La txalaparta es un instrumento de percusión tradicional del País Vasco. Generalmente consta de dos soportes (cestos, sillas, banquetas, etc.), sobre estos algún material aislante (hoja de maíz, sacos viejos enrollados, hierba seca, etc.) y sobre esto un tablón que es golpeado con cuatro palos (dos cada txalapartari). Este instrumento de percusión de origen tradicional se utilizaba en una pequeña parte del País Vasco, concretamente en los caseríos y alrededores de la cuenca del río Urumea. La txalaparta estaba íntimamente ligada a las labores de fabricación de la sidra. Siempre ha estado relacionado su uso con el medio rural y con este modo de vida. Anunciaba la fiesta del final de la cosecha, una boda o también una muerte.