FERNÁNDEZ, Daniel - La cubanola, una campana para la noche

La cubanola, una campana para la noche

La cubanola, una campana para la noche - Autor: FERNÁNDEZ, Daniel
La cubanola, una campana para la noche - Autor: FERNÁNDEZ, Daniel

Las campanas ya no se escuchan de noche. En muchos lugares están prohibidas después de las seis de la tarde. Una pena. Pero las campanas de las que voy a hablarles hoy no tienen ningún tipo de prohibición y pueden darle su intenso perfume todas las noches del verano.

Durante julio y agosto, las cubanolas, amantes de los días tórridos y húmedos, florecen constantemente. Las flores marchitas son reemplazadas en pocos días por nuevas. El espectáculo que dan es bellísimo de día, porque son elegantes y de un tamaño proporcionado, no como las daturas que son exageradas y de un olor que invade a casi toda hora. Las cubanolas, más delicadas, huelen solo de noche.

Por esa razón, son ideales para tenerlas al frente de la casa, pues no hay mejor bienvenida que un olor agradable cuando uno regresa cansado del trabajo o después de una cena o función de teatro. Advierto que el olor es penetrante y a clavo; pero uno llega a adorarlo, sobre todo, porque embalsama el aire durante muchas noches del año.

Otra gran virtud de esta planta es la facilidad de su cultivo. Aunque requiere atención para establecerse, como el regarla regularmente si no está lloviendo en esos días, después se conforma con un lugar soleado y un poco de abono orgánico una vez al año. Como se trata de un arbusto irregular, lo mejor es combinarlo con otras plantas, para que no parezcan unos gajos sueltos. También se puede podar para darle forma más compacta, pero recuerde podar después de la temporada de las flores. Al cabo de los años el resultado será más estético.

Yo he preferido “intercalarla” entre helechos de base y junto a la cubana “Peregrina” (Jatropha integerrima), como se ve en la foto, cuyas flores rojas combinan divinamente con el blanco de las campanas. Si usted es hijo de Changó, pues ya tiene el diseño ideal para su jardín del frente.

Aunque se llama cubanola, no es de Cuba, sino de la República Dominicana, como indica su nombre botánico: Cubanola domingensis. Originalmente se llamó Portlandia domingensis, pero luego la rebautizaron con este nuevo nombre a todo el género, aunque confieso que no sé por qué. Los nombres de las plantas (como muchas cosas en la vida), suelen no tener lógica, varían en el espacio y en el tiempo y eso hace a la Botánica más divertida y misteriosa. Mi favorito en ese aspecto es el Cuban Lily, que lleva el nombre botánico de Scilla peruviana, y no es de Cuba ni de Perú. ¿Qué les parece?

Si decide sembrar su cubanola, asegúrese de que tenga buen drenaje y buen sol, aunque se puede adaptar a algo de sombra en algunas horas del día. No es aconsejable situarla en lugares de luz filtrada, pues la clave de su profusión floral, como con casi todas las plantas que florecen, es el sol.

Dele espacio para crecer, porque con buena atención, con los años, puede llegar a proporciones de arbolito, unos dos metros de alto; aunque prefiere irse expandiendo horizontalmente. Pero no se preocupe que no es invasiva, con lo único que invade es con su olor; la perfecta campana para la noche.

FERNÁNDEZ, Daniel

El Nuevo Herald (08-08-2015)

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