BALENSIYA, Isabel - Morir a la valenciana

Morir a la valenciana

La vertiginosa visión de la Puerta de los Hierros desde arriba del Miguelete
La vertiginosa visión de la Puerta de los Hierros desde arriba del Miguelete

En todas las ciudades hay lugares privilegiados para el suicidio, que no aparecen en ninguna guía, donde la gente acude para acabar con su vida. Y Valencia no es una excepción, el fatídico lugar se encuentra en uno de los símbolos más típicos de la ciudad, y son muchos los valencianos que lo han visitado y que poco a poco se va empequeñeciendo en el Skyline valenciano entre los enormes rascacielos. Se trata del Miguelete, en sus 600 años en el centro de Valencia, sus escalones han sido pisados por el Ángel Exterminador en varias ocasiones…

El primer caso documentado es 1418, cuando se estaba construyendo y uno de los obreros se mató al caer desde arriba. Veinte años después un sacristán que hacia tañer las campanas cayó también.

200 años más tarde, el 29 de junio de 1638 se despeñó Lorenzo Fuster, un niño de 6 años, hijo del campanero, cuando quiso alcanzar la cuerda de una campana.

El tiempo pasaba y la Horrible Majestad de negro manto, seguía recorriendo los muros góticos de la torre… la siguiente víctima de la torre, sería el 23 de diciembre de 1767, cuando se suicidó arrojándose al vacío, un soldado Manuel Sarcos, siguiendo una funesta tradición que decía que el Miguelete era el lugar para todos los desesperados con el corazón roto y querían acabar con su vida. Porque pensaba que tirarse del Miguelete no dolía, era pesado subir las escaleras, pero una vez se tiraba, en cuanto su cabeza tocaba el suelo estaba muerto. Luego, el corazón, dejaría de suspirar por amor… El Miguelete era infalible.

El 11 de abril de 1831, el médico José Bruño, con 36 años puso fin a su vida.

El 30 de junio de 1861 Isabel Bartina Mestre, con 30 años, hija de un conocido comerciante valenciano. Un 14 de febrero de 1887, un joven de Ruzafa, Vicente Navarro con apenas 18 años también se arrojó al vacío.

Unos pocos años más tarde el 20 de noviembre de 1895, el maestro de obra. Antonio Labrandero sufrió un accidente cayendo a la plaza.

80 años más tarde, el 17 de septiembre de 1976, Miguel Montesinos de 26 años, subió a la torre y su cuerpo cayó junto a la Puerta de los Hierros. No se supo si su caída fue accidental o provocada por el mismo.

Finalmente la tragedia continúo un poco más, en el año 2012, fueron tres las valencianas que se arrojaron al vacío desde el Miguelete. La última fue el 20 de agosto de 2012 cuando una mujer de avanzada edad se lanzó desde lo alto de la torre gótica, sembrando el caos y el terror en los testigos que lo presenciaron.

¿Por qué la gente decidió subir arriba de la torre para “volar hacía la eternidad” ? Nunca se sabrá, cada cual tenía sus motivos. ¿Tan desesperados estaban para acabar con su vida “a la valenciana” ? Desde aquí os digo, que la vida es el regalo más grande que tenéis, un don muy preciado. Y no hay nada tan grande como sentir como el corazón se te sale del pecho, junto a una respiración desbocada al llegar arriba del Miguelete y que la brisa te reciba junto las impresionantes vistas de la ciudad. Es un instante que te hace sentir vivo, y amar la vida. Sintiéndote orgulloso de pertenecer a esta gran ciudad como es Valencia.

BALENSIYA, Isabel

Blog Callejeando por Valencia (02-03-2015)

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