AGUILAR, M. Cruz - Nuevas almas para las viejas campanas

Nuevas almas para las viejas campanas

La Asociación de Campaneros de Valencia bandeó en Albarracín


Las campanas son el patrimonio más olvidado y aunque ya hacían música en la Edad Media e incluso antes, apenas se conservan las más antiguas porque lo habitual era fundirlas de nuevo cuando se quedaban afónicas para propiciar su renacimiento a partir del mismo metal. Ahora suenan mecanizadas en casi todos los campanarios, pero todavía hay almas que las hacen sonar en los días grandes.

En la inauguración de la restauración de la Catedral de Albarracín, el pasado 8 de septiembre, las campanas de la ciudad volvieron a repicar como antaño, de forma manual y sincronizadas entre los tres campanarios: la Catedral, Santa María y Santiago. Los artífices fueron los miembros de la Asociación de Campaneros de Valencia, una quincena de personas que se distribuyeron por las tres atalayas para crear un espectáculo sonoro que hacía años que no se oía en la Sierra.

Las campanas de Albarracín están, como las de casi todas las localidades de España, mecanizadas para facilitar el trabajo del campanero de turno, que suele ser el cura o un feligrés y no un profesional, porque el oficio está de capa caída, al menos en la provincia de Teruel. En la Catedral de Albarracín hay dos en concreto, las de tamaño mediano, que no se pudieron tocar de forma manual porque están electrificadas, según explica Joan Alepuz, que forma parte de la Asociación de Campaneros y fue uno de los que se ocupó de bandear las de Santa María. La coordinación entre campanarios era habitual en momentos puntuales en los que había que transmitir el mismo mensaje. "Cuando salió la Virgen en procesión desde Santa María iniciamos el toque y se nos unieron las otras iglesias y cuando se abrió la puerta Jubilar fue la Catedral la que arrancó y le seguimos los demás", relata el joven campanero.

Hacer sonar las campanas de forma manual supone, como aclara Joan Alepuz, "escuchar música del siglo XVI y XVII" porque, añade, "es un sonido que no se ha alterado en siglos".

En Santa María hay dos campanas y se pudieron bandear las dos; Santiago tiene tres y la Catedral cuenta con seis, ya que el número dependía de la entidad del templo. Ahora en la Catedral solo suenan las medianas, que son las que se mecanizaron hace cuatro décadas. "Pero aunque son las únicas que han bandeado en los últimos años, realmente el toque de fiesta de la ciudad no se hacía con ellas, sino con las dos más grandes", dice Alepuz. Y con una de ellas -además de las dos más pequeñas? se llevó a cabo el 8 de septiembre, pero la otra se dejó quieta porque tiene una grieta y no resonaba bien. El estado de conservación en general de estos bienes patrimoniales no es el más adecuado debido al tiempo de letargo.

Las campanas antiguas suenan de forma diferente que las actuales porque el proceso de fundición era muy complejo, según apuntan los expertos. Para empezar se hacía en lugares cercanos a la torre a la que iba destinada, para evitar trasladarla debido a su peso, y se llevaba a cabo de forma muy lenta, siguiendo todo un ritual que favorecía una "mejor resonancia". Después de la Guerra Civil el proceso cambió porque había que repoblar muchos campanarios, lo que supuso una merma de la calidad.

Hace medio siglo comenzó la mecanización de las campanas y buena parte de las que hay en España cambiaron su yugo de madera por uno de hierro. La modificación de esta instalación tradicional supone una gran agresión para las piezas y ha provocado la rotura de muchas, según indican los campaneros.

Sin embargo, en el caso de la campana de la Catedral de Albarracín la rotura no es por su mecanización puesto que sigue con su yugo de madera. "Se pueden romper por mil motivos, como que no estén bien fundidas". Los Campaneros de Valencia son una asociación formada por unas 20 personas en la que hay desde niños hasta jubilados. En la Comunidad Valenciana hay en torno a 15 grupos de personas que tocan las campanas, pero no son los únicos de España puesto que comparten afición con otros del País Vasco o Castilla La Mancha. "Es una afición que se está recuperando, aunque no como oficio", dice Joan Alepuz, quien apunta que tocan manualmente las de la Catedral de Valencia y acuden a todos los lugares donde se les requiere. "La experiencia de Albarracín fue muy interesante porque lo que hicimos fue transmitir un sentimiento de fiesta, recuperamos toques, paisajes sonoros", dice.

Esos toques no tienen nada que ver con los que sonaban el pasado 7 de diciembre en Valencia, que eran "un código para comunicar que era la víspera de la Inmaculada", concreta.

El encargado de idear el concierto sonoro que se escuchó en Albarracín fue Francesc Llop, que centró su tesis doctoral en los toques tradicionales de las campanas de Aragón. "Por él sabemos algo de los toques de Teruel y Albarracín, pero hubo que adaptarlos a las campanas que teníamos".

Aunque la afición está resurgiendo en algunas zonas de España, a las campanas se les sigue dando menos valor que a la iglesia que las alberga. Por eso Alepuz indica que conciertos como el de septiembre en Albarracín, "sirven para concienciar del patrimonio que tenemos en las torres, a veces tan valioso e histórico como el propio campanario", resalta.

AGUILAR, M. Cruz

Diario de Teruel (13-12-2016)

  • ALBARRACÍN: Campanas, campaneros y toques
  • ALEPUZ CHELET, JOAN (LA POBLA DE VALLBONA) : Toques y otras actividades
  • CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA (VALÈNCIA) : Toques y otras actividades
  • Toques manuales de campanas: Bibliografía

     

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