PONCE, Carlos - En Girona sí callan las campanas

En Girona sí callan las campanas

Mientras Cangas sigue debatiendo cómo resolver las quejas vecinales contra la iglesia, un hotel catalán ha logrado que la catedral reduzca el ruido para que sus clientes puedan dormir


Autor: CEDIDA

Vecinos del casco viejo de Cangas que no pueden dormir por el ruido de las campanas de la excolegiata tienen un espejo donde mirarse. El Hotel Historic, situado a pocos metros de la catedral de Girona, denunció ante los tribunales hace dos años a la iglesia por el exceso de decibelios que provocaba el tañer y que no dejaba descansar a sus clientes. El tema llegó a juicio, pero antes de que hubiese sentencia se llegó a un acuerdo para rebajar el ruido de las campanas.

El Ayuntamiento de Girona, el capítulo catedralicio y la gerencia del alojamiento pactaron que el sonido se rebajará hasta los 50 decibelios entre la 1.00 y las 6.00 de la madrugada. La propietaria del hotel asumirá parte del coste que supondrá este cambio e insonorizará mejor algunas habitaciones. El acuerdo acaba de ser ratificado en auto judicial.

Todo ello implicará un cambio en el sistema actual del tañer de las campanas. Así, en lugar de que sea un martillo el que las golpee, el sonido saldrá desde dentro. Este sistema permitirá que, durante el día, el sonido pueda ser más intenso y que de noche este se amortigüe, pasando de los 57 decibelios actuales a 50.

El abogado del hotel, Luis Gallardo, celebra el acuerdo, pues no tenía claro que la sentencia sería favorable a sus clientes, al existir un decreto en Cataluña que recoge que el sonido de las campanas no se acoge a la normativa de contaminación acústica. Asegura que la tensión en los últimos meses ha sido enorme, con amenazas incluidas de los vecinos que están a favor del sonido hacia los clientes y los dueños del hotel por miedo a perder esa tradición. «Hemos consultado con un antropólogo y nos ha confirmado que el toque de las campanas no es ningún tipo de tradición», afirma Gallardo.

Aunque el caso es diferente al de la excolegiata de Cangas en sus pormenores, tiene ingredientes parecidos. Básicamente, las quejas por el ruido que provocan las campanas de la iglesia y el papel de árbitro que juega el ayuntamiento.

Mientras que en la catedral de Girona el repicar se hace de forma automática, en el templo cangués se lleva a cabo de forma manual, por lo que el proceso para reducir el volumen se antoja más complejo. El párroco del municipio de O Morrazo, Severo Lobato, ya ha advertido que no lo ve fácil.

Un informe encargado por el Concello a la empresa Virocem confirmó que la excolegiata no cumple con la normativa. En la medición hecha desde el exterior los decibelios oscilan entre los 86 y los 92, cuando el máximo permitido en horario diurno es de 60 y 50 en el nocturno. Es un exceso mucho mayor que el de las campanas de Girona, que solo superaba en siete decibelios lo establecido en la normativa. Además, mientras en Cangas las campanas solo suenan tres veces al día para anunciar las misas, en Girona lo hacen continuamente porque dan las 24 horas del día.

El gobierno cangués está pendiente del informe definitivo de las mediciones para trasladarlo al arzobispado.

PONCE, Carlos

La Voz de Galicia (06-01-2018)

  • CANGAS: Campanas, campaneros y toques
  • GIRONA: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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