también debieron de construirse más grandes las torres en las que eran colocadas. Aunque la palabra campanario no está documentada en el español hasta mediados del siglo XIII, esta nueva pieza arquitectónica apareció en el siglo VIII, si bien en un principio no debió de ser más que una simple espadaña o pared con hueco donde colocar la campana. Una vez que dicha edificación creció y se robusteció, fue capaz de albergar un conjunto de campanas, conocidas con el nombre de carillón.

CURIOSIDARIO

curiosidario.es (19-08-2014)

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  • Campanas (historia general y tópicos): Bibliografía

     

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