ORTIZÁ, Vicente - La campana “badá”

La campana “badá”

Campanar en el Año 1867 (Para Recuerdo) - Autor: LLOSÁ BALBASTRE, P.
Campanar en el Año 1867 (Para Recuerdo) - Autor: LLOSÁ BALBASTRE, P.

Corrían los años del 18… En la madrugada de un 18 de Febrero, un barco de vela navegaba dificultosamente frente a nuestras costas, tratando, en medio de la borrasca de la noche, llegar a puerto.

Las olas barrían la cubierta de la embarcación; el agua, penetrando en el barco, era achicada a duras penas por las bombas movidas a fuerza de brazos.

Los que no estaban al trabajo forzaban sus ojos tratando en vano de taladrar la oscuridad de la noche en busca de las luces que señalaban la entrada al puerto. Los cálculos los habían situado al mediodía frente al cabo de San Antonio y por el rumbo navegado debían encontrarse entonces aproximadamente frente a Valencia.

La angustia oprimía todos los corazones. Sólo la casualidad podría llevarles frente a la bocana del puerto, en donde encontrarían abrigo y seguridad. Temían ser lanzados en medio de la noche contra la escollera o ir a embarrancar en los bajíos del Saler, cementerio de buques, y en ambos casos era segura la pérdida del barco y quizá de vidas humanas. Ni una luz. Y en la cerrazón, mar; oscuridad; lluvia; oleaje…

-¡Se oye una campana!-, gritó alguien.

A los pocos minutos, toda la tripulación, impaciente, trataba de escuchar lo que pudo haber sido una ilusión.

Efectivamente, en los claros que dejaba el ronco bramido de la mar, podía oírse claramente una campana que sonaba en la noche. La alegría inundó las almas de aquellos marinos. La tierra estaba cerca. Estaban salvados.

Aquel sonido les permitió orientarse y maniobrar esperando al nuevo día. Cuando la luz del alba esfumó a las tinieblas, comprobaron lo cerca que habían estado del naufragio, pues de haber seguido se hubieran destrozado en los agudos cantiles de la escollera que rojiza se alzaba amenazadora, salpicada por la espuma de las olas, a muy poca distancia.

Cuando entraron en puerto, fue su primer deseo averiguar qué campana era aquella que con su sonido les había apartado del desastre. Alguien les dijo que eran fiestas en un pueblo llamado Campanar, situado al otro lado de la ciudad, y que solían voltear las campanas en la madrugada del 18 de Febrero en un toque llamado “Alborada de la Virgen”.

-“Debe ser una excelente campana, cuando su sonido llega tan lejos”-, fue la opinión de aquellos hombres. Y decidieron demostrar su agradecimiento con un ex-voto y otros donativos.

La grata noticia corrió por la ciudad y pueblos colindantes, siendo comentada como prodigio. Pero no en todos los corazones cayó bien la buena nueva. Así pues, en alguna Parroquia o pueblo donde se vanagloriaban de poseer los mejores bronces en su torre, sintiendo su fama arrebatada, la envidia emponzoñó los corazones de algunas gentes que decidieron enmudecer para siempre a la potente voz metálica que había salvado a unos hombres en trance de muerte.

En las fiestas del año siguiente en Campanar, cuando se volteaban las campanas después de la Misa Mayor, un grupo de forasteros se hizo cargo de las cuerdas. El volteo siguió bravo, impetuoso. Y cuando de tanto sonar el bronce se puso caliente, alguien arrolló al badajo de aquella campana, de dulce y potente son, uno de los típicos gorritos de aquellos tiempos: un “barret”. Y siguieron volteando con furia hasta que la campana quedó hendida, “badá”.

Se perdió el sonido y se perdió una joya. Tuvo que ser fundida de nuevo y su metal forma parte de la hoy “campana grósa”, bautizada “María de Campanar”.

Al parecer, no se consiguió igualar el timbre de aquella maravilla de bronce, a la que los marinos del litoral denominaban “La Sola” por ser su sonido el único que llegaba mar adentro entre el de todas las campanas de Valencia.

Esta es una narración que oí cuando niño y que ha venido a memoria en esta noche invernal.

Quizá alguno de vosotros ya conociera estos hechos en versión más o menos parecida… Disculpad si difiere algo, pues, por mi parte, creo que como me lo contaron os lo he contado.

Valencia, Diciembre de 1958.

ORTIZÁ, Vicente

Festes Patronals de Campanar (1959)

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