Los burgaleses conmemoran el 1.141 aniversario del fallecimiento del Conde Diego Porcelos en el que no faltó el tañir de las campanas, el baile y el desfile de una treintena de pendones concejiles llegados de otras tantas localidades de la provincia
La historia de la fundación de la ciudad de Burgos se volvió a revivir esta fría mañana de sábado junto a la estatua ecuestre del conde Diego Porcelos, en la plaza de Santa Teresa, 1.142 años después de que en 884 se forjasen los comienzos de este pueblo. De la mano del escritor Jesús Toledano, que fue dialogando con el monje amanuense Pelayo de Castilla, los asistentes pudieron conocer un poco más de esos orígenes en un acto que organiza la Federación de Peñas de San Lesmes-Abad y la Comisión de Fiestas de San Lesmes y en el que se conmemora el 1.141 aniversario del fallecimiento del conde castellano (nació hacia 764-falleció en 885, en Cornudilla).
Con mucha expectación, varios cientos de personas se congregaron alrededor de la figura del hombre que recibió el encargo de parte del rey Alfonso III de repoblar el valle del Arlanzón, con la idea de reforzar la frontera del Duero y de proteger la Vía Aquitana de los sarracenos. Y es que no faltó nada, desde el tañir de las campanas hasta un guiño a la candidatura a la que se aspira de convertir la ciudad en Capital Europea de la Cultura en el año 2031, pasando por una recreación de luchas de caballeros medievales.
Los campaneros de Burgos fueron interviniendo en distintos momentos para dar paso a cada uno de los actos; el primero fue la bienvenida a los burgaleses y después volvieron a sonar campanas de gloria en recuerdo a Roberto Balbás, fallecido el pasado diciembre. Los nietos del que fuera presidente de la Federación de Peñas de San Lesmes recibieron y ondearon la bandera de Burgos, como una nueva generación que aspira a seguir manteniendo vivas las tradiciones.
En el guion de este homenaje a la historia de la ciudad también hubo danza, el desfile de 35 pendones concejiles llegados de otras tantas localidades de la provincia, cuyos portadores tuvieron que luchar contra el fuerte y frío viento en su desfile por el paseo de la Sierra de Atapuerca, y el momento cumbre de dejar una corona de laurel a los pies de la estatua de Diego Rodríguez Porcelos. El folclore castellano y el cierre con el canto del himno a Burgos, cuya composición celebra su primer centenario, fueron otros de los actos preparados para esta jornada en la que solo cuando resplandecía tímidamente el sol, se estaba un poco a gusto en la calle.
Más de un centenar de personas se implicó en los preparativos de este homenaje que ha celebrado su séptima edición y que, desde la sencillez, va incorporando novedades para evocar la historia de la ciudad y el recuerdo al conde castellano que falleció un año después de fundar Burgos, en la localidad burebana de Cornudilla.
1.142 años después, Burgos continúa viva, y como recordaba el monje de Cardeña, "donde antes soplaba el cierzo, hoy late el corazón de un pueblo que no se rinde ni ante el hielo ni ante el tiempo".
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© El Correo de Burgos (2026) © Campaners de la Catedral de València (2026) campanerscatedralvalencia@gmail.com Actualización: 22-06-2026 |
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