El carillón de San Pablo de Córdoba
Informe sobre el Carillón de San Pablo de Córdoba y propuestas de restauración
Tras visitar el pasado 15 de enero el carillón de la iglesia de San Pablo, del cual tengo entendido que está a punto de ser restaurado, emito el siguiente informe.
Tuve noticias del citado carillón en un Congreso Mundial de Campanas, que tuvo lugar en Ann Harbor - Michigan (USA) en 1986. Dicho congreso, que se celebra cada cuatro años, estaba dedicado a la memoria del Profesor PERCIVAL PRICE. El mencionado mÚsico había tocado en el carillón de San Pablo, en la década de los cincuenta, teniendo que hacer una reparación de urgencia para poder interpretar melodías con sus campanas.
Tras nuestra inspección ocular pudimos comprobar que, en principio, las campanas y la estructura que las sustenta se encuentran en buen estado aparente. Falta, sin embargo la totalidad de las transmisiones o mecanismos que conectan el teclado a los badajos. Del mismo modo ha desaparecido la mayor parte de las tablillas de madera, que recubrían exteriormente la sala de las campanas. Por otro lado los dos teclados existentes están totalmente fuera de uso. Finalmente cinco de las campanas mayores tienen un curioso doble badajo que permitía, en sus tiempos, la interpretación de toques estrictamente litÚrgicos.
Ante el estado actual del carillón cabe recordar que se trata de un instrumento musical, y que por tanto su restauración debe ir dirigida a la recuperación del carácter musical del conjunto. Por otro lado es un instrumento musical importante, en este momento solamente hay cuatro o cinco como él en España, y es posiblemente el más antiguo de los existentes. Finalmente hay que recordar la existencia de una red mundial de carillonistas, que enlazan sus circuitos de manera a poder interpretar sus conciertos en varias ciudades de una misma nación, de manera a facilitar sus desplazamientos y a disminuir los costes de los recitales.
El instrumento de Córdoba puede convertirse, por tanto, en un instrumento musical que forme parte de la cadena europea de carillones, siempre y cuando se cumplan las siguientes condiciones:
- Es preciso dotar al instrumento necesariamente de un teclado manual, que una directamente los badajos a las "teclas". Existe una normativa europea para la forma y el tamaño de dicho teclado, y dicha normalización está justificada para poder recibir intérpretes procedentes de otras poblaciones: si cada instrumento tiene un teclado Único, sólo lo pueden interpretar los que lo conocen.
- Por otro lado el teclado ha de ser manual, ya que los grandes intérpretes no tocan jamás mediante teclados eléctricos, que impiden la mayor riqueza del instrumento manual, como es la capacidad de matización.
- La instalación de un teclado manual, imprescindible, no excluye la mecanización del instrumento de manera que se pueda tocar "también" de manera automática, por ejemplo al mediodía, para marcar el paso de las horas, especialmente las diurnas, o para celebrar ciertas festividades anuales. Sin embargo hay varias alternativas a esa mecanización. Una de ellas es la instalación de martillos mecánicos exteriores a los badajos, que suenen de manera autónoma, y controlados siempre por un autómata o pequeño ordenador. Otra alternativa, que parece mucho más recomendable, es la de instalar un mecanismo, también informático, sobre el mismo teclado manual, de manera que siempre son los mismos badajos los que tocan, de manera manual o automática. Hemos visto una instalación de este tipo, para un carillón de más campanas, en la población francesa de Castelnaudary, y este montaje nos parece óptimo.
- Es imprescindible reconstruir la "caja de resonancia": el carillón es un conjunto de campanas dispuestas de manera musical, que deben sonar de la mejor manera posible, para producir melodías (a diferencia de nuestras campanas tradicionales, dispuestas para hacer ritmos). Por tanto, lo que importa no es que las campanas "se vean", sino que se oigan. La caja acÚstica, compuesta por las pequeñas láminas de madera orientadas hacia abajo con un ángulo aproximado de 45 grados, mezcla de manera armónica, "musical", los sonidos de las campanas, antes de expandirlos por igual en todas las direcciones. Las campanas "al aire", por el contrario, suenan sobre todo hacia el lado en el que se ven, lo que puede ser desastroso en un carillón, al primar entonces unas notas (campanas) sobre otras.
Todas estas observaciones (teclado manual, caja de resonancia, posibilidad de mecanización como algo secundario pero no exclusivo) pueden convertir al carillón de San Pablo en algo para lo que fue dispuesto: un instrumento musical al servicio de la comunidad de Córdoba. Si se realiza una restauración imperfecta (que habría que llamar mejor una reparación), no solamente se priva a San Pablo de todas las posibilidades del instrumento, sino que se impide que Córdoba pueda participar de los grandes concertistas mundiales.
Por tanto, y visto el alto importe que puede costar la tan deseada restauración, sería conveniente tener en cuenta todos estos puntos para hacer una intervención acertada, aunque sea algo más cara.