Las siete campanas de la Catedral oscense fueron trasladadas ayer a un taller valenciano para su restauración. Volverán a tañer para las fiestas de San Lorenzo (si se cumplen los planes iniciales). Una laboriosa tarea de cuatro horas (de 9 a 13), que llamó la atención de muchos viandantes, ocupó el desmontaje y bajada de las campanas, la primera fase de un trabajo que desarrollará 2001 Técnica y Artesanía, de la localidad de Massanassa.