ORTIZ, Miguel - Experto en yuyos serranos y en los campanazos de Brochero

Experto en yuyos serranos y en los campanazos de Brochero

Es un personaje de su pueblo en Traslasierra. Desde hace décadas, cada día recoge y vende hierbas del monte: las reconoce como muy pocos. Por muchos años, fue quien tocaba las campanas en el santuario del único santo nacido en Argentina. Y puede explicar esa “especialidad”.


Experto en yuyos serranos y en los campanazos de Brochero - Autor: ORTIZ, Miguel / LA VOZ

Toda una vida de yuyero y 35 años de campanero encabezan la foja de servicios de Cruz Hermógenes Pereyra, quien a sus 66 años es uno de los personajes más conocidos de Villa Cura Brochero, el pueblo donde nació y en el que piensa desandar toda su vida.

Hasta hace cuatro años, fue “el” campanero de la iglesia que hoy es santuario del único santo nacido en Argentina. A sus roles más conocidos pueden agregarse el de peón rural, vendedor ambulante, operario y otros etcéteras relacionados con el devenir de una vida de trabajo forjada por la necesidad y el ingenio. Con todo lo que eso implica. Un serrano de ley.

“Gracias al curita Brochero, hace un año y medio que no tomo ni fumo, soy otro”, se alegra. A “Monge”, como es llamado por todos en su pueblo, los años han intentado, sin suerte, calarle el ánimo y la risa juvenil.

Hermógenes nació el 23 de agosto de 1952. Fue el séptimo de 14 hermanos del matrimonio de Juana Reynoso y Jesús Pereyra, un trabajador rural que trasladó su impronta de picardía y trabajo a sus hijos. Las condiciones de un hogar humilde obligaron a los hermanos a trabajar desde niños en distintas faenas.

Peperinero

A los 13, Monge tuvo su primer emprendimiento estival: sobre el río Panaholma alquilaba su burro a los turistas y les vendía yuyos serranos en pequeños atados.

“Yo no me acuerdo cuándo empecé a juntar yuyos, es como si hubiera nacido sabiéndoles el nombre y para qué sirven”, comenta.

Puede enseñar horas acerca de las distintas hierbas aromáticas y medicinales que aprendió a reconocer y a usar. Puede recomendar distintos yuyos con el tono de suficiencia de un profesional de la salud. Sabe cuáles sirven para quitar espinas, catarros o penas. Pero aclara: “Lo que más compra el turista es peperina o tomillo, y por el perfume; la gente de la ciudad para curarse ya va a la farmacia”.

Dice que conviene juntar yuyos y venderlos directamente al turista, y no a los acopiadores que pagan por kilogramo.

Cuando aclara el día, Hermógenes ya está sobre la ruta 15 cargado con bolsas vacías. Como todos lo conocen, siempre alguien lo lleva hasta algún punto de la Cuesta de Brochero o más al norte, hacia la Pampa de Pocho. A media mañana, ya cargado con yuyos, regresa de la misma forma a su casa. Recomienda no cortar nunca las hierbas de raíz, “para que no se pierda el sustento” y siga habiendo.

“Me bendijo el Papa”

En los pueblos del valle, donde la montaña ayuda a los ecos, la ocupación de campanero no es otra cosa que la de un comunicador. En Traslasierra, se recuerda que en San Carlos Minas, en el trágico aluvión de enero de 1992, el cura Raúl Martínez “avisó” del siniestro, a las 6 de la mañana, con desesperados toques de campanas.

Hermógenes recuerda las heladas impunes de agosto, cuando se levantaba a las 5 de la mañana para ir con su madre y sus hermanos a los rosarios de la aurora, previos a la festividad de la Virgen del Tránsito, advocación que hoy comparte templo con el santo Cura Brochero. En esa época empezó a interesarse por las campanas.

Asegura que varios obispos que llegaron al templo lo felicitaron por el modo y la intensidad que demostraba en su percusión. Se ve que las campanas no son para cualquiera: “Para tocar bien, hay que subirse al campanario y darle fuerte con las dos manos; con las sogas, desde abajo, cualquiera toca”, aclara. Se queja de que antes el sonido llegaba más lejos, con menos construcciones y menos ruidos urbanos.

Su mayor orgullo fue el reconocimiento del papa Francisco. En octubre de 2008, el entonces cardenal Jorge Bergoglio llegó a Villa Cura Brochero para presidir un encuentro de sacerdotes. “Me felicitó y me dio la bendición dos veces. ¡Nunca pensé que después se hiciera papa!”, cuenta , dando énfasis a sus expresiones con una mueca de su boca y una mirada hacia el costado.

Hombre de fe, le adjudica dos milagros a Brochero: el rescate con vida de su nieto, luego de que se cayó a un pozo, y la cura de un hermano tras un accidente.

Yuyos en mano, no piensa en jubilaciones ni en retiros.

Fabricar sonidos desde el campanario

“Monge” Pereyra distingue cuatro toques de campanas. “Los aprendí de unos que sabían tocar en los rosarios de la aurora en los años ’70. No me costó nada aprender el repique, entonces al poco tiempo seguí yo”, cuenta. “Yo tocaba bien fuerte, las campanas se oían hasta Nono” (unos 14 kilómetros), exagera.

Y arma la lista de sonidos:

1. Toque de llamado: es el repique que se hace cada 30 minutos para convocar a misa. Comienza una hora y media antes. Es breve, pero intenso.

2. Toque del Rosario de la aurora: es el repique que llama a las plegarias del amanecer. Comienzan muy temprano, nueve días antes del día del santo.

3. Repique de saludo o celebración: para las fiestas patronales, se usa para recibir la imagen de los santos de pueblos vecinos que llegan a “visitar” al patrono local en su día. O cuando Brochero fue declarado beato y santo.

4. Doblar de campanas: el tañer pausado que se usa para despedir a los vecinos fallecidos. Los deudos piden especialmente que su difunto no se quede sin ese homenaje. “A veces estaba trabajando y tenía que salir con lo puesto a despedir a un finado”, relata Hermógenes.

ORTIZ, Miguel

La Voz (05-05-2018)

  • VILLA CURA BROCHERO: Campanas, campaneros y toques
  • PEREYRA, CRUZ HERMÓGENES (VILLA CURA BROCHERO) : Toques y otras actividades
  • Campaneros: Bibliografía
  • Lista de toques: Bibliografía

     

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