GUERRERO ROMERO, Luis Ricardo - Este badajo que cuelga

Este badajo que cuelga

Los golpes por lo regular causan dolor, y decimos por lo regular no tomando en cuenta los golpes que se ocasionan para evocar glorias y alegrías o bien, penas por la partida de un ser amado. Esta es bien la función de la campana, la oímos como un instrumento musical, que se golpea por debajo con la dureza del badajo, o por el exterior con una clave de madera. Hay entonces golpes que no son de dolor sino de gloria, pero hay golpes dobles que nos traen nostalgia y tristeza. En la cocina encontramos la campana como boca de chimenea, y en el buceo es protectora de los submarinos –la campana para el buceo.

El sustantivo tan, tan, tan antiguo, surge de la antiquísima región de Italia: Campania, en donde se trabajaba el mejor bronce para la creación de distintos artefactos, y evidentemente la mejor de las campanas, con lo anterior entendemos que esta palabra es una especie de topónimo de la región de Italia. Además cabe recordar que ese peculiar sonido del: “tilín tilín”, “talán talán”, es usado también como instrumento de culto, o de guerra en regiones orientales, que incluso llegó a serlo para nosotros en diversos deportes de contacto. Asimismo, sabemos por lecturas ocultistas que la emisión de su sonido, tenía la facultad de hacer convocar a seres sobrenaturales; y a los naturales penitentes a misa también. Ya en el periodo paleocristiano, usualmente se utilizaban campanas de plata para convocar a la gente a las misas.

La voz campana, del latín tardío: campana; aunque debe su nombre a la ya mencionada región, también se le conoció por otros nombres como: nola, signum –para los cultos religiosos–, y clocca, del griego κλυω clooír; de allí también el órgano estructural auditivo cóclea. Ésta última denominación de campana: clocca, tuvo un proceso de evolución que derivó hasta la enunciación: del o´clock, de donde se entiende que la campana sonaba en diferentes localidades a las horas en punto: 3:00 o´clock (on clock), o según indicaba el campanario. No obstante habrá que destacar que lo anterior se diferencia del sonido onomatopéyico que generó la palabra bell, timbre. Ya que en otras regiones la apreciación del sonido emitido por las campanas no fue: “talán o tilín” sino “tim” dando origen al sustantivo timbre, en inglés: bell, que tiene sus orígenes más cotidianos en las cartas y el cartero con su campanilla que notificaba alguna misiva.

Ya que dijimos campanilla es imposible no mencionar a la úvula (musculus uvuae), nombrada así por su semejanza al badajo que hace sonar esa bóveda de hierro, por analogía podemos imaginar nuestra boca, bóveda de sonidos, que emite tales eufonías gracias a la úvula, que tiene más forma de uva que de badajo, sin embargo es coloquialmente conocida como campanilla, expresión diminutiva de campana de mano en relación de las grandes campanas que se encuentran suspendidas en los campanarios, que según se entiende éste estar colgado es una suerte de misticismo, pues no pertenece a los objetos terrenales, pero tampoco a los celestiales, es decir, comparte virtudes de ambos planos.

Parece ser que aunque la tecnología avance de modo espectacular, nada suple a la campana, quizás por esa magia de no pertenecía ni terrenal, ni eterna.

GUERRERO ROMERO, Luis Ricardo

La Jornada San Luis (19-10-2015)

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