FEMENIA RIBES, Vicent - Escuchando el sonido de la historia… Las campanas de la facultad

Escuchando el sonido de la historia… Las campanas de la facultad


Al entrar en el claustro de la Facultad, nadie se siente indiferente ante su belleza, ante la elegancia de sus columnas, sus ventanas, sus escaleras… estos elementos son testigos de la historia, de la historia de un edificio que fue construido como Seminario Conciliar y como tal debía de tener los elementos fundamentales para tal misión. Uno de estos elementos que continúa presidiendo el claustro es la espadaña con sus campanas, encargadas de marcar el día a día de la comunidad formativa del Seminario, de marcar sus horas, sus oraciones, sus clases…en definitiva de acompañar la vida de los que aquí habitaban con un sonido que ha llegado hasta nuestros días.

La espadaña fue construida en el siglo XIX, aproximadamente en el último tercio a juzgar por el año de fundición de las dos campanas que alberga y por el escudo que en ella encontramos, perteneciente al Cardenal Arzobispo de Valencia, D. Antolín Monescillo y Viso que fue arzobispo de nuestra diócesis desde 1877 hasta 1892. Está construida en ladrillo enlucido, y a simple vista podemos observar que a lo largo de los años ha estado decorada de maneras distintas.

Las campanas:


La espadaña alberga dos campanas que observan desde el silencio el día a día de nuestra Facultad a la espera de una restauración.

La más pequeña de las campanas situada en el vano izquierdo está dedicada a San Buenaventura, el bronce tiene una altura de 54cm, y un diámetro en su boca de 56cm siendo su peso aproximado 102kg. Fue fundida en el año 1876 por el fundidor Manuel Quiles y sus inscripciones son las siguientes:

Año 1879. A expensas de D. José María Moles siendo R(ector) d(e) e(ste) S(eminario) D. Baltasar Palmero. Manuel Quiles me construyó. (Imagen de San Buenaventura)

La campana grande está situada en el vano derecho y está dedicada a la Inmaculada Concepción, patrona del Seminario, el bronce tiene una altura de 67cm y un diámetro en su boca de 70cm siendo su peso aproximado 199kg. Fue fundida también en el año 1876 siendo su autor el mismo que el de su hermana pequeña. Sus inscripciones son las siguientes:

A expensas de D. José de Moles siendo Arzobispo de Valencia D. Antolín Monescillos. (Imagen de la Inmaculada)

Ambas campanas están dotadas de yugo de madera para su volteo, herrajes de forja y badajo, así como de un sistema de poleas que hacen llegar unas cuerdas hasta la terraza del claustro para su repique, la única manera de hacerlas sonar a día de hoy.

Su estado de conservación actual es ruinoso, a causa del abandono y el olvido a lo largo de los años. Los yugos de madera han alcanzado un deterioro que impide totalmente su movimiento, habiéndose perdido parte de ellos. Las campanas están sueltas y los herrajes oxidados y deteriorados siendo por tanto imposible su volteo por peligro de caída.

Sus toques habituales en la actualidad son el repique de llamada a algunas Eucaristías importantes así como el volteo simulado (con repique, no girando la campana) en algunas fiestas. Las promociones de alumnos de algunos años anteriores cuentan que era tradición voltearlas al terminar el 5º curso y por tanto la carrera.

A la espera de una restauración:

la granDentro del proyecto de rehabilitación de nuestra Facultad debe tener cabida la restauración de sus campanas que aunque no es prioritaria por ello no deja de ser necesaria.

Esta restauración consistiría en la bajada de las campanas y su traslado a un taller especializado, allí después de ser desmontadas, las campanas se someterían a una limpieza con el método de chorro de arena que eliminaría la suciedad acumulada durante los años devolviendo al bronce su esplendor y sonido original. Así mismo se construirían nuevos yugos de madera imitando en su forma y diseño a los actuales e históricos (pudiéndose recuperar alguna parte de los actuales, aunque es improbable por el estado en que se encuentran) y se restaurarían los herrajes. Una vez montadas se colocarían de nuevo en la espadaña, con nuevos soportes y nuevos rodamientos.

Dentro de la restauración, se propone su automatización con motores de impulsos para su volteo así como electromazos para su repique. Que se controlarían mediante un ordenador autómata desde la sacristía o desde donde se desease.

Una vez restauradas se podrían utilizar las campanas además de para repicar para las misas diarias, voltear para las fiestas…para marcar el inicio y fin de las clases, sustituyendo a los actuales timbres, así como el toque del Ángelus diariamente…

Se trata de una intervención importante que esperamos que algún día se pueda llevar a término ya que las campanas son la voz más antigua que perdura a día de hoy, y oyéndolas podemos oír lo mismo que oyeron nuestros antepasados. Además con su tañer nos recuerdan que la Iglesia está presente en medio de este mundo lleno de ruidos, marcan el día a día de cada comunidad cristiana, sus alegrías, sus penas, sus fiestas… que algún día podamos recuperar este sonido tan bello para que también acompañe la vida de nuestra comunidad educativa de la Facultad de Teología.

FEMENIA RIBES, Vicent

Revista Trinitarios 3 (16-05-2016)

  • VALÈNCIA: Campanas, campaneros y toques
  • QUILES, MANUEL: Inventario de campanas
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía

     

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