CARRIZOSA, Paula - Las campanas marcarán el arribo de las ánimas a Huaquechula

Las campanas marcarán el arribo de las ánimas a Huaquechula

Desde lo alto de la torre del templo de San Francisco, extendiéndose por su amplio atrio y por las calles empedradas del Huaquechula, este 1 de noviembre se esparcirá el sonido de las campanas que marcarán la llegada de las ánimas, una creencia popular arraigada en el país que se demuestra de una manera particular en este municipio de tal forma que la ha llevado a ser considerada, desde 1997, Patrimonio cultural del estado de Puebla.

Este año, pese a que fallecieron 52 personas año, serán montados 35 altares monumentales, ya que la tradición comienza semanas y meses atrás, en algunos casos desde que el pariente fallece y la familia decide, según las posibilidades económicas, si se monta o no un altar que puede oscilar entre los 45 mil y los 50 mil pesos, o llegar a los 100 mil.

El pasado 31 de octubre la plaza grande –el mercado del pueblo- lució repleto de habitantes que llevaron a cabo el trueque de objetos para las ofrendas: así se intercambiaron, de mano a mano, flores, jarros, velas, candeleros, chiquihuites, incenciarios, panes y frutos diversos, que luego fueron montados en los altares.

Estos productos se montaron en los característicos altares blancos de Huaquechula, repartidos en sus tres niveles: el primero considerado un espacio terrenal, en el que se ubica la comida y la bebida de la que gustaba el difunto; el segundo, un estado intermedio en el que se cruzan el cielo y la tierra; y el último nivel, llamado del “cielo o la gloria”.

En ellos, como reza la tradición, hay una simbología concretar: abajo el fallecido aparece retratado en una fotografía que se refleja en un espejo, ya que se considera que la persona ya no está en este mundo y por lo tanto, para verlo, hay que hacerlo por medio de algo que no es tangible, es decir, a través de un reflejo; en medio con un entorno habitado por los ángeles y los arcángeles, así como por la imagen a la que el difunto le tenía devoción; y el de arriba que se corona con una imagen del Cristo crucificado, como símbolo de que el alma del fallecido está con él.

Todo ese contenido simbólico va sobre estructuras de madera de alrededor de seis metros de alto que se adorna con barandales o calados hechos con cartulina y cinceles de distintos tamaños que adornan los perímetros de las ofrendas, y que son una de las artesanías más bellas realizadas también por manos huaquechulenses.

A éstos, se suman los ramos hechos con tela de raso, una técnica autóctona de la comunidad, con los que se embellecen las ceras que se obsequian a los altares monumentales colocados.

CARRIZOSA, Paula

La Jornada de Oriente (01-11-2016)

  • HUAQUECHULA: Campanas, campaneros y toques
  • Toques actuales de campanas: Bibliografía

     

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