
En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia

En el campanario de la iglesia y en el móvil repicaron los bronces durante dos horas- Autor: MORÁN, Virginia
Las campanas de Villavante repicaron un año más, y van treinta y nueve ininterrumpidos, con los toques manuales en el tradicional encuentro de campaneros. Un arte que es patrimonio inmaterial de la humanidad que trajeron en sus manos y con su particular destreza campaneros y campaneras llegados desde León, Zamora y Salamanca, junto Palencia y Burgos, Asturias, Madrid y Orense.
La capital del toque de campanas del primer domingo de agosto vibró con el lenguaje universal de los bronces. Una partitura escrita con la pluma del badajo. La exposición de los repiques tradicionales que marcaban las horas de los pueblos cuando no existían relojes abrió el encuentro con los sonidos del alba, el ángelus y la oración. Toques de todos los días que marcaban el ritmo de la vida cotidiana.
Luego vinieron los repiques extraordinarios como el toque a nube y todos aquellos que reunían a la comunidad para hacer concejo, avisar del fuego o celebrar la fiesta. El toque de fiesta es en el que los campaneros despliegan su creatividad. «Es en el que se lucen, porque los otros son más estáticos, más pautados», comenta Jorge Juan Fernández. Con un ambiente de mucho sabor leonés, amenizado por el grupo de bailes tradicionales Surcos del Órbigo y ondeando con orgullo el pendón, el pueblo se lleno de bullicio musical y de gente que acudió a escuchar esta música ancestral.
Durante casi dos horas seguidas, las campanas se oyeron en toda la contorna con la habilidad de personas de todas las edades, desde niños a jóvenes y mayores incansables depositarios de la tradición. También las mujeres, que han roto moldes con los bronces, probaron su destreza en el campanario.
Villavante mantiene una escuela de campaneros, con menos afluencia de la de antaño debido a que las nuevas generaciones son cada vez más menguadas, admite Jorge Juan Fernández. «Yo nací cuando este encuentro ya existía, me formé en la escuela y podemos respirar tranquilos porque hay relevo». En la era de la inteligencia artificial, este pueblo del Páramo reivindica el toque manual de las campanas como un saber sin igual. «No hay IA que pueda hacer esto», remarca Fernández.
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© Diario de León (2025) © Campaners de la Catedral de València (2026) campanerscatedralvalencia@gmail.com Actualización: 11-06-2026 |
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