Las visitas para el público general comenzarán el 2 de junio. Durante los primeros días, las entradas podrán adquirirse exclusivamente en las taquillas del Museo Diocesano. A partir de mediados de junio, la venta de entradas también estará disponible en la web de Expedición al Medievo 4.0.

La torre campanario de la Catedral de Jaca se abre por primera vez al público tras una profunda rehabilitación impulsada por la Diócesis de Jaca, dentro del proyecto nacional ‘Expedición al Medievo 4.0′, una iniciativa cultural financiada con fondos europeos Next Generation que busca transformar el patrimonio medieval en experiencias inmersivas, accesibles y tecnológicas.
La inauguración oficial tuvo lugar este martes en un acto dirigido a autoridades, asociaciones y colectivos locales en Jaca. Las visitas para el público general comenzarán el 2 de junio, con un recorrido guiado de aproximadamente una hora que combina patrimonio, historia y tecnología. Durante los primeros días, las entradas podrán adquirirse exclusivamente en las taquillas del Museo Diocesano, donde también se informará de los horarios disponibles. A partir de mediados de junio, la venta de entradas estará disponible también
de forma online a través de Expedición al Medievo 4.0.
El proyecto ‘Expedición al Medievo 4.0’ integra 17 enclaves patrimoniales de ocho diócesis españolas: Jaca, Barbastro-Monzón, Bilbao, Burgos, Granada, Pamplona-Tudela, Plasencia y Toledo. La iniciativa ha sido reconocida con el Premio Iglesia Sostenible de la Conferencia Episcopal Española.
En el caso de Jaca, la inversión tecnológica asciende a 124.000 euros (87.000 procedentes de fondos europeos y 37.000 aportados por la diócesis), a lo que se suma la rehabilitación integral de la torre, financiada íntegramente por la diócesis.
La directora del Museo Diocesano de Jaca, Belén Luque, explicó que el proyecto comenzó en 2022 con la unión de varias diócesis para acceder a las ayudas de ‘Experiencias Turismo España’. El objetivo, subrayó, es “hacer el patrimonio más cercano, accesible y participativo”. “Era fundamental no solo restaurar la torre, sino ponerla al servicio de la ciudadanía y de quienes nos visitan”, destacó Luque.
La experiencia, titulada ‘Ecos de la Seo. Una experiencia inmersiva en las alturas’, no es solo una visita a una torre, sino un recorrido cronológico y sensorial por la historia de la catedral y de la ciudad. Y es que hay que remontarse al siglo XI, cuando Sancho Ramírez y su hermano García impulsan la Catedral de Jaca y la introducción del rito romano en la Península Ibérica. Aquella transformación no solo afectó a la liturgia, sino también al ritmo de vida de la ciudad, ya que “la catedral no iba a ser solo piedra, también iba a ser sonido”.
La torre actual es el resultado de siglos de reformas, ampliaciones y modificaciones. En el siglo XIV todavía permanecía inacabada y no será hasta el siglo XV cuando exista una primera prueba documental de su finalización, gracias a una factura conservada para reparar los tejados. “Si había tejado que reparar, es porque ya había torre”, señaló Llara Martín, una de las guías.
A partir del siglo XVII se produce otra gran transformación. En 1616 la torre se amplía no solo para albergar más campanas, sino también para crear la vivienda del campanero y su familia, convirtiéndose así en un espacio habitado durante siglos.
Precisamente los visitantes podrán ascender por la espectacular escalera de caracol de piedra construida en el siglo XVI, utilizada por los campaneros para acceder a la parte superior del campanario. Antes de esa fecha, el acceso era mucho más precario, mediante andamios y escaleras de madera.
De hecho, existe constancia de que en 1601 un obispo quedó profundamente impresionado -e incluso asustado- durante una visita a la torre, ya que el campanario carecía de suelo firme y los campaneros debían desplazarse caminando directamente sobre las vigas de madera.
La primera gran estancia del recorrido es la sala ‘Seo Iacensis’, un espacio musealizado que reconstruye la vida cotidiana de los habitantes de la torre: campaneras, sacristanes y trabajadores del campanario durante siglos. Aquí se rinde homenaje a la figura de la última campanera de Jaca, doña Concha, representada mediante una gran fotografía colocada en el lugar exacto desde donde tocaba las campanas. También se conservan las cuerdas originales, integradas como elemento expositivo.
Este espacio recuerda que el oficio de campanero se transmitía de forma oral, de madres a hijas, y que cada toque de campana tenía un significado preciso: misas, defunciones o avisos comunitarios. La tradición se mantuvo hasta 1988, cuando las campanas fueron electrificadas.
La sala incluye además piezas románicas recuperadas del patrimonio diocesano y el episcopologio completo de la diócesis.
El siguiente tramo conduce a la sala de vídeo inmersivo, donde la protagonista es doña Sancha, hija del rey Ramiro I y figura clave del Aragón medieval. Este espacio combina sonido envolvente en 360 grados, efectos sensoriales y proyecciones audiovisuales que recrean la antigua catedral románica. El visitante viaja al origen del templo, cuando en el siglo XI Sancho Ramírez y su hermano García impulsaron la construcción de la catedral e introdujeron el rito romano en la península. La experiencia permite comprender cómo la catedral no era solo piedra, sino también sonido, liturgia y vida cotidiana.
El ascenso culmina en la cámara de campanas, donde se conservan las cuatro campanas históricas del templo: Agonía (siglo XIV), Petra Josefa, Santa Águeda y Santa Orosia.
Antes de abandonar la torre, los visitantes descubrirán una última sorpresa: varias esculturas pertenecientes al antiguo Retablo Mayor de la Catedral, incluidos algunos de los apóstoles que durante un tiempo ese ubicaban en la Lonja Mayor.
Debido a la protección del edificio, declarado Bien de Interés Cultural, no se han podido instalar ascensores. Sin embargo, el museo ofrece gafas 3D y tablets para que las personas con movilidad reducida puedan experimentar virtualmente el ascenso completo.
El alcalde de Jaca, Carlos Serrano, destacó que se celebraba un «hecho histórico», porque es la primera vez en la historia que se abre al público el campanario de la catedral. Además, gracias a un convenio firmado entre el Ayuntamiento de Jaca y el Obispado, los nacidos o residentes en el término municipal de Jaca podrán acceder con una tarifa reducida de 4 euros. El alcalde de Jaca destacó que este acuerdo busca “acercar el patrimonio a los ciudadanos” y fomentar que los propios jaqueses “sean conscientes de la maravilla que tienen en su ciudad”.
“Muchas veces viajamos para visitar grandes catedrales de Europa y no somos conscientes de la joya que tenemos aquí”, señaló el regidor, quien calificó la apertura de la torre como “un privilegio para Jaca y para toda la Jacetania”.
Por su parte, el obispo de Jaca, Pedro Aguado, definió la apertura de la torre como “un sueño esperado durante años por los ciudadanos de Jaca y de toda la comarca”. Y añadió que «la diócesis apostó decididamente por este proyecto porque sabíamos que hacíamos algo muy bueno para la ciudad y para nuestra Iglesia”.
El prelado destacó además el valor simbólico del conjunto patrimonial formado por la catedral, el claustro-museo y ahora la torre campanario, espacios que “hablan de nuestra historia, de nuestra identidad y de generaciones que construyeron lo que hoy somos”.
“Las campanas fueron el WhatsApp de otra época”, bromeó el obispo durante la presentación, reivindicando el papel histórico de la torre como elemento de comunicación y cohesión social.
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