REYES SAHAGÚN, Carlos - La campana de Dolores

La campana de Dolores


La campana de Dolores de Aguascalientes - Autor: REYES SAHAGÚN, Carlos / CRISOL PLURAL

Hace 50 años, con motivo del sesquicentenario del inicio de la guerra de independencia, se emplazó arriba del balcón central del Palacio de Gobierno una réplica de la campana que pende sobre el mismo lugar, pero en el Palacio Nacional, que es la misma que el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, párroco del pueblo de Dolores, utilizó para convocar a los habitantes de ese lugar a coger gachupines la madrugada del 16 de septiembre de 1810, al grito de ¡Viva Fernando Séptimo! Como usted sabe, estudiado lector, fue en esta fecha cuando Hidalgo comenzó el camino que lo transformó de padre de iglesia en Padre de la Patria.

Obsequiada por el Gobierno Federal, la esquila llegó a Aguascalientes el seis de agosto de 1960, a bordo del tren número siete, procedente de México. A decir de este diario, se trataba de una réplica, aunque tres veces menor que la original, y tenía un peso aproximado de 300 kilogramos.

Para el efecto de estas líneas, vale la pena recordar que en esa época el Ejecutivo estatal estaba en manos del Ing. Luis Ortega Douglas (1956-62), y que fue entonces cuando el Palacio de Gobierno sufrió la más profunda transformación de que se tenga memoria.

Aparte del recorte de la esquina norponiente de la antigua residencia Rincón Gallardo, para ensanchar la avenida José María Chávez, y de la construcción del segundo patio, se tenía previsto modificar la fachada, de tal manera que la entrada principal quedara justamente en el centro del edificio. Entonces se aprovecharían estos trabajos para hacerle un nicho especial al nuevo adorno.

Pero había que estrenarlo la noche del 15 de septiembre, justo cuando se cumplieran 150 años de aquel clerical lance, así que se pensó en edificarle un soporte provisional. El uno de septiembre, al informarse que hasta ese día nada se había hecho al respecto, se dijo “de manera extraoficial”, que no se construiría nada en septiembre, y que para su inauguración la campana sería subida a la azotea del edificio, y tocada desde ahí por el gobernador.

En el programa general de eventos figuraba la inauguración de la esquila como acto central. El primer acto tuvo lugar el domingo 11 de septiembre, cuando el bronce fue llevado en solemne desfile por las principales calles de la ciudad, acompañado por elementos del ejército, bandas de guerra escolares, la omnipresente banda de la sección dos de los ferrocarrileros, y la de la Inspección de Policía. Al terminar la parada ciudadana tuvo lugar un acto cívico en el que se cumplió el siguiente programa: honores a la bandera, intervención musical a cargo de la Banda Municipal, discurso oficial del Secretario del Ayuntamiento, Lic. Luciano Arenas Ochoa, que en “una pieza brillante y breve” se refirió a los principales hechos relacionados con la independencia. El evento terminó con el canto del Himno Nacional, y luego siguieron guardias de honor de las escoltas escolares.

La esquila permaneció en ese lugar, en pública exhibición, del 11 al 13. En este último día fue trasladada con toda solemnidad del Palacio Municipal al de Gobierno, en el contexto de la “suntuosa ceremonia cívico-luctuosa” en honor de los Niños Héroes, que se realizó en la exedra. Acto seguido la campana fue llevada a la sede de los poderes estatales, y elevada lentamente hasta el lugar de su emplazamiento, mientras se escuchaba el Himno Nacional. Dice este diario que la ceremonia fue imponente, y que “el pueblo entero vivió momentos de solemnidad y amor patrio.

En la ceremonia ofició como orador el poeta Víctor Sandoval, que en ese entonces era Secretario Particular del gobernador Ortega. En referencia a la campana, dijo que había sido ella la que llevó al pueblo por los caminos libertarios de que ahora goza.

Una fotografía publicada por este diario ilustra el evento de manera inmejorable. En ella se aprecia un río de gente que abre paso a un tractor, y detrás de él una pequeña plataforma en donde va el bronce montado en un pedestal, custodiado por dos soldados. De la parte trasera de la plataforma cuelgan lazos que, supongo, son tricolores (la fotografía es en blanco y negro), y que van tomados por los extremos por un grupo de señoritas. En las márgenes de este río de personas se aprecian las escoltas escolares y sus banderas.

La noche del 15 de septiembre los asistentes a la ceremonia del grito, escucharon por primera vez el sonido de la campana que recordaba a la de Dolores, y el grito de guerra del Padre de la Patria.

Desde el balcón central del Palacio de Gobierno, el gobernador y el representante presidencial al cuarto informe de gobierno, que tendría lugar al día siguiente, vitorearon a los Héroes que nos dieron Patria, y en el momento de repicar por primera vez la campana obsequiada a Aguascalientes por el Gobierno de la República, los bronces de los templos acompañaron el sonido de la flamante y profana esquila. Un emocionado redactor de este diario escribió que “a los cuatro vientos se escuchó el tañido lento y sonoro de la histórica campana que anunció a los mexicanos el principio de la libertad y la autonomía … Por primera vez en Aguascalientes se escuchó el repique de la histórica y monumental campana que con sus 300 kilos y sus suaves y lentos tañidos fue escuchada por el pueblo, que lleno de emoción y vibrando de entusiasmo y patriotismo se dio cita en la Plaza de la Constitución”.

REYES SAHAGÚN, Carlos

Crisol Plural (30-08-2010)

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