JOLAP53 - Por quién doblan las campanas...

Por quién doblan las campanas...

Iglesia María Auxiliadora de Puerto Natales

Iglesia de María Auxiliadora de Puerto Natales - Autor: JOLAP53
Iglesia de María Auxiliadora de Puerto Natales - Autor: JOLAP53

Para hablar de la “reverdecida” iglesia María Auxiliadora de nuestra ciudad, recordé el título de una de las grandes obras de Ernest Hemingway, porque después de algunas décadas de enmudecimiento, hemos vuelto a sentir el tañir de su remozado campanario, donde el bronce ha recobrado su vida original. Recuerdo un antropólogo que decía que las campanas tienen un lenguaje más potente que el de los medios de comunicación social, lenguaje que las hacía llegar a toda la comunidad sin tener que recurrir al periódico, la radio o la televisión. Ellas marcaban los ritmos del día con sus diferentes toques, indicaban dónde ocurrían las cosas, si se había desatado un fuego o amenazaba algún otro peligro, si era día festivo o si alguien había muerto… Las campanas seculares de mi pueblo, fueron una de las principales fuentes de comunicación de nuestros antepasados desde tiempos muy lejanos, e incluso hoy seguirán alegrando festejos o llorando a los muertos, aun cuando ya talvez no sean capaces de hablarnos como lo hacían antes, y deseamos que exista alguien que las toque con oficio y destreza…

Nuestra iglesia ha recuperado, con su restauración total, su belleza, la que después de 80 años “de pie” se había visto mermada en su majestuosidad y, gracias a la gestión de la autoridad municipal y los fondos del Estado ya está lista para volver a recibir a los feligreses que muchas buscan en dicho templo, su equilibrio espiritual. Al ingresar hoy a su interior, percibí el sólido espíritu de su olvidado diseñador R.P. Juan Bernabé, ingenioso arquitecto salesiano quien dio vida a muchos templos de la Patagonia, tanto de este lado, como allende los Andes. De su creatividad se gestó este santuario que es un verdadero símbolo de nuestra ciudad.

Los edificios públicos en general y en particular las iglesias tienen una especial relevancia urbana ya que revisten el carácter de monumentos y de hitos orientados y estructurados de la ciudad. Estos aspectos se ven acentuados por la prolongada permanencia de estos edificios en comparación con otros elementos más cambiantes y dinámicos como suelen ser las viviendas y los comercios. En este sentido es muy importante la consideración de las formas del edificio que deben ser estables, no atadas a modas o tendencias pasajeras. Por otra parte, como toda obra de arquitectura, el templo debe denotar su carácter y su significación, que fue sin duda la que le confirió el Padre Bernabé (Padre Juan Bernabé; Nació en 1860 en Gárdolo (Austria). Llegó a Chile 1891 y de sus 45 años como religioso, dedicó 40 años de su gestión evangelizadora a la Patagonia. Dicen que tenía un carácter suave, simple y muy sacerdotal. Fue el primer Director del Instituto Don Bosco. Creador de la Catedral de Punta Arenas. Falleció en el colegio San José de Punta Arenas el 29 de Julio de 1932 a los 72 años).

Pero, en este momento de satisfacción para la comunidad católica, bueno es recordar que los inicios de ese sueño constructivista se remontan al año 1914, cuando los salesianos recibieron de parte de las autoridades de la época un terreno en el Lote 3 de la incipiente ciudad de Puerto Natales, el que después se le negó a raíz de algunos incumplimientos por parte de los religiosos, que no pudieron construir la iglesia prometida a raíz de no contar con recursos económicos (eran tiempos duros…), solo lograron levantar una pequeña capilla, hasta el año 1918 cuando el Gobernador de Magallanes Luis Contreras Soto, zanja el problema, entregando a la comunidad salesiana el sitio nº 15 frente a la Plaza de Armas, donde se traslada la capilla.

Es hasta el año 1927 cuando por iniciativa de Monseñor Arturo Jara Márquez, comienza el anhelado sueño del templo religioso y para concretarlo logra el apoyo económico de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, poderosa empresa inglesa, que tal como decía su nominación original, explotó durante décadas la más grande extensión de campos que nunca nadie ha logrado tener en la Patagonia…

Bajo la dirección de obra del Padre Bernabé comenzó su construcción, donde diestros maestros de la construcción, fueron dando forma a nuestra iglesia, cuya estructura mayoritariamente es ladrillos. Sin duda que la calidad del trabajo ejecutado hace más de 80 años queda de manifiesto al ver que el paso del tiempo no ha generado daños estructurales en ella y que en su estructura no hay hormigón armado (sistema constructivo que recién comenzaba a usarse en Europa, principalmente en Francia, donde se inventó y, en Inglaterra), por lo que habría “sacarle el sombrero” a sus ejecutantes, nombres de hombres que lamentablemente se han perdido en el tiempo y que hoy sería muy agradable evocarles, ya que eran verdaderos constructores que no contaban con elementos o materiales que hoy tiene el mundo de la construcción, el que hoy muchas veces evidencia falencias lamentables, lo que lleva evocar la frase de nuestros antepasados: “Todo tiempo pasado fue mejor…”.

A pocos días de reinaugurar nuestro templo parroquial debemos reconocer que el trabajo que realizó la empresa a cargo de las obras, es óptimo, delicado, lleno de la sensibilidad y gran sutileza en los detalles que requería la casa del Padre o Maestro, lo que ha permitido “reverdecer” la obra del R.P. Juan Bernabé, que, dicho sea de paso, no tiene registrado su nombre en ninguna placa de dicho templo, como lo hacen hoy los arquitectos… Creo, como antiguo alumno salesiano, que está es la ocasión de reconocer a tan brillante personaje, que se ha ganado, ladrillo a ladrillo, el reconocimiento de un pueblo que sabe ser agradecido…

Y cerremos esta crónica, tal como la inicié, recordando la cita preliminar en la novela Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway: “Nadie es una isla completa en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la Tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas porque están doblando por ti.” (John Donne 1572 – 1631).

JOLAP53

radiopolar.com (13-12-2014)

  • PUERTO NATALES: Campanas, campaneros y toques
  • Restauración de campanarios: Bibliografía

     

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